En medio de la controversia sobre las nuevas bases del Concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027, el Consejo de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile defendió la naturaleza del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico y cuestionó las modificaciones impulsadas por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
La modificaciones al concurso establecen que hasta un 70% de las adjudicaciones podrá destinarse a proyectos enmarcados en 10 áreas prioritarias, y exige a los investigadores extranjeros contar con residencia definitiva en Chile al momento de postular, requisito que no existía en versiones anteriores del concurso.
En una declaración pública, los académicos reconocen que “el Estado tiene el deber de orientar la inversión pública hacia el crecimiento del país”, y que “la diversificación y sofisticación de la matriz productiva, necesarias para el desarrollo de la sociedad, solo se lograrán de manera armónica sobre la base del conocimiento generado en nuestro territorio”.
“Nuestra discrepancia no es, por tanto, sobre ese fin, sino sobre la instrumentalización de programas que, históricamente, han permitido explorar diversas áreas del conocimiento”, señalan.
En ese sentido, en conversación con Radioanálisis el decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, profesor Nicolás Guiliani, enfatiza que la comunidad científica no está “en contra de esta voluntad del Estado de especializar, eventualmente, algunos campos”. Sin embargo, asevera que: “No lo podemos aceptar haciendo desaparecer otros que son fundamentales para el conjunto del país”.
“Es necesario hablar desde el territorio. Los deberes del Estado lo compartimos, pero creemos que aún así es necesario que el ministerio, nuestra ministra, dialogue y que en conjunto creamos más instrumentos, más que achicar los que están”, declara
El Consejo recuerda que para las prioridades temáticas estratégicas, el sistema nacional ya dispone de instrumentos específicos:el Concurso de Centros de Excelencia de Interés Nacional, el FONDAP, la Iniciativa Científica Milenio y los Anillos de Investigación Asociativa.
En ese sentido, plantean que “trasladar esa lógica de focalización temática a Fondecyt no orienta mejor la inversión pública”, y advierten que incorporar orientaciones temáticas en este fondo “no crea por sí mismo nuevas capacidades en el país; duplica una función ya cubierta y erosiona el principal instrumento transversal que sostiene la investigación fundamental en las diversas áreas del saber”.
Desde 1982, indican, “el Programa Fondecyt ha financiado la investigación individual de excelencia en todas las áreas del conocimiento”, convirtiéndose en “el principal instrumento transversal, abierto y basado en la evaluación por pares, al que también postulan quienes integran los centros temáticos priorizados y quienes están formados tanto en Chile como en el extranjero”.

La exigencia de residencia definitiva en Chile a quienes postulan desde el extranjero, agregan, “restringe la incorporación de talento internacional y reduce la capacidad del sistema científico nacional para atraer nuevos/as investigadores/as”, y subrayan que “la propia autoridad ha reconocido que las ciencias básicas son el cimiento del conocimiento; y este quehacer diverso es el que financia Fondecyt”.
“La ciencia, como un ecosistema, se sustenta en la amplitud y la diversidad que surge de la creatividad humana. No se puede anticipar qué disciplina será decisiva ante el próximo desafío del país”, subrayan.
A modo de ejemplo, advierten que “disciplinas fundantes, como la matemática, que no figura como prioritaria pese a sustentar prácticamente todas las demás, pueden quedar en desventaja; lo que hoy afecta a una disciplina puede afectar mañana a cualquier otra”.
Asimismo, el profesor Guiliani explica: “Cuando queremos más presupuesto no es para hacer ciencia en nuestro laboratorio, es para entregar al país herramientas sociales, ecológicas, económicas, que permitan que estemos mejor todos y todas”.
“El Estado sí tienen estos derechos y deberes, pero también tiene deberes en términos del presupuesto de la ciencia(…). El presidente Lagos propuso que llegara a 2% y estamos al 0,4%. Esa también es una deuda que tiene el Estado hacia hacia la ciencia y hacia el país”, expone.

Inserción laboral y presupuesto
En relación con la preocupación por la inserción laboral de quienes realizan un postdoctorado y el desempleo que afecta incluso a doctores, la declaración del Consejo de la Facultad de Ciencias reconoce que “es una preocupación legítima, pero acotar las áreas no crea empleo: solo redistribuye qué disciplina obtiene el cupo“.
Los firmantes plantean que la inserción se resuelve “mediante nuevas plazas en la academia, en el mundo productivo privado y público y en los institutos tecnológicos y de investigación públicos, así como mediante instrumentos dedicados a ese fin, sin reducir el alcance temático de un fondo”. En esa línea, recuerdan que “Chile ya cuenta con instrumentos destinados específicamente a ese propósito, como la Subvención a la instalación en la Academia y la Subvención a la Inserción en el Sector Productivo”, y que fortalecerlos, en lugar de estrechar el alcance de Fondecyt, “es la vía adecuada para abordar la empleabilidad”.
El Consejo advierte además que subyace un problema estructural: “El gasto nacional en I+D lleva años estancado en torno al 0,4% del PIB, muy por debajo del promedio de la OCDE (~2,7 %)”. Y enfatiza que “priorizar mediante la reasignación de recursos escasos no amplía la capacidad científica, solo redistribuye la escasez”.
“El problema no es cómo repartir un fondo insuficiente, sino que el fondo es insuficiente”, enfatizan, y suman que “el precedente ya está en curso: se ensayó en el concurso Doctorado Becas Chile 2026 y hoy se escala al Postdoctorado”.
Así, organismo defendió que “el fortalecimiento de las prioridades nacionales y la excelencia basada en la libertad de investigación no son objetivos en tensión: son condiciones para el desarrollo científico, tecnológico, social y cultural de Chile”.






