Recortes en Fondos de Cultura: expertos alertan que "el impacto cultural y económico puede ser enorme"

Académicos y representantes del sector cuestionaron el alcance del rediseño impulsado por el Ministerio de las Culturas y alertaron sobre sus efectos en el empleo, la producción artística y la circulación de obras.

Académicos y representantes del sector cuestionaron el alcance del rediseño impulsado por el Ministerio de las Culturas y alertaron sobre sus efectos en el empleo, la producción artística y la circulación de obras.

La apertura de la convocatoria de los Fondos de Cultura 2027 vino acompañada de una fuerte controversia. Mientras distintas voces del sector denunciaron reducciones significativas en diversas líneas concursables, especialmente en áreas como audiovisual, libro y algunas modalidades de Becas Chile Crea, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio aseguró que el presupuesto total disminuirá un 9% respecto de 2026 y que los cambios responden a un proceso de modernización del sistema.

La discusión se instaló luego de que diversos medios informaran sobre recortes que, en algunas líneas específicas, superarían el 50%. Frente a ello, la Subsecretaría de las Culturas emitió una declaración descartando que esa cifra corresponda al presupuesto global de la convocatoria.

Según el organismo, los Fondos de Cultura 2027 contemplan más de $41 mil millones para financiar proyectos culturales y artísticos, mientras que las disminuciones más pronunciadas corresponden a líneas específicas, como algunas modalidades de Becas Chile Crea, cuyos montos fueron reajustados “considerando la ejecución y la demanda observada en años anteriores”.

Asimismo, la cartera sostiene que el rediseño busca “hacer más justo, transparente y efectivo este sistema”, fortaleciendo áreas como Fondart Regional, la producción de largometrajes, la descentralización, la transferencia de conocimiento y la creación de nuevas líneas de financiamiento.

En la misma línea, el ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, defendió las modificaciones, señalando que el objetivo es ampliar el acceso a los recursos públicos y evitar que estos se concentren en un número reducido de beneficiarios.

El ministro de las Culturas, Francisco Undurraga.
El ministro de las Culturas, Francisco Undurraga. Foto: ATON.

Entiendo las angustias y dificultades que viven quienes se dedican a la cultura. Conozco desde cerca esa realidad porque soy hijo de una artista visual y sé que muchas veces desarrollar una vocación artística significa convivir con la incertidumbre y la falta de reconocimiento”, expresó el secretario de Estado en declaraciones recogidas por Radio BioBio.

En esa misma línea, el titular de Cultura agregó que “precisamente porque sabemos que los ajustes no han sido fáciles, esta hoja de ruta busca reafirmar nuestro compromiso con la cultura y establecer con claridad las prioridades que guiarán nuestra gestión”.

Creemos como ministerio, y yo como ministro, profundamente en el valor transformador de lo que ustedes hacen. La cultura no se construye desde una sola mirada, sino con distintas ideas, experiencias y sensibilidades. Por eso esta cuenta pública no puede limitarse a informar lo realizado ni lo que nos proponemos hacer hacia adelante. Debe ser una invitación a mirar juntos el futuro de Chile”, manifestó Undurraga.

Sin embargo, especialistas consultados por Radio Universidad de Chile advirtieron que el debate trasciende las cifras y apunta al impacto que estas modificaciones podrían tener sobre el ecosistema cultural, especialmente en el mediano y largo plazo.

Fachada del Ministerio de las Culturas.
Fachada del Ministerio de las Culturas. Foto: ATON.

Un “recorte sobre el recorte”

Para Bárbara Negrón, directora del Observatorio de Políticas Culturales (OPC), aún existen interrogantes relevantes respecto del verdadero alcance de las modificaciones. “Estamos tratando, de hecho, más bien de aclarar exactamente cuáles son las cifras de esa disminución, cuál es el porcentaje. Pero esto va  a significar, de todas maneras, una afectación al dinamismo del sector cultural en general“, aclaró.

La investigadora cuestionó, además, la diferencia entre las cifras entregadas por el ministerio y las observadas por distintos actores del sector. “Si uno toma el presupuesto que ya había sido rebajado respecto de lo que el Congreso había estipulado y compara los recursos asignados a los fondos concursables con la cifra que indicó el subsecretario, ahí efectivamente se ve una rebaja del 50%. Y el ministerio habla luego de una rebaja del 9%. No entendemos de dónde podría venir esa cifra del 9%“, afirmó.

Todo lo anterior, recordando que el presupuesto destinado a Cultura representa una fracción muy pequeña del gasto público. “No hay que perder de contexto que estamos hablando de un presupuesto marginal, que es el 0,5% de todo el gasto público. Lo que nosotros vemos hasta ahora es que hay un recorte sobre el recorte en los fondos concursables”, señaló.

La directora del OPC también manifestó preocupación por uno de los criterios incorporados en el rediseño de los fondos, relacionado con la desconcentración de las adjudicaciones. “El objetivo de los fondos concursables es que el Estado aporte financieramente para que existan obras de gran calidad. Entonces, si ese es tu objetivo, no te tiene que importar si quienes llevan a cabo las obras se repiten o no, porque el objetivo es la obra en sí. Hay una contradicción, porque entonces el objetivo cambió, y ahora es repartir entre más fondos. No me parece que ese era el espíritu de los fondos concursables”, planteó.

Asimismo, advirtió que proyectos permanentes de difusión cultural podrían verse especialmente afectados. “Sabemos que la difusión es uno de los grandes problemas que tiene nuestro sector cultural. Es muy posible que esos proyectos se vean afectados en su continuidad. Y eso afecta estructuralmente, por lo menos, la posibilidad de esa continuidad”, explicó.

El ministro de las Culturas, Francisco Undurraga.
El ministro de las Culturas, Francisco Undurraga. Foto: ATON.

Incertidumbre y precarización

Una mirada similar planteó Tomás Peters, doctor en Estudios Culturales y académico de la Universidad de Chile, quien estima que las modificaciones podrían tener consecuencias en distintos niveles de este ecosistema.

A su juicio, los cambios “agregan incertidumbre al campo artístico” al reducir las posibilidades de adjudicación, aumentar la competencia entre postulantes e incrementar el agobio asociado al proceso de postulación. Además, advierte que “se producirá una aceleración en la precariedad laboral de las y los trabajadores culturales: con menores recursos disponibles, mayor será el costo social de vivir como artista”.

El investigador también prevé efectos sobre la producción y circulación cultural. “Se podría producir una reducción en el dinamismo y desarrollo cultural, pues no solo se afecta la cadena de fomento productivo, especialmente importante en el ámbito del libro y del audiovisual, sino también la capacidad de programación y oferta de los espacios culturales a lo largo del país. En suma, estas decisiones pueden generar un costo muy alto al campo artístico y profundizar estructuras de desigualdad en el acceso cultural”, afirmó.

Respecto del rediseño impulsado por el ministerio, Peters observa un cambio de enfoque en la política cultural. “Hay una disputa simbólica en conceptos como ‘desarrollo cultural’ e ‘impacto cultural y territorial’. El problema es que no sabemos muy bien qué se decidirá o quiénes lo harán. Hay un riesgo importante en esta apuesta que, hasta el momento, es confusa y, a todas luces, bajo criterios participativos nulos“, sostuvo.

En esa línea, agregó que los cambios “pueden verse como una imposición política e ideológica que, si bien es legítima, también carece de validación y apoyo del campo“, por lo que proyectó que sus efectos podrían traducirse en una mayor precarización del sector, una concentración de la oferta cultural y una disminución de futuras alianzas entre el mundo público, privado y artístico.

Logo de los Fondos de Cultura.
Logo de los Fondos de Cultura. Foto: Mincap.

“El dato mata el relato”

La periodista, agente literaria y conductora de Vuelan las Plumas, Vivian Lavín, también manifestó preocupación por el efecto estructural de la reducción presupuestaria. “Hay algo muy delicado, y es que este recorte no afecta a todos por igual. Nuestro sector depende demasiado de los fondos públicos, y no es que el sector cultural sea mendicante. Esto es a nivel mundial”, señaló.

De hecho, Lavín recordó que el financiamiento estatal de la cultura es una práctica habitual en distintos países. “En cualquier sociedad la cultura es subvencionada porque tiene características especiales, diferentes a las del mercado, y el mercado no va a reemplazar los recursos que desaparezcan. Por lo general, lo que va a hacer el mercado es apoyar a los que ya tienen sus audiencias seguras, la visibilidad y el respaldo económico”, afirmó.

Si bien reconoció que el gasto público siempre debe ser evaluado, cuestionó la magnitud del ajuste considerando el peso presupuestario de la cartera. “El problema es que se recorte casi un 10% de una cartera que representa apenas el 0,56% del presupuesto nacional. Y no se explica con claridad por qué se reducen ciertos programas ni cuáles serán las consecuencias“, indicó.

Además, criticó la ausencia de antecedentes técnicos que sustenten la decisión. “Si se habla de eficiencia, deberían mostrarse los diagnósticos, los criterios y las evaluaciones que respalden esa decisión. De lo contrario, parece una política, más que de eficiencia, simplemente un recorte contable, de Hacienda, que revela el lugar que ocupa la cultura en el proyecto de país que tiene el presidente Kast”, sostuvo.

En tanto, alertó sobre los efectos que las modificaciones podrían tener en la proyección internacional de las industrias culturales chilenas. “Se debilita la internacionalización, que es la participación en las ferias, los festivales y encuentros profesionales, y que son la puerta de ingreso de la cultura chilena hacia otros mercados. (…) Voy a usar una frase muy manida: el dato mata el relato. Aunque el ahorro fiscal sea relativamente pequeño, el impacto cultural y económico puede ser enorme y termina finalmente decidiendo qué tipo de cultura tendrá posibilidades reales de seguir existiendo y proyectarse fuera de Chile”, concluyó.





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