A pesar de los múltiples reparos sobre la reforma constitucional en seguridad, que apuntarían a que no existe piso político para sacar adelante el proyecto, el Gobierno ha insistido con la iniciativa. Este lunes, además de desplegar una intensa agenda de reuniones con parlamentarios de oficialismo y oposición, anunció que retirará la urgencia con la que el proyecto se discute en el Congreso.
La noticia fue confirmada en la tarde por el biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, quien aseguró que el retiro de la urgencia “es el reflejo de la disposición y la voluntad del Gobierno, para escuchar, recibir las propuestas y tener un tiempo de análisis en el lugar que corresponde, que es el Congreso Nacional”.
Previamente, el Ejecutivo ya había dado signos de que estaba dispuesto a modificar la iniciativa. En entrevista con Radio Pauta, el propio Presidente José Antonio Kast afirmó “no tener problema” con un posible cambio a la medida más controvertida de la reforma: el nuevo estado de excepción constitucional.

Requerido sobre el mismo punto, el biministro Alvarado evitó hacer una autocrítica respecto al texto que el Gobierno presentó ante el Congreso, en cambio, recalcó que vio disposición de los partidos oficialistas para “perfeccionar” la iniciativa.
Los presidentes de las colectividades oficialistas acudieron este lunes a un almuerzo en La Moneda, donde dialogaron con Alvarado, el ministro de la Segpres, José García Ruminot, y el ministro de Seguridad, Martín Arru.
Tras la cita, el biministro sostuvo que vio “un compromiso efectivo de los partidos para sacar adelante esta agenda de seguridad”. “Hay disposición para contribuir a perfeccionar y a mejorar la reforma”, añadió.
En la reunión no estuvo presente el senador y presidente de Evópoli, Luciano Cruz Coke, quien generó polémica durante el fin de semana por señalar que la reforma constitucional del Gobierno “raya en lo iliberal”. Al palacio presidencial llegó la secretaria general de Evópoli, Macarena Cornejo, quien no dio certezas sobre un cambio de opinión en el partido.
“Nosotros hemos trabajado en una conversación muy sincera con el ministro del Interior, el ministro de la Secretaría General de la Presidencia y también con el ministro Martín Arrau. En base a eso seguiremos trabajando con el resto de los partidos”, indicó Cornejo.

La senadora y presidenta de Renovación Nacional (RN), Andrea Balladares, también había planteado importantes dudas sobre la reforma constitucional. Incluso, se sumó a la apreciación de Cruz Coke sobre el carácter “iliberal” del proyecto.
Sin embargo, a su salida de La Moneda, la timonel recalcó que vio una buena disposición del Gobierno para modificar los aspectos que les preocupan de la reforma constitucional.
“Lo que nosotros hemos dicho es que teníamos dudas importantes de varias de las medidas, sobre cuál necesaria era, cuál era el objetivo y eso lo teníamos que trabajar durante esta semana. En la reunión de hoy día, hemos partido esas conversaciones con una muy buena disposición de los tres ministros que nos acompañaron”, aseveró.
Quienes se mostraron aún más optimistas y han mostrado un apoyo más contundente a la reforma constitucional fueron los presidentes del Partido Republicano, Arturo Squella, y de la UDI, Guillermo Ramírez, quien la semana pasada dejó atrás sus resquemores en torno al proyecto. El también diputado gremialista señaló que se empujará una “agenda robusta, amplia y dura” en materia de seguridad y que “donde se requiera reforma constitucional va haber reforma constitucional”.
“Ni más ni menos que eso. Lo suficientemente grande para poder llevar adelante esta agenda, pero también acotada a esos temas y exclusivamente a esos temas, porque lo que no queremos hacer es abrir una discusión constitucional”, aseguró.

En esa misma línea, el timonel envió un mensaje a los parlamentarios y parlamentarias de izquierda: “No adelanten juicios respecto a lo que van a hacer con la reforma constitucional, porque aquí van a haber cambios que van a ser sensatos, razonables, cuyo único objetivo va a ser habilitar la aprobación de los proyectos de ley que hoy día la ciudadanía reclama”.
Oposición pide retirar el proyecto del Congreso
Además de concretar una cita con sus aliados políticos, el Gobierno también hizo lo propio con la oposición. La presidenta del Partido Socialista (PS), Paulina Vodanovic, se reunió con el ministro de la Segpres, José García Ruminot, pero el encuentro no logró cambiar su apreciación de la reforma constitucional.
A su juicio, se trata de una “reforma que es innecesaria y que atenta contra los límites de la democracia, contra la protección de los derechos de los chilenos y chilenas”.
“Frente a eso, nuestra posición no puede ser otra que rechazar esta reforma. Así se lo he reiterado al ministro de la Segpres, al ministro García Ruminot, aunque agradezco la posibilidad de que me haya recibido”, dijo.

Más temprano, en un punto de prensa conjunto entre el PS, el Partido Comunista (PC), el Frente Amplio (FA), el PPD y el Partido Liberal (PL), los timoneles de las cinco colectividades hicieron un llamado al Gobierno para que retire el proyecto de reforma constitucional del Congreso.
La presidenta del FA, Constanza Martínez, detalló que uno de los grandes problemas de la iniciativa es que no se hace cargo del problema de seguridad, sino que, más bien, apunta a “darle atribuciones de emperador a un Presidente de la República”.
“Si alguien quiere discutir en serio en materia de seguridad, tiene que fortalecer los tribunales, el Ministerio Público, las policías y que el Ejecutivo haga su trabajo, que es coordinar a los distintos actores”, sostuvo.






