El ministro de Defensa, Fernando Barros, planteó la necesidad de que Chile se retire del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), argumentando que dicha normativa se ha convertido en un “caldo de cultivo” para conflictos internos al establecer diferencias de trato entre los ciudadanos.
El secretario de Estado aseguró que normativas de este tipo tensionan el principio de igualdad en el país y reviven debates ya zanjados. “Chile es uninacional y el concepto de la plurinacionalidad, que fue rechazado mayoritariamente, no ha pasado como riesgo porque está presente en un factor de división entre los chilenos en el Convenio 169, que nace de la OIT“, afirmó el ministro, criticando que el tratado genera que “los chilenos no somos todos iguales, no somos una nación”.
En la misma línea, apuntó contra legislaciones locales que, a su juicio, siguen esta misma matriz. “Para mí, el Convenio 169, la Ley Lafkenche y una serie de otras disposiciones legales que salen de esa visión de conflicto entre las personas son un riesgo para el país”, enfatizó Barros, advirtiendo que los tratos diferenciados por origen étnico representan una preocupación directa y tangible en materia de Defensa.
Al abordar la viabilidad de abandonar el tratado internacional, el titular de la cartera sostuvo que “sí, es factible, hay formas de salirse”, y cuestionó la aplicación exclusiva de la consulta indígena frente al desarrollo de infraestructura. “¿Por qué voy a consultar a un vecino, no al otro, respecto de un camino, respecto de un proyecto industrial? Claramente, Chile tiene un desafío de deshacerse de una serie de legislaciones que están basadas en la división”, concluyó, subrayando que este debe ser un objetivo a largo plazo del aparato estatal.






