Una reunión de 15 minutos sostuvieron este miércoles el canciller Francisco Pérez Mackenna y el embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, tras las polémicas declaraciones en las que el diplomático vinculó los hechos de violencia del estallido social con “organizaciones de izquierda”.
Judd aclaró que no hubo una “investigación independiente” de Estados Unidos sobre lo ocurrido en 2019, y que sus dichos, más bien, se basaron en un análisis de “fuentes abiertas”. Pérez Mackenna señaló que, de todas maneras, esperará los antecedentes que puedan aportar los norteamericanos.
La cita entre ambos tuvo lugar en las oficinas de Cancillería al mediodía y fue agendada para que Judd profundizara en sus dichos. El ministro de Relaciones Exteriores recalcó que su cartera “tiene que hacer su trabajo”, que es “custodiar los intereses de Chile”, por lo que “una vez que la Cancillería reciba la información, esta será derivada a la Fiscalía Nacional y a los organismos competentes para su evaluación”.

“Para este Gobierno es de máxima importancia toda información que contribuya a esclarecer los hechos ocurridos durante ese periodo y ponerla a disposición para dar con los responsables de los actos de violencia”, dijo.
Además, Pérez Mackenna afirmó que en la reunión le recordó a Judd que “los embajadores no deben opinar sobre la política interna en los países en que están”.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos sostuvo que tanto sus declaraciones como otras realizadas por la Subsecretaria de Estado para la Diplomacia de Estados Unidos, Sarah Rogers —quien estuvo en el Foro de Madrid la semana pasada— se basaron “en las investigaciones que realizó el Gobierno de Estados Unidos”, de acuerdo con “el análisis que provino de sus políticos aquí en Chile, de sus policías y de sus académicos”.
“Basándonos en esa información y en una revisión de ella, se determinó que sí, que esto fue perpetrado por grupos de izquierda. No tenemos nada en específico sobre individuos. No tenemos nada en específico sobre grupos. Esto fue un análisis que se realizó basado en la información que provino de su Congreso, de sus académicos y de sus policías. De ahí provino la información”, insistió.

Reacciones en la oposición
Los dichos del embajador Brandon Judd generaron una profunda molestia en la oposición. Previo a la reunión en la Cancillería, parlamentarios del sector criticaron el que se hayan vinculados los hechos de violencia del estallido con organizaciones de izquierda, y también que el representante de Estados Unidos volviera a intervenir en asuntos de política interna.
El senador del Partido Socialista (PS), Juan Luis Castro, pidió al Gobierno que se tome una postura más firme de cara a la administración norteamericana y que se presente una nota de protesta.
“Las declaraciones que hizo el embajador fueron, francamente, temerarias, al tratar de señalar que habría identificado a Estados Unidos grupos de izquierda que habían articulado el estallido social. Hoy se ha desdicho de esas palabras, lo que habla de un nivel de impertinencia y un nivel de frivolidad que no habíamos visto antes”, estimó.

De manera paralela, este miércoles diputados del Partido Comunista y Socialista presentaron una denuncia a Fiscalía por la posible entrega de información desde la inteligencia chilena a la estadounidense. Los parlamentarios argumentaron que tal traspaso pasa a llevar las leyes de inteligencia vigentes en nuestro país.
“Él ha dicho claramente que la fuente de la información está en la inteligencia chilena, en organismos policiales. Por lo tanto, esto quiere decir que funcionarios que forman parte del sistema de inteligencia, que está regulado en la ley, le entregaron información a la embajada norteamericana y eso es bastante grave”, acusó el diputado PC, Luis Cuello.






