El protagonismo de Squella divide a analistas: ¿articulador del Gobierno o generador de "fuego amigo"?

Analistas coinciden en que el presidente del Partido Republicano ocupa un lugar central dentro del oficialismo, aunque discrepan sobre si su protagonismo fortalece la estrategia del Ejecutivo o dificulta la conducción política de La Moneda.

Analistas coinciden en que el presidente del Partido Republicano ocupa un lugar central dentro del oficialismo, aunque discrepan sobre si su protagonismo fortalece la estrategia del Ejecutivo o dificulta la conducción política de La Moneda.

Las sucesivas intervenciones públicas del presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, han instalado un debate sobre el rol que cumple dentro del oficialismo. Mientras en algunas ocasiones ha respaldado la agenda prioritaria del Gobierno y ha llamado a no dramatizar las diferencias al interior de la coalición, en otras ha defendido iniciativas impulsadas por los sectores más duros de la derecha, como la privatización de Codelco o el proyecto “Escucha su Corazón”, obligando a La Moneda a fijar posición.

Para analistas políticos, ese protagonismo refleja distintas formas de entender la relación entre el partido del Presidente José Antonio Kast y el Ejecutivo. El cientista político y académico de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, Alejandro Olivares, sostiene que Squella está asumiendo el papel que corresponde al principal dirigente del partido del Mandatario.

Squella tiene un rol que cumplir que está comenzando progresivamente a cumplirlo y es ser un líder político, el líder político del partido del Presidente. Desde ese rol tiene que jugar un papel central para el Gobierno: por un lado explicar algunas cosas, ser un comunicador político, ser un articulador político y, por otro, permitir negociaciones y, en los espacios más reservados, proponerle puntos al Gobierno”, explicó en diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile.

A juicio de Olivares, esa función permite al Ejecutivo desenvolverse con mayor margen político frente a materias que, por su condición de gobierno, no puede impulsar directamente.

“Al Gobierno le gustaría avanzar mucho más en temas como los indultos a violadores de derechos humanos, indultos a carabineros condenados por delitos en el estallido social o en restricciones a las libertades de las mujeres, particularmente en aborto, pero no puede porque está muy amarrado en esas cosas al ser gobierno”, planteó el experto.

En ese sentido, expuso que “el rol que comienzan a jugar otras fuerzas para presionar al Gobierno hace que estén en una posición medianamente incómoda. En ese movimiento, el Partido Republicano y particularmente su presidente están jugando un rol clave, que es ir moderando expectativas e ir presionando y articulando algunas cosas”.

Arturo Squella y Claudio Alvarado. Sebastian Cisternas/Aton Chile

Una lectura distinta plantea Daniela Campos Letelier, académica de la Universidad Andrés Bello y miembro de la Red de Politólogas. Si bien coincide en que el presidente del Partido Republicano debiera cumplir un papel articulador, estima que hoy está haciendo exactamente lo contrario.

“Él (Squella) debería ser un articulador de la coalición, incluso con los libertarios, que no son parte de esa coalición pero con los que se lleva bastante bien. Dicho eso, él no logra aquello. Por lo que yo veo, con propuestas como la privatización de Codelco, que levantó un gran debate y que el propio Gobierno desestimó, hoy día está haciendo su agenda propia“, estimó consultada por nuestro medio.

Para Campos Letelier, ese protagonismo termina debilitando la estrategia comunicacional de La Moneda. “No está alineado con las políticas ni con la agenda que quiere instalar el Gobierno. Al contrario, está abriendo otros flancos. Eso es muy conocido en política como el fuego amigo, que no viene de la vereda del frente, sino de tu propia vereda y además del presidente de tu propio partido político, que debería ser el más alineado contigo y bajar las políticas del Gobierno de Kast a la coalición”, comentó.

La politóloga añade que la exposición mediática de Squella ha terminado por instalar debates distintos a los que intenta priorizar el Ejecutivo. “Él quiere un protagonismo, que lo está teniendo, porque está yendo a distintos medios, está dando su opinión y está marcando agenda propia, diferenciada del Gobierno. Le abre flancos y debates que no le benefician, porque el Gobierno ya tiene varios problemas: una aprobación bajísima, problemas con la delincuencia y promesas de campaña que no se han cumplido”, mencionó Campos Letelier.

En esa línea, advierte que “no puedes tener una agenda propia si eres parte del Gobierno. Condiciona al Gobierno y condiciona la agenda, y eso es grave, porque al Gobierno le ha costado tomar el liderazgo”.

Arturo Squella junto a Guillermo Ramírez y Andrea Balladares. Dragomir Yankovic/Aton Chile

Por su parte, Alejandro Olivares consideró que esa dinámica favorece al Ejecutivo, ya que “el Partido Republicano y su presidente están jugando un rol de bisagra articuladora y esto le permite al Gobierno moverse en ciertos espacios, porque guste o no guste un gobierno tiene que ser mucho más pragmático que cuando es oposición”.

A su juicio, “es una buena oportunidad para el Ejecutivo para no mostrarse intransigente frente a algunos temas y, al mismo tiempo, avanzar en esos temas que le gustaría impulsar más, pero que no puede porque está en el Gobierno”.

Para la jefa editorial de Faro UDD, Fernanda García, en su participación en el panel de conversación de Radioanálisis, el protagonismo de Squella también debe analizarse considerando la competencia política que enfrenta el Partido Republicano con el Partido Nacional Libertario. “El rol de Squella no puede ser explicado sin ver la tensión que ha estado generando el Partido Nacional Libertario en el oficialismo, que es una tensión permanente”, sostiene, agregando que esa disputa “le hace mal a la democracia”, ya que proyectos como “Escucha sus Latidos” “parecen poco serios” porque “saben que no los van a conseguir, saben que no tienen los votos”.

A juicio de García, detrás de esa estrategia existe una disputa por el liderazgo del sector de cara a las próximas elecciones. “Lo que busca Squella tiene que ver con una tensión de hegemonía que le hace mal al oficialismo, porque cuando la derecha tiene el poder tiene que gobernar, es un rol distinto, tiene una responsabilidad. Entonces no pueden seguir en campaña”, manifestó.

En ese sentido, concluye que “hay una tensión entre las derechas más extremas que se está notando”, la que termina repercutiendo en la conducción política del oficialismo.





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