El tren de sistemas frontales que ha afectado a gran parte del país en las últimas semanas abrió un debate sobre la respuesta de las infraestructuras y el nivel de preparación del Estado en materia de prevención. Porque el impacto de las precipitaciones en la provincia de Huasco fue mucho más grave que en la de Santiago.
“Nuestra infraestructura y también organización en general, ha mostrado que hemos podido prepararnos, pero también hay desigualdad en esa preparación y respuesta, porque no ha sido similar para todos los territorios”, explicó la directora ejecutiva del Programa de Reducción de Riesgos y Desastres de la Universidad de Chile, Paulina Vergara.
En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, la académica aseguró que no se ha podido planificar de la misma forma en todos los niveles del Estado. A nivel nacional, dijo, hay “muestras de que ha podido prepararse, contar con personal especializado, tomar decisiones”.
En cambio, “el nivel subnacional no es igual, porque algunos territorios y regiones de nuestro país están más adaptados para eventos climáticos y lluvias, sobre todo en el sur— históricamente así ha sido—, que en el norte, donde es más raro, dado que es una zona semidesértica y desértica”.

De todas formas, sostuvo que han ocurrido eventos climáticos como los de este año en el norte que deberían permitir preparación. “Atacama sufrió en 2015, 2016 y posteriormente varias veces distintos tipos de aluviones. En este sentido, los equipos de meteorología y particularmente el CR2 de nuestra universidad han ido evidenciando que, si bien hemos tenido momentos de sequía, también hemos tenido lluvias muy intensas que generan este tipo de complejidades y eventos extremos, que van a seguir ocurriendo dado que estamos en contexto de cambio climático”, señaló Vergara.
En línea con lo anterior, recalcó que a nivel subnacional “no se tienen ni los mismos recursos ni las mismas capacidades estatales en todos los territorios de manera similar”. Fue enfática en indicar que hay municipalidades bien equipadas en términos de respuesta, preparación y planificación, en comparación con otros “que son municipios pequeños con presupuestos escasos y que, además, el sistema nacional no contempló ese refuerzo ni ese fortalecimiento de capacidades”.
Si bien la experta reconoce que ha habido avances, “todavía son insuficientes, porque los fenómenos a los que nos estamos enfrentando son cada vez más complejos y más intensos”.

¿Qué falta para poder mejorar?
Como directora del CITRID, Vergara indicó que en la instancia confluyen muchas disciplinas y que, desde esa mirada multisciplinaria, “llevamos muchos años insistiendo en que los eventos climáticos siguen siendo un tipo de fenómeno para el que nuestro país está menos preparado que para otros, como los sismos y los maremotos. Todavía nos queda bastante que avanzar en términos institucionales para esto”, subrayó.
“Hoy día Chile está expuesto a las amenazas que son más tradicionales, por ejemplo, el riesgo sísmico, el riesgo volcánico, el riesgo de incendio, pero también a efectos climáticos. Por lo tanto, toda reforma estatal debería ir en vías de fortalecer las capacidades institucionales a nivel nacional, regional y comunal”, advirtió la académica.
Insistió en que en este proceso de emergencia las desigualdades entre regiones han sido “muy evidentes”. En ese sentido, agregó: “Si bien impactó fuertemente al norte, también estos días hemos visto que pese a que en el sur hay una infraestructura y una planificación donde se consideran lluvias intensas, aún así estos eventos han sido tan intensos que han repasado la capacidad local”.
Vergara concluyó que, pese a los avances institucionales y el fortalecimiento estatal a nivel nacional, la deuda sigue estando en los niveles municipal y regional. Para la académica, esta situación refleja el centralismo chileno, que lamentablemente se manifiesta con mayor crudeza en momentos de crisis.






