"Uraqin Ajayupa. El alma de la tierra": se lanza libro que busca "fortalecer el pensamiento latinoamericano"

La publicación de Kikuyo Editorial se presentó en el Museo Chileno de Arte Precolombino. "Estoy muy contenta al aportar con estas palabras para que la sociedad pueda conocer otra perspectiva", destacó Elvira Espejo, una de las autoras.

La publicación de Kikuyo Editorial se presentó en el Museo Chileno de Arte Precolombino. "Estoy muy contenta al aportar con estas palabras para que la sociedad pueda conocer otra perspectiva", destacó Elvira Espejo, una de las autoras.

Elvira Espejo Ayca, Nicolasa Ayca, Salvador Arano Romero y Martín Espejo Quispe son los autores del libro “Uraqin Ajayupa. El alma de la tierra”. La nueva publicación de  Kikuyo Editorial permite conocer un “pensamiento que surge de la cordillera de los Andes”: el territorio es un cuerpo vivo, que da vida a otros seres.

Más allá de los planteamientos teóricos, en este trabajo relacionado con la cosmovisión andina aymara “tratamos de adentrarnos un poco en la cotidianeidad a partir de la experiencia del ayllu Qaqachaka y su relación con los sonidos”. Así lo describen en uno de los primeros contenidos que se titula Chuyman thakhinakapa: Caminos del pulmón del sonido. Fueron testigos “de la agencia de los sonidos, de su personificación e importancia dentro de todo un complejo mundo de relaciones”.

“El silencio, el agua y el viento como entidades fundamentales que dan nacimiento a los sonidos son considerados también personas a las cuales hay que conocer bien, tratarlas bien y ofrecerles ofrendas” se lee en el texto.

El ayllu mayor Qaqachaka se ubica, geopolíticamente hablando, en el departamento de Oruro (provincia Abaroa, Bolivia). Una característica especial de este ayllu es su cercanía con el Altiplano y los valles, proximidad que ha ayudado mucho, desde periodos prehispánicos, al caravaneo y traslado de diversos productos. Para comprender su dinámica territorial, hay que considerar algunas cosas específicas sobre la marka Qaqachaka: no se la entiende como capital (forma política). Sino como un centro de confluencia, como llankipach iskina, “el ombligo del territorio que nos cría”.

Foto: Kikuyo Editorial.

Chaqa uma, llimphu yaku, irenda: Lugar de las aguas, donde el mundo fluye. Este segundo contenido del libro describe que el agua “fluye dentro de nosotros como energía, aliento y espíritu”: respira, piensa, recuerda y recorre sus propios caminos. Y una vez que las aguas se instalan en su lugar comienza la “Crianza Mutua“. ¿Cada ser se puede cuidar por sí solo? Sí, pero para producir y reproducir vida tiene que cuidar a otros seres, y también recibir su cuidado.

“Estoy muy contenta al aportar con estas palabras para que la sociedad pueda conocer otra perspectiva, de otro territorio, de otra región  y fortalecer el pensamiento latinoamericano”, destacó Elvira Espejo, artista plástica y tejedora. Hace unos años, la ex Directora del Museo Nacional de Etnografía y Folklore en Bolivia (2013-2025) había publicado su ensayo “Yanak Uymaña. La crianza mutua de las artes” con la misma editorial en nuestro país. Una información que “estaba muy requerida en ese entonces y lo sigue siendo”, recordó la investigadora sobre ese texto que recorrió el mundo en alemán, francés, portugués e inglés.

“Discutir desde la comunidad como se ve el territorio, es un tema que nos convoca”, agregó Espejo en entrevista con Diario y Radio Universidad de Chile. La tejedora lanzó “Uraqin Ajayupa. El alma de la tierra” el pasado 4 de septiembre en el Museo Chileno de Arte Precolombino. 

Nicolasa Ayca Mamani es tejedora y guardiana de la tradición oral boliviana, perteneciente a la comunidad Takawa de Qaqachaka. Es reconocida en el ámbito académico y cultural por su conocimiento sobre los textiles andinos, el significado de los colores y las técnicas del tejido tradicional.  Por su parte, Martín Espejo Quispe es agricultor y guardián de la tradición oral de las comunidades. Un guardián de las semillas nativas de la región andina como la variedad de las papas, la quinua y el maíz.

Y Luis Salvador Arano Romero es Licenciado en arqueología por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA, La Paz, Bolivia). Actualmente, ejerce como jefe de la Unidad de Investigación del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF)  y su trabajo se enfoca en la arqueología andina, el análisis socio-espacial y la etnohistoria del altiplano.

Elvira Espejo en el Museo Chileno de Arte Precolombino durante el lanzamiento del libro. La acompañan: Daniela Catrileo y Victoria Maliqueo. Foto: Carla Echeverría.

“Se han ganado ciertos espacios”

En el tercer contenido del libro se describe que “los cerros protegen, alimentan y ordenan la vida comunal”. Se menciona una referencia a la memoria que “se activa generalmente por los recuerdos, que pueden ser sensoriales, pero que son, sobre todo, corporales”. Así se advierte en el último título “Herederos de los cerros: Territorio y paisaje en Qaqachaka”.

Elvira Espejo, hablante de aymara y quechua, mencionó que “cuando se analiza la terminología es muy interesante” porque nos habla de “entradas principales”.

“Unu Pacha o Yaku Pacha o Umu Pacha (el tiempo de las aguas) que es el predominio de líquido. Luego, Uraq Pacha que es el tiempo del territorio. Y después pasa al tema de Ali Pacha (el tiempo de las plantas), Uywa Pacha (tiempos de los animales) y nosotros como Haqe Pacha. Toda esa conectividad entre las diversidades del territorio es que la comunidad, como pueblo, nace por los cerros”, relató.

La investigadora ha visitado nuestro país en varias ocasiones durante los últimos años. ¿Cómo ve la recepción de estos contenidos? Afirmó que reconoce un lado positivo y otro negativo. En el primer caso, “me gusta la lucha constante y que hay una resistencia fuerte cultural con las tejedoras de Temuco, mapuche, o del norte, aymara, andina, porque converger ha sido una riqueza y se han ganado ciertos espacios”.

Lo segundo, es que “la educación aun no incorpora a los grandes maestros y maestras de la textilería, la cestería o la alfarería”.

“Creo que es una gran preocupación porque no es justo reconocerlos como artesanos o artistas de la comunidad. ¿Cuál sería un justo reconocimiento? Las titulaciones. Esto, para que puedan compartir como profesores y profesoras en estos espacios y así, recuperar estas memorias que se están perdiendo”, concluyó Espejo, quien también participó en el V Congreso Latinoamericano de Investigación y Educación Superior Interdisciplinaria (IEI) en la Casa Central de la Universidad de Chile.

En el libro-agente de Kikuyo pueden encontrar dibujos interiores y grabados que presentan registro de montañas, ojos de agua, ríos, rocas y texturas, tomadas de referencia de los andes bolivianos por Natalia Alarcón Pino.

Foto: Kikuyo Editorial.

En la nota editorial, de Daniel Galeas Sarzosa, se destaca que en “Uraqin Ajayupa. El alma de la tierra” se encuentran conceptos como yanak uymaña-crianza mutua- y chuyma que “abren rutas de pensamiento donde la realidad toda participa de una misma trama de reciprocidades”.

“Los modos en que nuestros cuerpos y pueblos perciben el mundo deben ser albergados, potenciados, diseminados y encarnados como anticuerpos ante una sensación compartida de saturación, absurdo e impotencia. Atravesamos el ¿qué hacer? y el ¿cómo hacer? Quizás haya llegado el momento de preguntarnos: ¿desde dónde hacer?”, reflexiona Galeas.

Foto portada: Carla Echeverría.





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