La adhesión de Chile al Escudo de las Américas modificó el foco de la interpelación que enfrentará el canciller Francisco Pérez Mackenna este lunes a las 15:00 horas en la Cámara de Diputados y Diputados. La ofensiva, liderada por el diputado Nelson Venegas (PS), contemplaba un temario original centrado en la relación con Argentina y la fallida candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la ONU, pero la vinculación con la iniciativa estadounidense se instaló como el eje del debate en el Congreso.
Este domingo, el biministro del Interior y de la Secretaría General de Gobierno, Claudio Alvarado, abordó el escenario que enfrentará el titular de Relaciones Exteriores. “Interpelar a un canciller es complejo porque la política exterior es una política de Estado, en donde no todas las materias que se abordan pueden ser de público conocimiento y en ese sentido espero que quienes interpelan tengan presente esa realidad”, señaló.
Sobre las explicaciones que entregará Pérez Mackenna respecto al acuerdo con Estados Unidos, Alvarado adelantó que la oposición “va a encontrar las respuestas de Cancillería que van a ser claras, objetivas y que dicen relación con las razones por las cuales Chile participa de este acuerdo político multilateral para tener más herramientas para combatir de mejor manera el crimen organizado“.

El vocero de La Moneda se refirió a las dudas sobre el nivel de conocimiento que existía en el gabinete, luego de que el ministro de Defensa, Fernando Barros, indicara que el presidente y el canciller manejaban más antecedentes acerca de la coalición internacional.
“Todos los ministros que estamos en el comité político, en el comité de seguridad, teníamos la información, incluido el ministro de Defensa. Lo que el ministro de Defensa trató de decir es que, dado el revuelo que se generó en la oposición (…), él manifiesta: ‘Con la información que yo tenía no daba para esto, entonces quiero saber qué es lo que está pasando'”, explicó Alvarado.
En el oficialismo, el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, restó peso a la interpelación de la Cámara de Diputadas y Diputados, y enfocó sus críticas en la declaración conjunta de los exmandatarios Gabriel Boric y Michelle Bachelet: “Que hayan salido dos expresidentes es el hecho más irresponsable que me ha tocado ver (…) O sea, esto queda bastante, la interpelación, queda casi en segundo plano respecto de la decisión que tomaron expresidentes de Chile con salir a cuestionar públicamente”.

Desde la vereda contraria, el diputado Raúl Soto (PPD) justificó la acción parlamentaria, apuntó a un déficit estructural en Relaciones Exteriores y argumentó que la interpelación es una medida necesaria, más aún con la reciente adhesión de Chile al Escudo de las Américas. Según Soto, el país se encuentra ante “una de las peores conducciones desde el retorno a la democracia” en política exterior y exigir respuestas en el hemiciclo es lo mínimo que el Poder Legislativo debe hacer.
“No es un tratado internacional”
En el panel del programa Política en Vivo, el sociólogo Sebastián Depolo argumentó que la decisión del Ejecutivo requiere ser examinada en el Congreso, debido a la falta de claridad en su implementación. “La ambigüedad con que la Cancillería y el Gobierno se ha referido al Escudo de las Américas ha creado una suerte de incertidumbre de qué estamos hablando”, indicó.
“Aquí hay una modificación en la estrategia general de relaciones exteriores del país y esa modificación tiene que ver con el alineamiento con alguno de los polos, cuando la política exterior de Chile históricamente es una política de no alineamiento”, dijo.
En contraparte, el investigador Pablo Ortúzar desestimó que el acuerdo firmado comprometa la autonomía del país y calificó los cuestionamientos opositores como una acción estratégica local. “Yo entendería esto como una acción de política doméstica. No presenta ningún argumento de por qué estaría en riesgo la soberanía”, sostuvo Ortúzar.
El académico añadió que “no se ve en lo firmado elementos que permitan afirmar esa idea” de que se trata de un tratado que debió pasar por el Parlamento, por lo que restó sustento a las acusaciones de subordinación a Washington.

Por su lado, el director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo, Gonzalo Müller, profundizó en los alcances de la interpelación y las críticas al acuerdo de seguridad. El abogado cuestionó directamente los términos utilizados por la oposición para rechazar la firma en Estados Unidos.
“Lo que sí me sorprende es que se usen ciertos conceptos, sobre todo por personas preparadas y con experiencia, como ‘cesión de soberanía’ (…) Lo que Chile firmó no es un tratado internacional. Lo único que tiene capacidad de cesión de soberanía, en alguna dimensión, son los tratados”, explicó en conversación con Política en Vivo, junto con precisar que el texto dice “‘podrán’, ‘colaborarán’. Nunca existen obligaciones”.
Müller argumentó que la decisión del Ejecutivo respondió a un contexto regional insoslayable: “Colombia, Perú y Argentina se suman. O sea, prácticamente ya de América Latina, salvo Brasil y Uruguay (…) están todos arriba”, detalló. Bajo ese escenario, planteó: “¿Se podía quedar Chile afuera de algo que, en una dimensión, en uno de los tres pilares al menos, tiene que ver con combate del crimen organizado o transnacional? Yo creo que no. Hubiera sido muy extraño que se quedara afuera”.

Sobre la interpelación al canciller Pérez Mackenna en la Cámara Baja, el analista advirtió un obstáculo de procedimiento para el oficialismo y la oposición. “Vamos a tener un pequeño problema jurídico (…) Esta interpelación está con los temas, está con la agenda de hace tres semanas y ya ni nos acordamos muy bien de cuál era la discusión. No viene el Escudo de las Américas”, anticipó.
Por ello, proyectó que “el diputado Venegas va a tratar de meter de contrabando los temas más actuales porque, si no, los medios de comunicación no lo van a seguir”. “El objetivo es 100% político, no es de relaciones internacionales, por lo tanto, lo sabe el canciller”, dijo Müller.
En tanto, abordó las críticas de la izquierda respecto a las presiones de Washington y la eventual distancia con China, recordando episodios del gobierno de Gabriel Boric. “¿Por qué aceptó entonces echar para atrás el cable chino? Es muy difícil la presión. No había un acuerdo, no había ningún tratado, no tenía ninguna obligación de echarse para atrás. Fue simplemente la intervención directa del gobierno de los Estados Unidos (…) lo que termina botando un proyecto que estaba aprobado por el gobierno y por el Estado de Chile”, sentenció el analista, quien aseguró que las disputas geopolíticas trascienden a la actual administración.






