El exministro del Interior y de Defensa, Jorge Burgos, cuestionó la reforma constitucional de seguridad impulsada por el Gobierno, que propone un nuevo estado de excepción por situaciones de seguridad pública, y advirtió que sus atribuciones podrían afectar los límites propios de un régimen democrático.
En entrevista con Política en Vivo, Burgos también criticó el argumento oficial de que una futura ley orgánica constitucional permitiría delimitar las facultades establecidas en la reforma. “No puede ser así. Es una mala explicación. Las constituciones delimitan las leyes. Las constituciones establecen límites que las leyes no pueden traspasar. En consecuencia, es al revés”, sostuvo.
El exministro agregó que “una ley orgánica, una ley simple, cualquier tipo de ley, no puede limitar lo que diga la Constitución. La ley tiene que establecer los elementos que le da la Constitución”. A su juicio, el proyecto constituye “un mal proyecto de reforma”, debido a que “irrumpe de mala manera en nuestros contenidos liberales, en los contenidos profundos de nuestra democracia”.
Burgos apuntó especialmente a la duración que podría alcanzar este nuevo estado de excepción y a la posibilidad de que opere sin una intervención del Congreso. “No manejo mucho este concepto del iliberalismo. Yo lo he puesto como peligroso, con tendencia autoritaria, complicado”, expresó.
“A mí no me gustaría que un Presidente de tal signo tenga estas atribuciones. A mí me da lo mismo el signo: no me gustaría que ningún Presidente tenga estas atribuciones de un estado de excepción de 240 días, unilateral, hasta 240 días unilateral, que no pase por el Congreso”, sumó el exministro.
Para el exministro, el problema no radica en quién ocupe La Moneda, sino en las facultades que quedarían establecidas constitucionalmente. “Me da lo mismo el signo que tenga: socialdemócrata, derechista, conservador, centrista —eso ya no existe—, cualquiera. Creo que fue una mala decisión”, señaló.
Burgos también cuestionó que la iniciativa sea presentada como una herramienta necesaria para enfrentar el crimen organizado. “Se puede aplicar en términos generales durante 240 días y te puede tocar a ti también”, sostuvo.

Críticas a la estrategia del Gobierno
El exministro también evaluó el manejo de la agenda de seguridad del actual Gobierno. A su juicio, la administración había comenzado dando señales que consideró positivas, particularmente a partir de la definición de una agenda legislativa.
“El Gobierno se hizo un daño ”, afirmó respecto de la reforma constitucional. Burgos valoró, en cambio, que inicialmente se haya despejado la discusión sobre la existencia de un plan nacional de seguridad y destacó una agenda que incluía iniciativas relacionadas con la modernización de la PDI, la incorporación de personal a Carabineros, las reglas de uso de la fuerza y la legislación sobre estados de excepción.
“Se puede modernizar sin pasar por las actuales normas de la Constitución”, sostuvo sobre la ley orgánica de estados de excepción. En ese sentido, planteó que existen otras herramientas para enfrentar el crimen organizado. Entre ellas, mencionó el fortalecimiento de la inteligencia financiera y la posibilidad de que la Unidad de Análisis Financiero pueda acceder a información bancaria en determinadas circunstancias.
“Si se trata de perseguir el crimen organizado, tenemos que dotar a esa entidad de la capacidad de hacerlo antes de que haya procesos judiciales, para poder descartar la información o llevarla a los procesos judiciales”, afirmó.

Fuerzas Armadas y seguridad pública
Burgos también abordó la posibilidad de incorporar de manera permanente a las Fuerzas Armadas en labores de seguridad pública, cuestión que estuvo contemplada en un primer borrador de la reforma constitucional.
Según explicó, aquella propuesta planteaba modificar el artículo 101 de la Constitución para establecer la incorporación definitiva de las Fuerzas Armadas en materia de seguridad. “Eso salió porque ya desde el borrador hubo muchas reacciones de mucha gente experta en Defensa, otros que han tenido experiencia, entre los que me encuentro”, relató.
A su juicio, también existe una dificultad respecto de quién ejercería el mando durante el nuevo estado de excepción. “La excepcionalidad constitucional en Chile tiene lógica: siempre ha estado en función de una delegación transitoria y excepcional a un delegado de las Fuerzas Armadas”, explicó.
Burgos planteó, en cambio, que se podrían establecer mecanismos de colaboración entre las Fuerzas Armadas y las policías sin modificar necesariamente el texto constitucional. “Uno podría pensar en establecer tipos de colaboraciones más formales. ¿Cuál es la función de las Fuerzas Armadas frente al crimen organizado? Inteligencia”, sostuvo.

Estrecho de Magallanes
Finalmente, el exministro se refirió a las recientes declaraciones de un general argentino respecto de la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes, que, según recordó, se han repetido durante los últimos meses.
“Estoy preocupado por ciertas declaraciones de estos generales argentinos y ciertas declaraciones de otras autoridades argentinas respecto del Estrecho de Magallanes, la plataforma continental, incluso ya desde el gobierno de Fernández”, afirmó.
Burgos llamó al Gobierno chileno a elevar el tono de su respuesta diplomática y planteó que debería existir una nota de protesta ante la Cancillería argentina. “Haría un paso más. No voy a llamar al embajador, pero sí daría un paso más, en el sentido de que se repiten por segunda vez declaraciones que entendemos que son personales, pero complejas porque vienen de personas con uniforme”, señaló.
Además, advirtió sobre el proceso de modernización militar que llevan adelante países de la región y sostuvo que Chile debe mantener una capacidad de disuasión. “Ojo, hay que volver a invertir con cuidado, pero hay que volver a invertir. Nuestro país no tiene ninguna pretensión geográfica ni marítima ni nada, pero sí cuida lo suyo. Y para eso hay que tener Fuerzas Armadas que produzcan el efecto de disuasión”, afirmó.
En esa línea, Burgos cerró con un llamado a no descuidar la defensa exterior del país: “Nosotros no podemos distraer a nuestras Fuerzas Armadas de manera muy total del tema de la seguridad exterior. Yo creo sinceramente que hay que cuidar a nuestro país en esas cosas. Cualquiera que sea el que gobierne”.






