El presidente del Partido Republicano y senador por Valparaíso, Arturo Squella, afirmó en CNN Chile que no habría apoyado la propuesta original de reforma constitucional presentada por el gobierno de José Antonio Kast si una iniciativa equivalente hubiera sido impulsada por una eventual administración de Jeannette Jara.
La declaración se enmarca en la entrevista que Paula Escobar Chavarría le realizó para el programa Influyentes. La periodista planteó un escenario hipotético: que Jara hubiera ganado la elección y presentado un cambio constitucional que estableciera un estado de excepción de 120 días renovables, sin que su aplicación inicial requiriera el visto bueno del Congreso.
“Si Jeanette Jara hubiera ganado y ella hubiera propuesto un cambio constitucional como el que presentó el Gobierno, con estado de excepción, nuevo estado de excepción, 120 días renovables sin que pasara por el Parlamento, ¿usted habría votado a favor de eso? ¿No habría alertado del riesgo de iliberalidad?”, preguntó la conductora.
Squella respondió que tendría “la tranquilidad de que para aprobarse cualquier texto de la Constitución se requieren cuatro séptimos”. Ante la insistencia de Escobar, quien le pidió una respuesta directa sobre su eventual voto, el senador fue categórico: “Por supuesto que no, porque efectivamente ni quienes redactaron esa parte de la Constitución, de la propuesta constitucional, pretenden —me imagino, y tal como ha trascendido— que ese fuera el resultado final”.
El diseño original de la reforma constitucional en materia de seguridad, impulsada por el Ejecutivo de Kast, contemplaba que el Presidente pudiera declarar el nuevo estado de excepción por un plazo máximo de 120 días y prorrogarlo en una ocasión, lo que permitía extenderlo hasta 240 días. Durante ese período inicial, la medida no requería autorización del Parlamento.
No obstante, Squella ya había marcado distancia de esos puntos hace algunos días. Junto al senador de Renovación Nacional Andrés Longton, propuso que la aplicación del estado de excepción necesitara el respaldo del Congreso desde el primer día, que fuera revisada cada 30 días y que no se permitiera la intervención de comunicaciones. De este modo, el líder republicano respalda la creación del nuevo instrumento, pero rechaza la fórmula que el Ejecutivo ingresó originalmente.






