Eduardo Gatti y la catársis detrás de "Los momentos": "La escribí en 15 minutos"

El destacado músico chileno llegará a Sala Master de Radio Universidad de Chile el próximo 26 de agosto junto a su hijo Manuel Gatti, en un show que recorrerá su trayectoria y registrará en audio y video este encuentro entre generaciones.

El destacado músico chileno llegará a Sala Master de Radio Universidad de Chile el próximo 26 de agosto junto a su hijo Manuel Gatti, en un show que recorrerá su trayectoria y registrará en audio y video este encuentro entre generaciones.

Hay canciones que dejan de pertenecer a quien las escribió. Se instalan en la memoria colectiva, atraviesan generaciones y reaparecen, años después, como si siempre hubieran estado ahí. Es el caso de “Los momentos”, una de las composiciones más reconocibles de Eduardo Gatti y parte del repertorio que se ha convertido en banda sonora de la música popular chilena.

El próximo miércoles 26 de agosto, a las 19:30 horas, el músico llegará a Sala Master de Radio Universidad de Chile para recorrer parte de sus más de cinco décadas de trayectoria en un concierto que tendrá, además, una característica especial: la presentación será registrada íntegramente en audio y video para convertirse posteriormente en un nuevo registro audiovisual de su obra.

En esta instancia, Gatti estará acompañado por su hijo, Manuel Gatti, quien desde hace algunos años comparte escenario con él en guitarra y voz. Para el músico, la elección de Sala Master no es casual. La acústica y las dimensiones del espacio permiten capturar de manera especialmente cuidada una experiencia que hasta ahora no habían tenido la oportunidad de registrar profesionalmente.

Pero también corre el factor de que quienes asistan no serán solamente espectadores, sino parte de ese registro. “Van a ser protagonistas, en el fondo, de esto que va a quedar grabado”, señaló Gatti, quien entiende esta presentación como una oportunidad para dejar en la memoria una de las formas en que hoy se encuentra con sus canciones. O sea, acompañado por una nueva generación, pero sin perder los códigos que han marcado su trayectoria.

Ese diálogo entre generaciones también está presente en su relación musical con Manuel. Gatti destacó que su hijo no está sobre el escenario simplemente por el vínculo familiar, sino porque es, antes que todo, un músico al que admira.

“Si yo trabajo con él, en realidad no es porque sea mi hijo. El que sea mi hijo es un plus, obviamente, porque nos llevamos muy bien, manejamos los mismos códigos y hasta nos reímos de las mismas cosas”, afirmó.

La colaboración, además, permite que sus canciones vuelvan a ser observadas desde otro tiempo. Manuel, cuenta Gatti, conoce profundamente los registros musicales de los años 60 y 70 —desde The Beatles y The Rolling Stones hasta Led Zeppelin y Deep Purple—, pero también aporta una mirada contemporánea a un repertorio que continúa encontrando nuevos oyentes.

“Tengo la suerte de que él, y esa es otra de las razones por qué también tocamos juntos, maneja muy bien los códigos de los años 70”, señaló Gatti.

Quizás allí esté una de las claves de la permanencia de canciones como “Los momentos”. Gatti recuerda que la escribió en apenas quince minutos y que nunca existió detrás de ella una estrategia para conseguir reconocimiento. Más bien, fue una catarsis, una canción que apareció desde un lugar difícil de explicar racionalmente.

Cuando tú lo abordas desde el oficio, tratar de hacer bien las cosas, con cariño, con amor a lo que a ti te gusta, desde el corazón. Creo que también eso de alguna forma se traduce y la gente lo siente”, reflexionó.

Esa manera de entender la creación también atraviesa su mirada sobre el presente. Para Gatti, las décadas de los 60 y 70 fueron un periodo excepcional de apertura artística y cultural, una “explosión pacífica” que amplió las posibilidades de la música, las artes plásticas, el cine y otras disciplinas. Un momento breve, pero suficientemente intenso como para dejar una huella que todavía permanece.

“Fue una verdadera explosión, y una explosión pacífica. Y eso fue muy interesante, lo que pasó ahí”, recordó sobre aquellos años.

Frente al escenario actual, en cambio, observa con asombro e inquietud el impacto de las nuevas tecnologías, particularmente de la inteligencia artificial. Su preocupación no está solamente en la capacidad de estas herramientas para transformar la creación, sino en la dificultad creciente para distinguir aquello que vemos de aquello que ha sido construido artificialmente.

Afiche del concierto de Eduardo Gatti en Sala Master de Radio Universidad de Chile.
Afiche del concierto de Eduardo Gatti en Sala Master de Radio Universidad de Chile.

“Yo no sé cuáles van a ser las consecuencias, por ejemplo, de la inteligencia artificial en todo lo que es la composición musical, la composición plástica, en fin, la fotografía, el cine. Todo puede ser cambiado, todo puede ser incluso falsificado”, advirtió.

“¿Cuál es la realidad que vamos a ver?”, se preguntó. Una inquietud que extiende también a la música y a una industria que, según plantea, ha ido privilegiando cada vez más la estandarización y la seguridad por sobre el riesgo.

Gatti recordó que en los años 60 y 70 existían productores y sellos dispuestos a apostar por artistas incluso cuando no había certezas sobre el resultado. El ejemplo de Bob Dylan le sirve para graficar esa época en que todavía había espacio para probar, equivocarse y descubrir. Hoy, sostiene, esa lógica parece haber cedido terreno frente a fórmulas más previsibles y rentables.

Sin embargo, su mirada sobre la música chilena contemporánea está lejos de ser pesimista. Reconoce en las nuevas generaciones una búsqueda que comenzó a tomar fuerza con el cambio de milenio y que ha permitido recuperar tradiciones, dialogar con el pasado y, al mismo tiempo, abrir nuevos caminos.

Nombres como Manuel García, Camila Moreno, Gepe o Nano Stern aparecen en su recuerdo como parte de una generación que, a su juicio, tuvo el valor de buscar una voz propia y plantarse sobre un escenario incluso con los recursos mínimos.

“Encuentro que hay mucha búsqueda, y una búsqueda muy válida”, sostuvo Gatti al referirse a los nuevos músicos chilenos. En esa misma lógica se inscribe el concierto de agosto. Una canción que nació hace décadas, una guitarra que continúa sonando y un hijo que se suma al escenario para compartir un repertorio que ya forma parte de la memoria musical del país.





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