Aisén Etcheverry critica cambios al Fondecyt: Las prioridades científicas no deben definirse "desde el escritorio de un ministerio"

La extitular de Ciencia advirtió que las modificaciones implementadas por la ANID afectan principios históricos del sistema científico chileno, y llamó a establecer las prioridades estratégicas de desarrollo del país de manera "colectiva".

La extitular de Ciencia advirtió que las modificaciones implementadas por la ANID afectan principios históricos del sistema científico chileno, y llamó a establecer las prioridades estratégicas de desarrollo del país de manera "colectiva".

La exministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Aisén Etcheverry, criticó los recientes cambios implementados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) en las bases del concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027, modificaciones que generaron preocupación en universidades, centros de investigación y organizaciones científicas del país.

En conversación con la primera edición de Radioanálisis de Radio Universidad de Chile, Etcheverry sostuvo que los cambios afectan directamente los fundamentos sobre los que históricamente se ha construido el principal instrumento de financiamiento de la investigación científica en Chile.

La exsecretaria de Estado explicó que Fondecyt tiene dos características esenciales: financia todas las áreas del conocimiento sin distinción y asigna recursos exclusivamente en función de la excelencia académica, principios que, a su juicio, permiten sostener una base permanente de generación de conocimiento de frontera para el país.

Etcheverry detalló que los cambios implementados por el Ministerio de Ciencia y la ANID introducen dos modificaciones centrales: restringir la adjudicación de fondos a investigadores extranjeros, exigiendo nacionalidad chilena o residencia en el país, y establecer áreas prioritarias de investigación, orientadas principalmente hacia ámbitos de ciencia aplicada.

A su juicio, estas medidas son “altamente complejas” porque alteran la lógica histórica de Fondecyt y “atacan directamente a los fundamentos que hoy día construyen la creación de conocimiento en nuestro país”. Además, advirtió que esto podría “hipotecar la posibilidad que tenemos a futuro de contar con respuestas basadas en evidencia y en ciencia para desafíos que todavía no sabemos si van a venir”.

La exministra recordó que investigaciones que hace dos décadas parecían puramente teóricas, como las relacionadas con inteligencia artificial, computación o matemáticas, hoy son fundamentales para enfrentar transformaciones tecnológicas globales. “Invertimos en ingeniería, computación e inteligencia artificial cuando estaba en su momento de ciencia fundamental, y eso hoy nos permite estar más preparados”, señaló.

Uno de los puntos que enfatizó Etcheverry fue que la crítica no apunta a la existencia de prioridades estratégicas para el desarrollo del país. “No es que la comunidad científica o yo en particular estemos en contra de la priorización de áreas. La priorización de áreas es importante y tiene que hacerse. La pregunta es qué áreas y cómo se definen”, afirmó.

Según la exautoridad, esas definiciones no deberían surgir “desde el escritorio de un ministerio”, sino mediante una construcción colectiva que involucre al sistema científico y académico.

La exministra expresó especial preocupación por el impacto que la nueva orientación podría tener sobre las ciencias sociales y las humanidades, disciplinas que consideró esenciales para fortalecer el pensamiento crítico, la democracia y la comprensión de los fenómenos sociales. Para Etcheverry, estas áreas permiten “entender cómo funciona la sociedad” y desarrollar políticas públicas más robustas.

Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo.

La extitular de Ciencias también abordó la defensa realizada por la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, quien argumentó que históricamente Fondecyt ha financiado un porcentaje muy bajo de investigaciones directamente vinculadas a sectores estratégicos como la minería o el desarrollo satelital.

En ese sentido, advirtió que las decisiones en materia de política científica deben estar respaldadas. “Si el Ministerio de Ciencia no sostiene ni justifica sus decisiones en evidencia comprobable por la propia comunidad científica, le estamos haciendo un flaco favor a la confianza que tiene el sistema en sus instituciones”, afirmó.

Por lo mismo, la exministra respondió que ese análisis es “estirar la evidencia”, porque Fondecyt es solo una herramienta dentro de un sistema de más de 80 instrumentos de financiamiento científico y tecnológico. Explicó que la minería no depende únicamente de proyectos etiquetados como mineros, sino también de investigaciones en química, física, matemáticas, geología, ciencias de la computación y ciencias sociales, todas ellas fundamentales para el desarrollo del sector.

La minería no es solo minería; es un conjunto de ciencias alrededor de la minería que tienen que estar desarrolladas”, sostuvo, y agregó que lo mismo ocurre con el ámbito satelital, donde existen programas exitosos financiados a través de otras fuentes como Corfo, Fondef o convenios sectoriales.

Frente a las críticas que consideran este debate como una discusión limitada a un grupo reducido de investigadores que reciben recursos públicos, Etcheverry defendió la relevancia social de la investigación científica.

Ministra de Ciencias, Ximena Lincolao. Foto: Aton Chile.
Ministra de Ciencias, Ximena Lincolao. Foto: Aton Chile.

Afirmó que lo que investigan las universidades en sus programas de doctorado y postdoctorado impacta directamente en la calidad de la educación superior, en la formación de profesionales y en la capacidad del Estado para diseñar políticas públicas basadas en evidencia. Mencionó como ejemplo la necesidad de contar con expertos en estadística, sociología y desarrollo humano para mejorar instrumentos como la Encuesta Casen y las mediciones de pobreza.

Si queremos buenas políticas públicas basadas en evidencia, necesitamos a esos expertos porque, si no tenemos conocimiento generado en nuestro país, ¿cómo vamos a saber lo que nuestro país necesita?”, planteó.

La exministra insistió en que el problema no es solo administrativo, sino que refleja una determinada visión de país respecto del rol del conocimiento. Así, recordó que históricamente las prioridades científicas en Chile se han construido mediante instancias colectivas, como el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y los grupos de estudio de Fondecyt, procesos que permitían una discusión interdisciplinaria amplia sobre las necesidades del país.





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