Cristián Cabalin por reforma al SAE: “La 'elección mutua' arriesga desmontar el sistema y reinstalar discriminaciones arbitrarias”

El académico del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la UCHILE advirtió que es "poco probable" que las entrevistas en el proceso de admisión escolar "sean un criterio objetivo de selección", y abordó las "caricaturas" sobre la "tómbola".

El académico del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la UCHILE advirtió que es "poco probable" que las entrevistas en el proceso de admisión escolar "sean un criterio objetivo de selección", y abordó las "caricaturas" sobre la "tómbola".

El académico del Instituto de Estudios Avanzados en Educación e investigador asociado del CIAE de la Universidad de Chile, Cristián Cabalin, analizó las implicancias de la reforma al Sistema de Admisión Escolar (SAE), iniciativa que avanza en su tramitación legislativa y deberá ser discutida en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputadas y Diputados.

Para el especialista, el fondo de la discusión reviste una gravedad mayor a la de un simple ajuste administrativo. “Estamos hablando de una transformación paulatina que podría llevar a terminar finalmente con el sistema de admisión escolar”, advirtió el académico.

El punto más crítico, a su juicio, radica en la reincorporación de las entrevistas presenciales dentro del proceso de selección. “Se intenta restablecer algunos mecanismos que la ley pretendía dejar atrás, como el establecimiento de las entrevistas en el proceso de selección de escuelas. La entrevista es muy poco probable que sea un criterio objetivo de selección”, señaló.

Al revisar el origen de la normativa actual, el académico recuerdó que la ley nació para contrarrestar la alta segregación escolar que registraba el país. “A través del copago y la selección se había generado un sistema muy estratificado. Entonces, quienes podían pagar 10 mil pesos de copago iban a escuela de 10 mil pesos, quienes podían pagar 50 mil iban a escuela de 50 mil pesos y, generalmente, quienes no podían pagar quedaban en las escuelas más vulnerables, con menores condiciones para un aprendizaje propicio”, explicó Cabalin.

Imagen referencial del Sistema de Admisión Escolar (SAE).
Imagen referencial del Sistema de Admisión Escolar (SAE). Foto: Catalina Araya.

Asimismo, destacó que los estudios demostraron la inviabilidad de la lógica económica diseñada en los años 80. “El proceso de selección de escuela no era ese proceso racional que quienes diseñaron las políticas neoliberales en educación en los años 80 pensaron, donde la familia iba a tomar decisiones sumamente racionales y sus elecciones iban a empujar al sistema hacia la calidad. Ese componente o esa racionalidad económica no se aplica directamente en educación”, sostuvo el investigador, quien apuntó a que primaron factores de estratificación social y distinción de clase.

La caricatura de la “tómbola”

Cabalin no desconoce que el SAE enfrenta un problema de legitimidad social ligado a la ansiedad y frustración de las familias. “Evidentemente, si tú no quedas en la escuela de tu preferencia, genera una cierta desconfianza al sistema. Pero tú nunca quedaste en todas las escuelas a las que postulaste, porque finalmente la escuela era la que te seleccionaba”, reflexionó el experto sobre el sistema antiguo.

Sin embargo, al examinar las cifras reales, el escenario es distinto. “El 70% de las familias queda en alguna de sus tres primeras preferencias. Eso es un muy buen resultado nacional e internacional, porque esto no es una excentricidad chilena”, detalló el académico, y expuso que el algoritmo se utiliza en ciudades como Nueva York o Ámsterdam.

En esa línea, el especialista lamentó el uso de conceptos que distorsionaron el debate: “Se han creado caricaturas, como la tómbola, que fue muy perjudicial porque se entregaba completamente al azar y se generaba una actitud negativa hacia el SAE”.

Académico del Instituto de Estudios Avanzados en Educación e investigador asociado del CIAE de la Universidad de Chile, Cristián Cabalín.
Académico del Instituto de Estudios Avanzados en Educación e investigador asociado del CIAE de la Universidad de Chile, Cristián Cabalin.

En cuanto a las críticas que acusan una supuesta pérdida de libertad, el especialista es categórico: “La evidencia muestra que ha aumentado la libertad de elección de la familia, porque hoy las personas no tienen las cortapisas que existían con el copago. El copago ya era una restricción a tu libertad: si tú no podías pagar, no podías ni siquiera postular a esa escuela”.

Segregación urbana y las verdaderas prioridades del hogar

Respecto a las propuestas de incorporar la cercanía geográfica como criterio prioritario de asignación, Cabalin advirtió sobre los peligros de aplicar esa fórmula en la capital.

“En ciudades tan segregadas no es una buena idea, porque impide la movilidad de esos estudiantes y el poder acceder a escuelas que no están en sus barrios”, afirmó.

Anclar la postulación al territorio, argumentó, “sería muchas veces condenar a niños en barrios pobres a escuelas deficientes. La gran meta que debería proponerse Chile es que haya una oferta abundante de buenas escuelas en todas las comunas del país”.

A través de las investigaciones de su equipo, Cabalin ha identificado que la adhesión al proyecto educativo no es el motor principal de las postulaciones. “La familia elige escuela por tres razones”, enumeró. “Primero, seguridad en un gran sentido: lo que significa al interior de la escuela, ya sea a través de la convivencia, que al hijo o hija no le hagan bullying, pero también en el desplazamiento hacia la escuela”.

“La segunda es la distancia, pero en sentido práctico: que me quede en el camino al trabajo, por ejemplo, o cerca de la casa del abuelo o tía que la pueda retirar después”, detalló el investigador. “Y la tercera razón recién es el rendimiento académico. Por lo tanto, las familias toman decisiones tratando de proteger primero a su hijo, y eso es muy relevante”.

Autoridades firman proyecto de reforma al SAE.
Autoridades firman proyecto de reforma al SAE. Foto: ATON.

El académico profundizó en el debate sobre el mérito escolar, alertando sobre los riesgos de reducirlo a una cifra aislada. “En términos educacionales el mérito es un concepto muy controversial, porque medirlo cuesta mucho, definir quién es meritorio también cuesta mucho”, indicó.

Cabalin exigió considerar las condiciones estructurales de los estudiantes. “En el caso de una familia donde en el hogar el aprendizaje es muy difícil, quizá un 5,0 que no parece ser una tan buena nota, es una buena nota porque en ese contexto no existen posibilidades de aprendizaje por condiciones habitacionales o por nivel socioeconómico, porque hay mucha gente viviendo, pero ese niño o niña hace todo lo posible para obtener una buena calificación”, argumentó.

Por ello, llamó al mundo político y educativo a no invisibilizar las desigualdades de origen: “Hay que complejizar la noción del mérito, porque no es tan sencilla como simplemente asociarlo a una buena calificación”.





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