"La educación que queremos": estudio "escucha las voces" de niños y niñas en la Región Metropolitana

La investigación liderada por la académica de la Universidad de Chile, Mónica Manhey, revela diversos anhelos para un aprendizaje de calidad en la primera infancia: más juego, más naturaleza y vínculos afectivos seguros.

La investigación liderada por la académica de la Universidad de Chile, Mónica Manhey, revela diversos anhelos para un aprendizaje de calidad en la primera infancia: más juego, más naturaleza y vínculos afectivos seguros.

A 105 niñas y niños de la Región Metropolitana, de entre 4 y 8 años, se les plantearon diversas preguntas abiertas sobre su jardín o escuela. Entre ellas: ¿Qué es lo que más te gusta? ¿Qué es lo que menos te gusta? ¿Cuáles son tus sueños?

Quienes participaron provenían de establecimientos públicos y privados de diversas comunas. Inicialmente, se proyectaba una muestra de 60, pero en terreno el número se amplió por el entusiasmo de los y las participantes, así como la apertura de las educadoras y direcciones de los recintos educacionales.

“Escuchando las voces de los niños y niñas para la transformación”. Así se titula la investigación liderada por la académica de la Universidad de Chile, Mónica Manhey. Sus resultados se presentaron el pasado 31 de julio y revelaron diversos anhelos para una educación de calidad en la primera infancia: más juego, más naturaleza y vínculos afectivos seguros.

Mónica Manhey, académica del Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, advierte que “escuchar genuinamente a la infancia no es solo un imperativo ético derivado de sus derechos, sino también una vía muy directa para mejorar la calidad de la educación que les ofrecemos”.

La investigadora responsable afirma que en este camino es importante una mirada interdisciplinaria porque “tenemos mucho que hacer”. Durante la presentación de los resultados, la profesora Manhey destacó el antecedente que expuso María Julia Garcete, directora general del Instituto Interamericano del Niño, Niña y Adolescentes de la OEA (sede en Montevideo, Uruguay). Al revisar el informe, “estaba muy sorprendida porque no hay investigaciones a nivel mundial que estén enfocadas en consultas a niños de 4 años en adelante”, expone.

“Siempre es desde los 8 o 12 años”, explica. También desde Unicef “nos ratificaron que la investigación aporta y eso nos llena de orgullo. Ahora queda pendiente cómo y donde lo publicamos”, menciona la académica.

Mónica Manhey.

“Escuchar (a los niños y niñas) es una decisión ética, política y pedagógica”, agrega en la actividad María Julia Garcete.

El equipo está integrado también por la co-investigadora Francisca Lohaus y tres estudiantes de 5to año de la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia: Sofía Espinoza, Aylene Lazo y Camila Villalobos.

“Casi no tenemos piedras”

Los comentarios se organizaron en tres grandes categorías. Primero, lo que más valoran de su experiencia actual: el juego aparece transversalmente como el elemento central y la relación con sus educadoras. “Me gusta jugar en el patio con mis amigos”, me gusta estar con “las tías” y “que digan cosas bonitas”, son frases que se repiten en algunas respuestas de los niños y niñas.

Camila Villalobos menciona los alcances de este trabajo. “Creo que fue muy significativo poder conocer las perspectivas de diversas infancias. Fuimos a Las Condes, Vitacura,  Conchalí, Puente Alto, entre otras comunas. Me resulta muy valioso poder escucharlas y también ser un agente de cambio en mi futuro”, afirma la estudiante.

Camila Villalobos.

¿Cómo se evaluó la metodología? Se planearon distintas estrategias para las entrevistas. Se seleccionaron juegos: pelota, contar cuentos y la lana. “Tenían opciones de juego y, de manera natural, se les ofrecía a los niños y niñas por lo que no lo veían como una entrevista”, explica Aylene Lazo y recuerda que “entremedio del juego, algunas personas les hacían preguntas”.

Otra categoría: sus anhelos para el jardín y la escuela. Lazo advierte que sus sueños revelan el deseo de aventura y sorpresa en el aprendizaje. “Repetían muchas cosas de sus contextos y de sus culturas de infancia. Distintos dibujos animados,  juegos y juguetes. En el fondo, esta idea de imaginar la escuela, como un espacio inmersivo y que sea más entretenido. Esto, ante la escasez de espacios de juego”, reflexiona.

Por su parte, Sofía Espinoza asegura quees importante un trabajo conjunto para avanzar en políticas públicas y que las instituciones consideren estos datos para planificar programas y estrategias”. Y así, enfrentar los desafíos que reveló esta investigación. Fue “una experiencia enriquecedora” y “me va a servir para seguir investigando de esta manera, con los niños y las niñas y con este enfoque de derechos”, dijo.

¿Qué elementos se repetían cuando compartían una mirada crítica? Recreos que se sienten cortos y patios de cemento con poco contacto con la naturaleza. “Casi no tenemos piedras”, fue una de las respuestas que rescataban las expositoras. Espinoza reconoce que fue una “categoría sensible” en el sentido de que se relevaron conceptos y aspectos que están afectando a los niños y niñas en las distintas instituciones.

“Conflictos en la convivencia y sensaciones negativas de la experiencia escolar. Y mencioné que eso responde a este sistema educativo y la escolarización tan temprana. Niños haciendo tareas que son aburridas, según sus impresiones”, describe.

Sofía Espinoza (izquierda) y Aylene Lazo (derecha).

El proyecto se enmarca en el Concurso para Fortalecimiento de Productividad y Continuidad en Investigación FPCI 2024.

Mónica Manhey agradece el apoyo porque “creyeron en un proyecto de primera infancia”. “Que este tipo de investigación sea poco frecuente -sobre todo en Chile y América Latina-responde a una tradición adultocéntrica que históricamente ha tratado a la infancia desde la lógica de la incompletitud, como sujetos en preparación para la vida adulta y no como actores sociales con opinión propia y válida hoy”, concluye la especialista.

Además de la panelista María Julia Garcete (OEA), diversos expertos y expertas comentaron los resultados durante su presentación el viernes pasado en el Auditorio Pedro Ortiz de la FACSO. Se sumaron Patricia Misiego Telesca, representante de UNICEF sede Panamá, y el profesor Carlos Andrade, co-director de la Cátedra UNESCO de la Universidad de Chile. Andrade valora que con este tipo de trabajos se desplazan las prioridades. Desde construir para las infancias se pasa a la idea de “construir con las infancias”.

Asistieron a la actividad y felicitaron la iniciativa la vicepresidenta(s) de la Junta Nacional de Jardines Infantiles, Denise Arriagada; Ivonne Morales y Odette Barahona de la Agencia de Calidad de Educación, y la ex subsecretaria de Educación Parvularia, Claudia Lagos.





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