La descoordinación del Gobierno en medio de la presentación de un requerimiento ante el Tribunal Constitucional (TC) generó dudas sobre la estrategia comunicacional del Ejecutivo y también, sobre el equilibrio de fuerzas al interior del gabinete. Para el analista político, Marco Moreno, lo que está quedando en evidencia es un problema en el mecanismo de toma de decisiones, pues no queda del todo claro quién las toma.
El biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, expuso esta semana que no fue informado de que el Gobierno decidió impugnar una de las indicaciones impulsadas por la oposición en el marco de la megarreforma. En tanto, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien fue el principal defensor del proyecto en el Congreso, sostuvo que no era su responsabilidad “informar a cada una de las personas”.
Desde La Moneda han tratado de esquivar las interpretaciones que apuntan a un enfrentamiento entre Alvarado y Quiroz, o a un debilitamiento de la figura del biministro, quien además de ser el jefe del gabinete ministerial es el vocero de Gobierno. El relato oficial ha sido que se trató simplemente de un incidente particular y de un problema de comunicación interna.
Este jueves, cuando le consultaron sobre la descoordinación, el Presidente José Antonio Kast incluso dio por cerrado el tema: “Todo absolutamente aclarado. Ahora estamos a la espera de lo que determine el Tribunal Constitucional”.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el analista político y decano de la Facultad de Economía y Gobierno de la Universidad Central, Marco Moreno, afirmó que no solo se trata de un problema comunicacional como ha tratado de instalar el Gobierno, sino que más bien el hecho deja en evidencia falencias en la “arquitectura” de la toma de decisiones.
A su juicio, “los gobiernos no pueden depender de que alguien recuerde tomar el teléfono”, sino que tienen que existir “circuitos institucionales que aseguren que las decisiones jurídicas, fiscales o sectoriales pasen también por un filtro político, que es la responsabilidad que tiene el ministro del Interior”.
“Creo que lo que tenemos acá es un problema que se está comenzando a evidenciar de arquitectura de la decisión y nos preguntamos, por lo tanto, ¿quién está tomando y dónde se están tomando la decisiones si el ministro a cargo de las relaciones políticas no está informado?”, cuestionó.
En esa misma línea, Moreno apuntó a la existencia de un gobierno fragmentado, donde “Hacienda procesa decisiones desde la lógica fiscal y económica, la Segpres desde la lógica legislativa, los ministerios desde sus ámbitos sectoriales, pero falta un centro de gobierno que integre, que articule esas decisiones antes de ejecutarlas”, observó.

El analista descartó, en todo caso, que se trate de un problema particular entre los ministros Alvarado y Quiroz, sino que el asunto va más allá. Moreno insistió en que, aunque existen “circuitos que son eficientes por su cuenta” en el Gobierno, “no existe una suficiente integración entre ellos”.
“O sea, no tiene que ver tanto con las personas, con el carácter, con el estilo. Yo creo que tiene que ver con que no está muy claro cómo funciona el mecanismo de toma de decisiones. Por eso digo que no es un tema comunicacional”, explicó.
Consultado respecto a las posibles soluciones, el decano de la Universidad Central indicó que un aumento en los niveles de coordinación es clave. Sin ello, aseguró, “el Ministerio Interior corre el riesgo de convertirse en un coordinador ex post y no ex ante”.
A lo anterior, Moreno agregó que también es importante un “liderazgo del Presidente, que es el que puede ser el árbitro en todo este proceso”. “En Chile, los presidentes no solamente son Jefes de Estado, sino que también son jefes de gobierno y líderes de la coalición. Eso probablemente es lo que se echa en falta en este caso”, aseveró.






