El Banco Central presentó este miércoles 26 de agosto las nuevas monedas de 10 y 50 pesos, que incorporarán cambios en su fabricación para hacer más eficiente su producción, pero que mantendrán su valor, curso legal y uso habitual. Las nuevas piezas se sumarán de manera gradual a las que actualmente circulan, por lo que no será necesario realizar canjes ni trámites.
La moneda de 50 pesos comenzará a circular en octubre de este año, mientras que la de 10 pesos lo hará a partir de enero de 2027. Según explicó el organismo, ambas serán distribuidas a través de los canales habituales y convivirán indefinidamente con las actuales.
La presentación estuvo a cargo de representantes del Banco Central, quienes explicaron que el cambio responde a la necesidad de reducir los costos asociados a la producción de las monedas de menor denominación, en un contexto en que el efectivo continúa teniendo un papel relevante en las transacciones cotidianas.
“Hoy queremos presentarles un cambio que permitirá producir de manera más eficiente las monedas de $10 y $50, que actualmente son las monedas de menor denominación”, explicó Cecilia Feliú, gerenta tesorera del Banco Central.
La autoridad detalló que para la fabricación de las nuevas piezas se utilizará una tecnología que hasta ahora no se había empleado en Chile y que consiste en recubrir un núcleo de acero con distintas capas de metales mediante electricidad. “Para su fabricación se utilizó una tecnología nueva para nuestro país, en la que se utiliza la electricidad para recubrir un núcleo de acero que tiene la moneda con distintas capas de metales. Esto permitirá reducir los costos asociados a su producción”, señaló Feliú.
Un procedimiento que, según explicó el Banco Central, ya es utilizado desde hace décadas en otros países, entre ellos Reino Unido, Canadá, México, Colombia y Brasil.

¿Cómo serán las nuevas monedas?
Los cambios serán diferentes para cada denominación. La nueva moneda de 50 pesos mantendrá su diámetro de 25 milímetros, su canto y su diseño iconográfico habitual. La principal diferencia será su peso: pasará de los actuales 7 gramos a 6,5 gramos.
En el caso de la moneda de 10 pesos, el cambio será más perceptible. Su diámetro disminuirá de 21 a 18,7 milímetros y tendrá canto liso. También será levemente más liviana, pasando de 3,50 a 3,46 gramos.
Pese a estas modificaciones, ambas monedas mantendrán exactamente el mismo valor y continuarán siendo de curso legal. El Banco Central enfatizó que las monedas actualmente en circulación no perderán su vigencia.
“No reemplazarán a las monedas actuales de 10 y 50 pesos. Estas nuevas monedas se incorporan a la circulación en forma gradual a partir de su lanzamiento, a través de los canales habituales que tenemos para su distribución”, explicó Feliú. Por ello, quienes reciban las nuevas piezas no deberán acudir al Banco Central ni a una sucursal bancaria para obtenerlas. Tampoco será necesario cambiar las monedas antiguas.
Por otro lado, Raimundo García, gerente de la División de Operaciones del banco, precisó que las nuevas piezas comenzarán a llegar de manera progresiva a la economía. “La moneda de 50 comenzará a circular en octubre de este año y la nueva moneda de 10 pesos se incorporará en enero del 2027”, detalló.
El funcionario explicó que las fechas fueron definidas para facilitar una transición ordenada y que el proceso se realizará coordinadamente con los principales actores vinculados a la distribución y utilización del efectivo.
“Estas fechas buscan facilitar una transición ordenada. A contar de hoy, estaremos coordinándonos con los principales actores que participarán en la distribución y uso del efectivo, de manera que la incorporación de las nuevas monedas ocurra de forma gradual y fluida”, señaló García.
La cantidad de monedas que llegará a circulación tampoco estará determinada por una cifra fija, sino que responderá a la demanda habitual del sistema. De acuerdo con los antecedentes entregados durante la presentación, mensualmente se requieren entre 20 y 25 millones de monedas de 10 pesos y entre 3 y 5 millones de monedas de 50 pesos.
Cabe destacar que la moneda de 10 pesos es actualmente la más demandada de las dos denominaciones, principalmente por su utilización para entregar vueltos.
Uno de los principales objetivos del cambio es disminuir los costos de fabricación. Desde el Banco Central explicaron que, en términos generales, las nuevas monedas tendrán un costo promedio de producción cerca de 50% menor al de las actuales.
La reducción sería más significativa en el caso de la moneda de 50 pesos, cuyo costo de producción disminuiría aproximadamente 70%, mientras que para la moneda de 10 pesos la reducción alcanzaría cerca de 30%.
La utilización del acero como núcleo permitiría reducir la exposición a las fluctuaciones de precio de otros metales utilizados tradicionalmente en la fabricación de monedas, como cobre, níquel y aluminio. El Banco Central aclaró que, por ahora, no contempla modificaciones para las monedas de 100 y 500 pesos.

El efectivo sigue vigente
La presentación también abordó el escenario actual de los medios de pago y el avance de las alternativas digitales. Aunque el uso del efectivo ha disminuido durante los últimos años, especialmente después de la pandemia, desde el organismo sostienen que continúa siendo relevante para una parte importante de la población.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Uso y Preferencias del Efectivo del Banco Central, el efectivo continúa siendo el medio de pago preferido para uso habitual por un 64% de las personas a nivel nacional, mientras que, en regiones, esta cifra alcanza el 72%.
“Si bien ha bajado en el tiempo, en particular el uso después de la pandemia, sigue teniendo números que son relevantes”, explicó Feliú. La gerenta tesorera agregó que el efectivo mantiene una especial importancia entre las personas mayores, los pequeños comercios, en regiones y en determinados servicios de transporte.
Durante la pandemia, el uso de las tarjetas de débito pasó a superar al efectivo como principal medio de pago. Sin embargo, desde el Banco Central señalaron que actualmente ambos sistemas conviven y que existen segmentos de la población y determinados tipos de transacciones en los que el efectivo continúa siendo el principal medio de pago.
En ese contexto, la nueva fabricación de las monedas de menor denominación busca mantener su disponibilidad, pero reduciendo el costo que implica producirlas. Así, las nuevas monedas de 10 y 50 pesos comenzarán a incorporarse paulatinamente a la circulación durante los próximos meses, mientras las piezas actuales seguirán siendo válidas y continuarán circulando junto a las nuevas.






