En conversación con la primera edición de Radioanálisis, el excanciller Ignacio Walker, se refirió a la polémica arancelaria entre Chile y Estados Unidos, la candidatura de Michelle Bachelet como secretaria general de Naciones Unidas y la reactivación de las relaciones diplomáticas entre Chile y Venezuela.
En primer lugar, respecto a la relación entre Chile y Estados Unidos, la exautoridad recordó una instancia en que el canciller Francisco Pérez Mackenna declaró que Washington “es el principal socio estratégico de Chile en el mundo” y cuestionó que “bueno, 20 días después, este principal socio estratégico golpea a la economía chilena, castiga al país y al Gobierno del presidente José Antonio Kast, de quien se supone cercano y amigo, con esta subida de aranceles del 12,5%, que obviamente es un contrasentido. O sea, con ese tipo de amigos no necesitamos enemigos”.
Walker aseguró que al presidente Donald Trump “realmente no le importa nada” la existencia de los tratados de libre comercio y puso el ejemplo de Canadá y México. “La política de Trump en esta era, consiste justamente en desconocer el derecho internacional, el derecho de los tratados, los tratados mismos. Quiere incorporar a Panamá, quiere comprar Groenlandia. Ese es el mundo en que estamos viviendo”, criticó.
Respecto a cómo Chile debería ponderar el accionar de Estados Unidos, el excanciller destacó que la política exterior Chile desde el retorno a la democracia “ha consistido en la apertura extrema, la liberalización del comercio y la plena inserción internacional, en lo político y en lo económico y eso ha sido una política de mucho consenso”.
En el marco de lo anterior, explicó que nadie esperaba lo que ha venido asociado a la arremetida de Washington, “menos aún en esta relación que se supone privilegiada entre el Presidente Trump y el presidente Kast”. Recordó que el Mandatario estuvo en febrero en El Escudo de las Américas, en Florida, “para combatir a los carteles, pero también a las influencias externas”.
Más allá de Estados Unidos, dijo, existe “un escenario global de competencia estratégica entre Estados Unidos y China y, obviamente, Chile no es que tenga que permanecer neutro, porque la neutralidad es una mala palabra, pero tiene que ser pragmático. En realidad, existe el temor de una ideologización de la política exterior chilena en la era Trump y en la era Kast, y ese es un peligro que hay que evitar”.

Walker aseguró que “hay una reflexión que hacer sobre la Cancillería y la política exterior chilena, porque el Presidente de la República, cualquiera sea, en cualquier gobierno y de cualquier color político, dirige la política exterior como jefe de Estado, no como jefe de gobierno ni como líder de una coalición, sino como jefe de Estado, como símbolo de la unidad de la nación, representando los principios objetivos e intereses permanentes de la política exterior chilena”.
“Yo no quisiera que esto se pudiera ver afectado por un cierto tinte o sesgo ideológico en la política exterior chilena, que nos aleja de esos principios objetivos e intereses permanentes”, agregó.
En línea con lo anterior, dijo esperar que el Ejecutivo saque “lecciones” de “este tipo de incidentes, de antecedentes, que nos lleven a un mayor pragmatismo, que no es cinismo”. Explicó que siguen existiendo principios y objetivos permanentes y hay que defenderlos: “el derecho internacional, el derecho de los tratados, el multilateralismo, que está tan afectado en la era Trump. La solución pacífica de las controversias. Bueno, ésa es la política exterior chilena, entendida como política de Estado”.






