Jorge Panchoaga, director de “Amt'añ thaki - Senderos de la Memoria”: “Quisimos contar el desierto desde donde está depositada la experiencia de vida”

El realizador colombiano ahonda en su relación con el desierto de Atacama y la mirada detrás de cuatro capítulos que dirige junto a expertos y expertas egresados de la U. de Chile.

El realizador colombiano ahonda en su relación con el desierto de Atacama y la mirada detrás de cuatro capítulos que dirige junto a expertos y expertas egresados de la U. de Chile.

El pasado 4 de julio la Fundación Desierto de Atacama estrenó el primer episodio de la serie “Amt’añ thaki – Senderos de la memoria”. Financiada por el Gobierno Regional de Antofagasta, específicamente por el FNDR 2025, el proyecto audiovisual ya cuenta con el primer capítulo dedicado a la Puna, al cual le seguirán los de Oasis, Pampa y Costa a través de la plataforma YouTube y de la página web de la Fundación en www.fundaciondesiertoatacama.cl.

Como explica desde la Fundación la antropóloga Mariana Ugarte, este proyecto se propone como “un viaje por antiguos senderos y escenarios que componen cuatro pisos culturales de la Región de Antofagasta. De la mano de los arqueólogos de la Fundación, buscamos traducir el lenguaje arqueológico y potenciarlo con la voz local”.

Con maravillosos planos que recorren el territorio de cordillera a mar, pero también de lo más amplio de la mirada cenital hasta lo específico y micro de las piedras, la vegetación, la arena y el mar, la serie “Amt’añ thaki – Senderos de la memoria” utiliza las rutas ancestrales como hilo conductor de una trama que une las voces de las y los investigadores de la Fundación con la de los herederos de estas formas de vida, que, aunque localizados en cuatro puntos distantes del Desierto de Atacama, se encuentran unidos por estas trayectorias.

 

Así, el público podrá conocer planos que no se han visto usualmente, con huellas de un pasado cuyos resabios encontramos hoy, quizás imperceptibles por la naturalización de quienes habitan el territorio o bien por el desconocimiento de quienes no.

Dirigida por el realizador e integrante del colectivo Visit Project, Jorge Panchoaga, la serie estará disponible semana a semana en el sitio web www.fundaciondesiertoatacama.cl. El capítulo “Oasis” se liberó en formato virtual el 15 de julio; “Pampa” se publicará el 5 de agosto, y “Costa” cerrará la serie el 12 del mismo mes.

Sobre su aproximación al desierto, Panchoaga explica que viene de “la pregunta por la forma de la relación con el agua, y en ese sentido, se trata de la forma en cómo hemos construido una relación con los lugares que habitamos, con cómo los entendemos cíclicamente el tiempo en cada en estos lugares”.

 

Jorge Panchoaga es antropólogo y fotógrafo. Residente en Bogotá, desarrolla trabajos de investigación usando distintos medios alusivos a la imagen y la relación de esta con el archivo visual del espectador. Le interesa la construcción de redes y conocimientos que impulsen y empoderen el pensamiento visual a nivel local y regional.

Así mismo, se interesa por el desarrollo de la narración en diversas plataformas, exposiciones, intervenciones, libros o plataformas digitales. Es director de contenidos de Vist Projects y ha trabajado con medios como The New York Times, National Geographic, El País de España, L’oeil de la Photographie de Francia, GUP Magazine de Holanda, Página 99 de Italia, Süddeutsche Zeitun de Alemania, entre otros.

— Recorres el mundo registrando desde la visualidad la praxis e imaginarios de los pueblos. ¿Cómo llegaste al Desierto de Atacama y qué te atrajo para abordarlo desde tu trabajo?

Mi trabajo me hace mover y estar interactuando con distintas personas y comunidades. Sin embargo, lo que me mueve, más que las especificidades de las personas, son los temas que tienen en común, las conexiones que tenemos las distintas comunidades humanas.

En el caso del Desierto de Atacama, lo que me hizo llegar ahí fue una pregunta por la relación con el agua, y en ese sentido, se trata de la forma en cómo hemos construido una relación con los lugares que habitamos, con cómo los entendemos cíclicamente el tiempo en cada en estos lugares.

Still de “Amt’añ thaki – Senderos de la memoria”.

Desde hace muchos años he venido trabajando el tema del agua. La primera vez que volé fuera de Colombia, pasé por el desierto y vi un cauce que me llamó mucho la atención. Ahí me surgió la pregunta por este elemento, por el tiempo, por el deshielo, porque cuando vi la foto que hice desde el avión, me di cuenta que eso no era un río, sino que eran zonas de cultivo. Evidentemente había agua y con los años me di cuenta que era un oasis.

Por fortuna, luego, tuve la oportunidad de ir, recorrer, trabajar en el desierto, conocer a la gente. Usualmente lo tenemos relacionado a aspectos poéticos y artísticos muy abstractos, pero entrar a un oasis es una forma de entender el desierto, y creo que ha sido una de las formas más maravillosas de conocer lo que hace el agua allí, de entender la vida en medio del desierto.

Está la noción de que el desierto está deshabitado, que no hay nada, cuando está lleno de vida, de una vida que es difícil de entender, pero que está ahí y se manifiesta en todo.

He estado yendo unos cuatro años al Desierto de Atacama y a pesar de la lejanía, se han ido construyendo estas dinámicas de cercanía y correspondencia, una conexión con el lugar y con las personas y sus sentimientos. A los lugares a los que se va, se va dejando parte de uno. Entiendo de esta manera mi trabajo, como un espacio donde dejo cosas y donde intento cultivarlas.

Paisaje del desierto de Atacama.
Still de “Amt’añ thaki – Senderos de la memoria”.

 — La serie relata los viajes de los pueblos y sus descendientes y en sí misma es también un viaje de cordillera a mar. ¿Cómo definieron los capítulos y cómo usaron esta ruta para guiarse narrativamente?

Cuando desde la Fundación Desierto de Atacama Hernán Lira pensó en este proyecto, tenía bastante establecida la estructura capitular, que viene de un bagaje del trabajo que están realizando desde hace tiempo.

Lo que me plantearon cuando me llamaron es que tenían esta estructura que viene de la forma en cómo se entiende la geografía, lo cual nos sirvió mucho para hacer la investigación y los guiones, para comprender las historias y no solo eso, para contarla, porque el proceso de plantear la narrativa también es un proceso de plantearnos de qué forma contarle a las personas que no conocen del desierto.

Intentamos desarrollar el trabajo narrativo para contar esto de manera cercana, para conocer del desierto y las personas que lo habitan.

— En cuanto al tratamiento audiovisual, en el relato coexisten tanto tomas cenitales como primerísimos planos de la geografía. ¿Cómo dialogan ambas formas de mirar?

Parte de las decisiones visuales tiene que ver con la forma en cómo trabajamos en equipo. Sobre todo cuando hay un trabajo de investigación, informes, lecturas, revisión de documentos, presto mucha atención a la forma en cómo imagino lo que allí estoy leyendo. Es desde ese encuentro donde aparece una nueva imagen. En ese sentido, en los últimos años, he imaginado muchas cosas cercanas, casi en una intimidad de intentar oler lo que está pasando ahí. Por eso hay muchas decisiones sobre los lentes que se usan, sobre la construcción estética.

Still de “Amt’añ thaki – Senderos de la memoria”.

En ese sentido, me interesa desarticular el lenguaje documental que ya tenemos en la cabeza. Esos días, después de revisar lo grabado, intentamos crear grietas en ese lenguaje y desmontar la idea de que estamos construyendo un documental. Me interesa que haya un entendimiento sobre otras posibilidades que no están dentro de esos códigos visuales que están muy impuestos.

Específicamente, las imágenes cenitales que están desde un dron están para entender la inmensidad de estos lugares. Es difícil dimensionar muchas veces este desierto, que es uno de los más grande del mundo, y la escala humana alrededor esta geografía.

— Eres parte de la iniciativa Visit Projects y en esta oportunidad estás trabajando con Fundación Desierto de Atacama. ¿Cómo ha sido este cruce entre tu experiencia de construcción visual y la experiencia no sólo disciplinar de ellos sino que su rol en la construcción de memoria y educación en Atacama?

Vengo trabajando desde Visit, y en este caso se trató de juntar dos formas que se complementan y que tienen mucho que ver. Visit Projects está pensado desde el inicio para comunicar visualmente conocimientos, reflexiones o problemáticas que son complejas de explicar, y cómo la imagen aporta a la construcción de conocimiento. La imagen no solo como la foto, sino que a través de lo sonoro, lo expositivo y en este caso lo audiovisual.

Tener la oportunidad de trabajar con la fundación es increíble porque permite conocer el desierto y su historia a través de muchos aspectos, generando conexiones al rededor de toda esta experiencia que han tenido trabajando con las comunidades, investigando, usando nuevas tecnologías para explicar lo que ha ocurrido y cómo se ha habitado el desierto.

Still de “Amt’añ thaki – Senderos de la memoria”.

Más allá de contar historias que uno podría leer en artículos, lo que depositaron en nosotros fue una confianza muy grande de presentarnos a las personas con las que han trabajado a lo largo de los años. Permitirnos contar historias que son muy íntimas, permitirnos acercarnos a persona que son sus amigas y amigos. Para nosotros, eso es un voto de confianza más allá del trabajo audiovisual y narrativo, es un voto de confianza en lo humano.

— Hay un aspecto de la serie que tiene que ver con la contemporaneidad de las voces que invitan a relatar. Herederas y herederos y expertas y expertos se unen. ¿Qué puedes decir respecto a esta actualidad de la herencia de los pueblos, sobre lo vivo de sus formas de vida?

Los conocimientos, esos que llamamos ancestrales o de los pueblos, en realidad son conocimientos que están absolutamente vivos y que se han intentado disminuir y silenciar. Hay una dinámica de resistencia, la memoria oral, la de la cotidianidad, que ha permitido que muchos conocimientos sigan vivos, resistiendo y creando estrategias para mantenerse.

Cuando empezamos los diálogos de cómo se contaría esto, planteamos del principio que era importante que esto se contara no solo de las voces expertas, que evidentemente es importante, sino que también desde las personas expertas locales, que es donde está depositada la experiencia de vida.

— ¿Cómo explicar de qué le sirve al mundo, no solo a las comunidades habitantes de este desierto, conocerlo desde el foco y la mirada que ustedes proponen?

Creo que el trabajo que ha hecho la Fundación permite entender el patrimonio y el gran valor que existe en las personas que habitan el desierto. También, nos invita a pensar el futuro en términos de las posibilidades de que la tierra se convierta en un desierto; pensar desde donde estamos, toda la trayectoria histórica que existe en cada lugar que habitamos.

Las historias que escuchamos del desierto si bien no son las mismas, tienen una conexión enorme con otros espacios territoriales, en cómo se equilibra a través del cuidado de la naturaleza, de la tierra, que es algo que ocurre en todos los Andes, en la Amazonía, y que creo que nos permite entender unas conexiones muy fuertes que existen entre nosotros y que no debemos olvidar.

Still de “Amt’añ thaki – Senderos de la memoria”.

Estos capítulos, que nos cuentan desde la arqueología y desde la experiencia de las personas, nos permiten reconectarnos con conocimientos que estoy seguro que están en la mayoría de las casas de latinoamérica, que tienen que ver con una conexión muy profunda con los lugares que habitamos, con las plantas, los animales, el agua, con la noche, el viento, la lectura de las estrellas, del cielo, con leer los ciclos de la tierra, con relacionarnos con nuestros muertos, con la comida, con lo que sembramos.

— ¿Qué lugar esperan que ocupe esta propuesta audiovisual en el público local e internacional al quedar disponibilizado libremente en Youtube?

Siempre hay muchas expectativas pero también es incierto lo que pueda ocurrir. Lo que queremos es que las personas que participaron se sientan felices con lo que ven, que sientan que ha valido la pena dedicarnos estas horas de trabajo. Que el equipo de trabajo se sienta feliz de haber aportado con su energía y su trabajo en la forma en que ha terminado.

Esperamos que todo este trabajo le llegue al público y que los locales que se sientan contentos y que les parezca que es un video que pueden compartir con amigos, o con visitantes. Queremos que sea útil en las escuelas, que ojalá en algún momento pueda ser material de consulta pedagógica, pero que también lo compartan con sus familias, que en las casas lo puedan ver.

En cuanto al público internacional, está el deseo de que lo puedan ver y que les permita profundizar más en sus preguntas, pero también en sus deseos de conocer sobre distintos temas que ocurren en el mundo.





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