Hay canciones que envejecen y canciones que, de alguna manera, parecen esperar. Composiciones que permanecen en un catálogo hasta que, años después, vuelven a abrirse como una puerta conocida hacia un lugar distinto. En los últimos meses, Gepe ha estado entrando y pasando, precisamente, por esas puertas: revisitando composiciones de su trayectoria para encontrarlas nuevamente, esta vez desde otros arreglos, otras voces y otra relación con el tiempo.
El último capítulo de ese recorrido es “Hablar de ti”, una de las canciones más reconocibles de su repertorio, que acaba de regresar en una nueva versión junto a la cantautora mexicana Silvana Estrada. La colaboración no nació de un encuentro reciente, sino de una relación construida durante años sobre los escenarios. “Con Silvana nos conocemos hace bastante tiempo. Nos ha tocado felizmente compartir escenario en muchas ocasiones, principalmente en México, acá en Chile”, cuenta Gepe.
La cercanía musical terminó trasladándose al estudio. Mientras trabajaba en el nuevo arreglo de la canción, hacia fines de 2025, pensó en Estrada como una voz capaz de habitar esa nueva versión: “Dado que el arreglo musical era bastante calmo y medio flotante, a mí me da la impresión de que su voz o su manera de interpretar podría funcionar bastante bien”. La grabación finalmente ocurrió en marzo de este año, cuando la artista mexicana llegó a Santiago.
Pero “Hablar de ti” no llegó sola. Antes aparecieron “Ser Amigo”, “Los Barcos” e “Invierno”, cuatro canciones que Gepe ha vuelto a grabar sin la intención de reconstruir el pasado de manera arqueológica, sino de comprobar qué ocurre cuando una composición abandona su versión original y vuelve a respirar.
“La composición, o sea, la estructura básica y la letra, la melodía, etc., sobrevive al tiempo”, dice. Esa constatación se transformó, casi sin proponérselo, en una idea que hoy atraviesa su trabajo: “Como el no-tiempo. O la temporalidad, digamos”.
La paradoja está en que este ejercicio podría confundirse fácilmente con una celebración de aniversario. Gepe, sin embargo, lo entiende casi como lo contrario. Después de haber celebrado los 20 años de “Gepinto” en la Sala Master, volver sobre canciones antiguas no significa necesariamente mirar hacia atrás. “Esta es la anti-celebración del tiempo”, explica. “Esto justamente lo que estamos haciendo ahora es el camino contrario, es como decir: mira, las canciones no tienen tiempo, sobreviven al tiempo”.
Para comprobarlo, ha bastado volver al estudio. En cada una de estas cuatro canciones, cuenta, ocurrió algo particular: “El resultado final fue sentirse que se estaba grabando esa canción, no regrabando”. Y esa diferencia, aparentemente pequeña, cambia la relación con el catálogo. “En los cuatro casos, es decir, ‘Ser Amigo’, ‘Los Barcos’, ‘Invierno’ y ahora ‘Hablar de Ti’, fue como: ‘Ah, mira, tengo esta canción, la voy a grabar’. Y obviamente eso no era así en un principio, pero cuando finalmente la grabamos, trabajamos en ella, la produjimos, desapareció esa idea del antecedente previo. Es una nueva canción”.
Del agotamiento de lo nuevo a la memoria del catálogo
El impulso para volver sobre esas composiciones también nació de un cierto cansancio. Después de “Undesastre”, su último disco de canciones nuevas, Gepe sintió que necesitaba alejarse, al menos por un momento, de la urgencia de producir material inédito.
“Me dejó un poco saturado de canciones nuevas, o de canciones urgentes que estaban en el momento ahí, cociéndose, cocinándose”, cuenta. Después de varios años trabajando en ese álbum, comenzó a mirar hacia otro lugar: “Me quedé un poco vacío de novedad y empecé a mirar como el baúl, el cajón, como quieran llamarle a eso, que está lleno de canciones”.
Ese cajón tenía una dimensión considerable. Antes de “Undesastre”, Gepe había publicado nueve discos, dejando detrás una acumulación de canciones y posibilidades. Volver a ellas no fue necesariamente un ejercicio de nostalgia, sino una forma de recuperar material desde el presente.
Hay, además, una explicación más concreta: el escenario. Gepe piensa estas nuevas versiones también como una manera de preparar canciones para volver a tocarlas en vivo. “Es como estas cuatro versiones de las que hemos estado hablando ahora, ‘Los Barcos’, ‘Invierno’, ‘Ser Amigo’ y ‘Hablar de Ti’, es como que estuviéramos preparando un concierto de versiones”.
La idea tiene sentido dentro de una práctica que el músico reconoce como habitual, y que tiene que ver con modificar los arreglos para renovar la experiencia de canciones conocidas. “Tratamos de renovar versiones no solo para el público, sino que para nosotros, es decir, refrescar canciones que estaban grabadas en un determinado tiempo con un determinado arreglo. Y eso simplemente lo hace más entretenido”.
Por ahora, ese proceso continúa sin una forma definitiva. No hay, dice, un disco o un EP anunciado detrás de estas grabaciones. “Hemos seguido grabando sin idea todavía de sacar un disco o un EP, nada de eso hasta ahora, sino que simplemente hemos avanzado día a día”. La exploración, por ahora, parece ser suficiente.

Una canción conocida que vuelve a sorprender
Reversionar una canción conocida nunca es completamente inocente. Está la memoria de quienes la escucharon antes, el peso de los arreglos originales y la comparación inevitable entre aquello que se recuerda y aquello que aparece ahora.
“Siempre hacer una reversión es un peligro porque, claro, obviamente compite con la primera versión”, reconoce Gepe. Incluso cuando la transformación es profunda, la canción original permanece como referencia. Por eso, el desafío está en cambiar sin borrar.
“Pero a nosotros nos gusta correr ese riesgo dado que tampoco las desfigurábamos para que dejen de ser las canciones que eran o que son”, explica. El primer paso de este ciclo fue “Ser Amigo”, llevada a una versión bolero que Gepe ya venía trabajando en vivo durante los últimos años. El resultado funcionó como una suerte de señal para continuar. “Yo creo que esa fue la canción que empujó, fue como el primer puntapié, digamos, a este grupo de canciones que han aparecido hasta ahora”.
La respuesta del público, dice, ha sido positiva. Pero lo interesante para él está justamente en una aparente contradicción: que las canciones puedan sentirse nuevas y, al mismo tiempo, familiares. “Yo creo que la gente la ha sentido como algo nuevo y no al mismo tiempo”, dice. Una sensación que también conecta con su propia búsqueda: escapar de la acumulación permanente de novedades para volver a aquello que ya estaba ahí.
“Me encanta esa idea de no siempre estar con lo nuevo, que es como una acumulación de información nomás”, plantea. Frente a esa velocidad, las nuevas versiones parecen tener otro peso: “Siento que esto tiene más peso porque arrastra más tiempo, más ensayo y error”.
Veinte años después de “Gepinto”
La reflexión sobre el tiempo no apareció únicamente con estas nuevas versiones. También estuvo en el centro del ejercicio que Gepe realizó este año al volver sobre “Gepinto”. En esa ocasión, el desafío fue reconstruir el álbum tal como sonaba originalmente. “Lo que quisimos hacer con Miguel y Maco, que fueron quienes me acompañaron en esa ocasión, es hacer el disco tal cual sonaba. O sea, rehacer el disco, tocar el disco en vivo tal cual suena en las canciones que están registradas en el 2005”.
La experiencia fue, nuevamente, una prueba del tiempo. Volver dos décadas atrás significó encontrarse con una versión más joven de sí mismo, con otra manera de entender las canciones y el arte, y preguntarse qué tan distante podía sentirse de aquel músico.
“Fue un ejercicio muy bonito, como que el tiempo es elástico, ¿no? Da la sensación de que 20 años no es nada. Y al mismo tiempo mucho tiempo”, reflexiona. La Sala Master terminó convirtiéndose así en una especie de máquina temporal compartida. Entre quienes asistieron había personas que habían estado en el concierto de dos décadas atrás, pero también jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando “Gepinto” fue grabado.
“Entonces fue bonito ese viaje temporal, o sea, regalarles ese viaje temporal a esas personas”, dice. Para Gepe, el efecto fue más profundo que una simple revisión de repertorio. “Creo que fue también un antes y un después”, asegura. Incluso llega a situarlo por encima del proceso de Undesastre: “Esto de visitar ‘Gepinto’ me hizo sentir como más seguro de lo que había armado durante todo este tiempo”.
Y esa seguridad también parece formar parte de las nuevas versiones. Después de veinte años de canciones, discos, aciertos y errores, volver sobre el propio trabajo puede ser menos un ejercicio de nostalgia que una forma de reconocer el camino recorrido.
“Me siento más seguro de lo que he hecho, más orgulloso quizás de las veces que achunté a las veces que erré”, dice. “Y un poco esto que estoy haciendo ahora también tiene que ver con eso”.
Por ahora, Gepe sigue grabando. Sin disco anunciado, sin una forma definitiva para lo que viene y con las canciones antiguas abiertas sobre la mesa. El tiempo, esta vez, no parece una línea que conduce hacia adelante, sino un lugar al que también se puede regresar para encontrar algo nuevo.






