A juicio del cientista político y académico de la Universidad Diego Portales (UDP), Claudio Fuentes, el gobierno del Presidente José Antonio Kast tiene un importante problema de descoordinación.
En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el politólogo analizó en detalle el rol que ha jugado el biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, quien, a su parecer, ha salido debilitado de episodios como el requerimiento del Ejecutivo ante el Tribunal Constitucional (TC) o las múltiples declaraciones de ministros que no van en la línea con las posturas del Ejecutivo.
Fuentes recalcó que en un gobierno es esencial que exista coordinación, sobre todo en temas estratégicos, como la política exterior. En esa línea, estimó que es clave que el Presidente José Antonio Kast “ordene a su gabinete”.

— Durante las últimas semanas se han evidenciado bastantes descoordinaciones en el Ejecutivo, desde que no le avisaran al biministro Alvarado que presentarían un requerimiento ante el TC, a las declaraciones del ministro Fernando Barros sobre el Convenio 169 de la OIT y la Ley Lafkenche, que se salen del relato del Gobierno. ¿En qué pie queda Claudio Alvarado después de estos episodios?
Todo lo que mencionas habla de una descoordinación importante del Gobierno. Cuando se inició la administración de José Antonio Kast, el centro del poder se suponía que iba a estar en el Segundo Piso, pero luego se modificó el diseño y, de hecho, el mismo Presidente invistió al ministro Alvarado como el primus inter pares. Se suponía que él, a partir de ese momento, iba a ser quién coordinara y llevase la gestión política del Gobierno.
Recordemos que es la primera vez que tenemos un ministro del Interior que no tiene que encargarse del área de seguridad. Por lo tanto, el rol de jefe de gabinete es más relevante ahora, porque está más concentrado y eso es lo que no ha estado pasando. Yo creo que habla de una descoordinación y en segundo lugar, de una cierta debilidad del ministro Alvarado en relación a otros ministros que están actuando autónomamente, haciendo declaraciones sin mucha coordinación.
— ¿Alvarado no está realizando la labor que le encargaron, de conducción política?
Ese es el tema. Hay temas bien estratégicos, como el vínculo con el Tribunal Constitucional, las relaciones internacionales, la coordinación que hay entre ministerios para tomar ciertas decisiones. Yo hablo de descoordinación, pero también hay cierta tensión respecto a quién es el que va a liderar y coordinar las distintas acciones del Gobierno. Yo creo que está fallando en eso.

— ¿Diría que el vacío lo está llenando Jorge Quiroz o que es Jorge Quiroz el ministro más poderoso del Gobierno?
No lo creo. Jorge Quiroz es relevante y cualquier ministro de Hacienda va a ser relevante por el tema de las platas. Además, está la temática que llevó durante varios meses, la negociación de la megarreforma económica, pero otros temas no son de su incumbencia y él no ha entrado a dirigir, por ejemplo, todo el tema de la Cancillería con Defensa. Quiroz no entró a jugar ese partido, entonces, no creo que sea tan así. Lo central acá está, más que nada, en la descoordinación de los distintos ministerios.
— Mencionaste el ajuste que se hizo en un momento, cuando además de ministro del Interior, Claudio Alvarado queda instalado en la vocería de Gobierno. ¿Ese cambio alteró en algo la dinámica en el gabinete?
No, no ha cambiado. Yo creo que van a tener que pensar en una reingeniería, para fortalecer y bajar más la línea presidencial. Acá es muy importante la voz del Presidente. Al final, en un sistema presidencial, el Presidente tiene que ordenar al gabinete y, al parecer, eso no ha estado sucediendo.

— Se ha criticado bastante que al parecer, el Presidente llega tarde, cuando ya se produjeron los conflictos entre los ministros. ¿Cómo lo ves?
Se nota que efectivamente hay un problema de coordinación entre los ministros y el Presidente. Ha tratado de explicar las descoordinaciones, más que anticiparse a los problemas que está enfrentando el Gobierno. Todo Gobierno, en general, tiene este tipo de conflicto, pero muchos de ellos se resuelven internamente. La particularidad de ahora es que se están resolviendo a través de la prensa. Por ejemplo, esto de que el ministro Alvarado le diga al ministro de Hacienda que tiene su teléfono. Ese tipo de cosas son muy novedosas en el caso de Chile.
— El Gobierno ha desdramatizado las descoordinaciones. El Presidente Kast, por ejemplo, destaca mucho que sus ministros son “pensantes”. ¿Por qué es importante que exista coordinación y que no se den esas confrontaciones en la prensa?
Es importante porque la señal política de coordinación es fundamental en algunos temas, sobre todo cuando involucra, por ejemplo, las relaciones exteriores. O sea, tener dos voces, y además discrepantes, es muy problemático. Cuando tienes diferencias entre ministros, en las posiciones que Chile tiene que tener a nivel internacional, eso habla de una baja calidad, de una falta de estrategia para enfrentar este tipo de temas. Ese es el problema. Si fuesen temas menores, se emite un decreto y no está informado, no creo que sea tan significativo como cuando se hace un requerimiento ante el Tribunal Constitucional, o cuando se tiene una diferencia de perspectiva sobre el papel que tiene que tener Estados Unidos en la política exterior chilena.

— ¿Cómo cree que se pueden ir resolviendo esos problemas? ¿Pasa por hacer otro diseño o por tener a otras personas en el gabinete?
Lo primero que tiene que pasar es que el Presidente sea la persona que organice y coordine a sus ministros. Ese es como el primer paso en este tipo de asunto y no ha estado pasando, al parecer, aunque es fundamental que ocurra. Yo creo que hasta el momento se trata más de descoordinaciones de información, de no conocerse. Una descoordinación, más que una diferencia o discrepancia política muy significativa.
— ¿No ve una pugna, por ejemplo, entre Alvarado y Quiroz, por lo que pasó en el Tribunal Constitucional? Uno estaba por la opción de acudir y el otro no.
Podría ser. Eventualmente podría haber algún tipo de tensión. Por lo menos eso no se ha hecho público, pero creo que a lo mejor son problemas de liderazgo, no lo sé. Para mi punto de vista, lo primero es que exista una intervención del Presidente respecto de la coordinación de los equipos que están trabajando con él.






