Cinco de la tarde del pasado domingo 2 de agosto de 2026. Suenan los timbres del Teatro Municipal de Santiago anunciando que comenzará la función: el público debe tomar asiento y luego se cierran las puertas.
Sin embargo, los y las invitadas seguían llegando a la entrada principal de uno de los espacios culturales más importantes del país. La expectación, el recuerdo de meses de ensayos, el nerviosismo y los últimos detalles marcaban esos instantes previos de quienes saldrían al escenario.
Bajo el lema “De La Legua al Municipal”, Raipillan celebró 21 años de trabajo ininterrumpido con la Gala Folclórica 2026 “América de Pie: Danzas que abrazan el corazón de nuestros pueblos”.
Se apagan las luces, se abre el telón y comienza una historia inolvidable para músicos, bailarines, bailarinas, delegados, voluntarios, practicantes, profesores y familiares. Y a través de ellos, se refleja el recorrido de más de dos mil personas que han pasado por sus programas y que han encontrado en la cultura una herramienta para construir futuro.
Sonrisas, diversidad de pasos, cansancio, sueños compartidos y coloridos trajes se presentaban en el escenario. El relato de un turista marcaba las paradas de este viaje musical por nuestro continente: Panamá, México, Perú, Uruguay, Brasil, Bolivia…

Cada elenco representaba nuestras raíces con constancia, pasión y amor lo que fue recibido por numerosos aplausos durante las más de dos horas que se extendió el emotivo evento. “Super reconfortante, feliz y agradecida de visitar este lugar tan lindo. La energía que se vivió atrás y en el escenario fue espectacular”, describe Dominique Reinoso, bailarina del elenco adulto Añañuca. Y cuenta que “nos preparamos desde marzo, nos empapamos de cada baile y lo que significa cada coreografía”.
“Lo que tenemos que sentir e interpretar y hoy se logró”, menciona la artista acompañada de sus dos hijos, su sobrina y su abuelita.
Participan niños y niñas que van desde los 3 años hasta adultos, el mayor con 84 años. Habitantes de San Joaquín, pero también de otras comunas de la Región Metropolitana.
“Salió todo hermoso” agrega Giovanni Salinas, quién fue parte del grupo musical que actuó en vivo durante la Gala. “Un desafío complejo porque, si bien las canciones no eran tan extensas, fueron alrededor de cuarenta en total”, relata.

“Primera vez que sacamos tanto repertorio para una presentación. De verdad, nos pusimos mateos con los compañeros porque además somos poquitos músicos… Tomamos un instrumento, lo soltamos, cantamos, pero así tratamos de ir solucionando”, explica. Salinas cumple varios roles en la Fundación y Agrupación Raipillan. Es monitor de tres elencos y técnico en trabajo social. Y reconoce otro de los desafíos de esta importante presentación: la confección de los vestuarios.
“Ahí sí que tuvimos que pedir ayuda a los apoderados, apoderadas y a quienes vinieron a dar una mano. Desde la voluntad, entendiendo que no todos saben coser o se manejan mucho con las manualidades. Finalmente, la compañía, el estar y la preocupación…es lo más gratificante de este trabajo”, destaca.
Al cierre, gritos y felicitaciones del público, familiares, amigos y autoridades que reflejaban el éxito del espectáculo. Los elencos, uno por uno, se reunían sobre el escenario para recibir los aplausos finales. “Gracias a los artistas, a las familias, al taller de costura y a los presentes. Nos costó demasiado, pero acá estamos y lo logramos” afirmó la fundadora Fabiola Salinas. Su hija y directora ejecutiva de la Fundación Raipillan, María Ignacia Reyes, lo reafirmó: “Estuvimos a la altura”.

“Ver a todos nuestros integrantes emocionados y disfrutando es un regalo que no sé como describirlo…todos estamos felices. Un orgullo Raipillan, un orgullo llegar al escenario más importante de Chile”, agrega luego de la presentación. Y cuenta que por primera vez “lo veo desde afuera, fue maravilloso y lo disfruté un montón”.
El alcalde de la comuna de San Joaquín, Cristóbal Labra; el delegado presidencial regional metropolitano, Germán Codina; el SEREMI de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Francisco Sólanich, y parlamentarios de distintos sectores políticos fueron testigos de la labor y el compromiso de esta agrupación.
A pesar de todo el impacto durante más de dos décadas, se advierte un tema pendiente: un recinto propio. Esto- explica María Ignacia Reyes- permitiría funcionar de manera más tranquila. La realidad actual, “nos corta las alas, nos priva de postulaciones y de dar espacios dignos a nuestros y nuestras integrantes para los ensayos”.
“Hoy contamos con el apoyo de Grupo Patio que nos facilita una bodega donde desarrollamos nuestro taller de costura y tenemos todo nuestro vestuario. Espacio propio para desarrollar nuestros ensayos, el trabajo de nuestro equipo psicosocial, que es fundamental para lo que hace la fundación, no lo tenemos. Hoy día estamos en un espacio físico en plena Legua emergencia, que alguna oportunidad tuvimos el comodato, pero hoy día ya no está válido”, describe.
El apoyo expresado en las palabras finales permite aspirar a que ese anhelo esté cada vez más cerca. Reyes reconoce que están uniendo fuerzas y por eso invitaron a autoridades para que se sumen voluntades: “Para poder, al fin, concretar este sueño tan maravilloso que es contar con un espacio propio. Creemos que con nuestra trayectoria y el trabajo que hacemos, lo merecemos”.

Reyes finaliza con una reflexión luego de la Gala en el Teatro Municipal de Santiago: “Demostramos que somos una organización integral y sólida. Un espacio de acogida comunitaria que a través del arte transforma, educa, previene, promueve el desarrollo comunitario y le da sentido de vida y esperanza a nuestra comunidad”.
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