Delegado presidencial de Coquimbo y consecuencias del sistema frontal: “Esta catástrofe es tan grande como la de un terremoto”

Víctor Pino afirmó que los daños en caminos, agricultura y ganado son de tal magnitud que la recuperación demandará una inversión importante, mientras más de 170 localidades rurales siguen sin conectividad.

Víctor Pino afirmó que los daños en caminos, agricultura y ganado son de tal magnitud que la recuperación demandará una inversión importante, mientras más de 170 localidades rurales siguen sin conectividad.

El delegado presidencial de la Región de Coquimbo, Víctor Pino, abordó en conversación con la primera edición de Radioanálisis las consecuencias que dejó el sistema frontal en la zona, donde aún persisten problemas de conectividad en sectores rurales y daños en distintas actividades productivas.

“Seguimos con el problema de los caminos que están afectados por la lluvia”, dijo Pino. En esa línea, detalló que los deslizamientos de tierra, aluviones y la activación de quebradas dejaron caminos inutilizables en distintos puntos de la región.

Estamos trabajando junto con vialidad en 41 caminos en forma paralela para poder ir despejando y poder conectar los pueblos con las capitales comunales”, explicó. Si bien los centros urbanos de las 15 comunas ya cuentan con conectividad vial, la situación sigue pendiente en las localidades rurales. En la región existen cerca de dos mil localidades rurales y, de acuerdo con Pino, más de 170 requieren trabajos para recuperar la conectividad.

La emergencia también dejó cortes de electricidad y problemas con el suministro de agua potable. La autoridad indicó que la conectividad eléctrica ya superaba el 99% y que el agua había sido repuesta en La Serena y Coquimbo.

En materia de infraestructura, nueve puentes resultaron afectados y dos ya fueron repuestos. “Nos van a quedar siete que son condiciones distintas y vamos a tener que hacer una inversión importante en esa materia”, sostuvo el delegado presidencial.

Los daños también se extienden a los sectores productivos. La agricultura aparece entre las principales preocupaciones, tanto por las pérdidas en cultivos como por la situación del ganado caprino. “Lo que nos han indicado es que en pocos días cayó la cantidad de agua de tres años, para poder dimensionar el impacto”, sostuvo Pino.

Personal militar patrullando un camino de tierra inundado junto al desborde de un río o quebrada en la región de Coquimbo.
Desborde de quebradas en Coquimbo. Foto: Aton.

La autoridad señaló que todavía se realiza un catastro de los daños y que la emergencia agrícola permitirá disponer de recursos para enfrentar las consecuencias de las lluvias. “Lo que no podemos permitir es que tengamos una mortandad de ganado caprino”, aseveró.

La afectación alcanzó también a productores de hortalizas, árboles frutales y uvas, además de la actividad pisquera. El delegado mencionó a las cooperativas Control Pisquero y Capel, cuyos productores también resultaron afectados por la crecida de los ríos.

“La afectación a la calidad de vida, primero que todo en la Región de Coquimbo, fue multisectorial. Aquí se vieron afectados el sector pesquero, el sector turístico, el comercio, la agricultura, la minería, pesca, entre otros”, puntualizó.

Pino puntualizó que el trabajo de recuperación deberá abordar a los distintos sectores afectados y que todavía quedan tareas pendientes en la región. “Esta catástrofe quizás no se dimensiona tanto fuera de nuestra región, pero esto es tan grande como si hubiéramos tenido un terremoto”, sostuvo.





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