Caries infantil cae 15 puntos, pero 42% de los niños aún tiene lesiones sin tratar

La prevalencia bajó de 70% a 55% desde 2007, pero las diferencias por nivel socioeconómico persisten: la historia de caries afecta al 63% de los escolares de colegios públicos y al 29% de los particulares pagados.

La prevalencia bajó de 70% a 55% desde 2007, pero las diferencias por nivel socioeconómico persisten: la historia de caries afecta al 63% de los escolares de colegios públicos y al 29% de los particulares pagados.

La prevalencia de caries infantil cayó de 70% en 2007 a 55% en 2025, según el Estudio Nacional de Salud Bucal Infantil realizado por académicos de la Universidad de los Andes y financiado por ANID. La reducción también se refleja en el promedio de dientes temporales afectados, que pasó de 3,7 a 2,3 por escolar.

Sin embargo, el avance no alcanza a todos por igual. El 42% de los niños todavía presenta al menos una caries cavitada sin tratar y cerca de 90 mil menores de seis años, equivalentes al 41% de ese grupo de edad, requieren atención odontológica. La historia de caries llega al 63% entre escolares de establecimientos públicos, mientras que en los particulares pagados alcanza al 29%.

El estudio, el primero de alcance nacional sobre salud bucal infantil desde 2007, también detectó que el 4% de los niños de seis años ya presenta daño en dientes permanentes. Para la ministra de Salud, May Chomali, los resultados pueden abrir una revisión de las medidas que se aplican actualmente en esta área.

“Una evaluación de esta calidad y rigor científico nos va a llevar a realizar modificaciones en nuestras políticas en programas que tenemos relacionados con salud oral”, afirmó.

La investigadora de la Facultad de Odontología de la Universidad de los Andes, Valeria Ramírez, apuntó a factores que van más allá de las decisiones individuales y puso el foco en las condiciones en que se desarrolla la vida de los niños. “En un análisis, es lo estructural lo que afecta. Los cambios estructurales son los más difíciles de vencer, porque tienen que ver con la vida de las personas”, señaló.

Ramírez planteó reforzar las medidas preventivas durante la jornada escolar, especialmente el cepillado y los hábitos de alimentación. También advirtió sobre la pérdida de continuidad entre el nivel preescolar y primero básico: “Los niños llegan a primero básico y todas esas actividades de prevención se terminan”.

Para el académico de Salud Pública de la Universidad de los Andes, Duniel Ortuño, los resultados refuerzan la necesidad de mantener la prevención desde los primeros años. “La evidencia dice que lo mejor es invertir ahí, sobre todo a edades tempranas”, sostuvo.





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