En julio 2026, Lom Ediciones publicó el libro “Viaje entre siglos. Cartografías de memoria y periodismo”, que reúne 30 años de textos de la periodista y académica Ximena Póo, realizados para distintos medios de comunicación. Entre ellos, destaca la entrevista realizada en 2o05 para Rocinante al recientemente fallecido cineasta Patricio Guzmán, autor de obras trascendentes como la trilogía “La batalla de Chile” (1975–1979), “Chile, la memoria obstinada” (1997), “El caso Pinochet” (2001), “Salvador Allende” (2004), “Nostalgia de la luz” (2010), “El botón de nácar” (2015) y “La cordillera de los sueños” (2019).
Aquí podemos repasar algunas de las reflexiones de Guzmán en esa entrevista, que ahora adquiere valor histórico:
Sobre verdad y justicia al 2005: “La verdad es que no siento nada especial. Creo que las cosas han mejorado, pero falta tanto por hacer que es abrumador. Me parece increíble que a Pinochet no se le juzgue. Técnicamente las condiciones están dadas; la gente se conforma con que está viejo, que está humillado. Pero hay que juzgarlo porque es un símbolo, y eso no me gusta nada. Las 35 mil firmas de torturados son un avance, pero hay mucha gente que no ha podido firmar, empezando por quienes están en el extranjero. Yo mismo, por ejemplo, no pude: en los consulados era más difícil. Hay que atravesar la ciudad entera y no es fácil. Supongo que mucha gente afuera no ha podido ir, de tal forma que la cifra me parece baja. Es una transición larga y hay que continuarla, porque de momento la Constitución sigue siendo la misma y el miedo a la historia también. En la función de Salva dor Allende la sala estaba llena, la gente vibró, pero luego no hubo ninguna respuesta de ningún medio de comunicación. Nada. Eso no me deja contento”.
Su obra “El Caso Pinochet”: “Es un documental muy optimista. Los abogados en sí no me interesan mucho, porque son técnicos; en una película no expresan demasiado. No utilizan el lenguaje para expresarse, sino para defender o atacar. Los tribunales suelen ser muy aburridos; no se puede filmar adentro, los jueces no pueden hablar mientras el caso está abierto. Los agentes narrativos de una película de abogados, fiscales y jueces son muy difíciles de construir. Lo que hice fue centrar la película en las víctimas, que además de contar su caso personal narran la historia de la dictadura, que era lo que yo quería. Y no son muchos: nueve mujeres y un hombre que hablan lentamente frente a la cámara, de modo que la entrevista se convierte en secuencia, se pasa del periodismo al cine. Eso fue lo que más me gustó de esa película”.

El auge del documental en Chile: “Veo mucha gente joven que quiere hacer documentales no necesariamente porque le guste el género, sino porque es más fácil terminar una película documental: se hace con poca plata. Hay mucho de oportunismo en eso. Creo que habría que preguntarles si van a seguir haciendo documentales cuando sean adultos. La vocación documental es de pocos, porque exige un sacrificio enorme de trabajo; una gran voluntad para subsistir, porque los salarios y la difusión no son buenos. El documentalista se mueve por la energía de su vocación. Hoy muchos alumnos lo eligen porque quieren figurar, más que por una verdadera necesidad de indagar en su realidad”.
¿El documental debe destruir mitos? “No necesariamente. Los documentales son historias de la realidad contadas por los mismos personajes de la realidad. No sé si construyen o destruyen mitos. Es un pequeño oficio: contar historias de la realidad con los elementos de la realidad. Observamos y reconstruimos un discurso a partir de nuestra percepción”.
La transición: “El problema es que, si empiezas un documental sobre la transición, el presente, cómo se vive en Chile, el anhelo de la gente, a los veinte minutos alguien va a hablar de Allende; a los cuarenta y cinco, de Pinochet. Porque como el pasado no ha sido tratado ni tiene un espacio en el presente para expresarse, está en el subsuelo. Y vuelve. Estoy seguro de que, otra vez, aparecería nuestra gran alegría –la Unidad Popular– y nuestra gran tragedia: Pinochet”.
La presente entrevista corresponde a un extracto del libro “Viaje entre siglos. Cartografías de memoria y periodismo” de la periodista y académica de la Universidad de Chile Ximena Póo, publicado en julio del 2026 por la Editorial LOM.






