Contrato de aprendizaje: enfrentar el desempleo juvenil

  • 28-09-2026

Con una desocupación de 9,5% según el INE, el Gobierno anunció un plan que amplía de 25 mil a 100 mil los cupos del Subsidio a la Contratación, junto con apoyo crediticio a las pymes y la aceleración de la inversión pública. Es un paso en la dirección correcta, pero aún no es suficiente si queremos llegar a las personas que más lo necesitan.

Con el desempleo juvenil en torno al 25%, conviene mirar también otros programas existentes que apuntan justamente a quienes hoy tienen una enorme necesidad: los jóvenes y, en especial, las mujeres jóvenes, que a la dificultad de conseguir un primer empleo suman las labores de cuidado.

Chile ya cuenta con uno de esos instrumentos: el Programa Aprendices del SENCE, que opera, en la práctica, como un subsidio a la contratación juvenil. Mediante un contrato de aprendizaje, entrega al empleador una bonificación mensual equivalente al 50% del ingreso mínimo por hasta 12 meses, más $400.000 para la formación de la persona joven. El problema es que se ha ido debilitando: entre 2019 y 2025, su cobertura cayó en cerca de un 56%. Por tanto, no es necesariamente falta de instrumento; es que a las empresas les cuesta acceder a él.

Ahí está la lección de fondo: el incentivo económico, por sí solo, no convoca. El desafío no es solo cambiar la ley ni poner más recursos, sino lograr que las y los jóvenes, sobre todo los más vulnerables, permanezcan y aumenten su productividad dentro de las empresas, con un contrato formal que abra su inserción laboral.

Entre 2024 y 2025, desde INNOVA FOSIS desarrollamos un piloto en la Región del Biobío, una de las regiones con mayor desempleo del país, junto al sector privado regional, el SENCE y la colaboración del INJUV. Con una inversión superior a $200 millones, facilitamos el acceso de las empresas al Programa Aprendices y le sumamos un acompañamiento sociolaboral, enfocado en jóvenes del 60% más vulnerable del Registro Social de Hogares. El resultado: más del 90% permaneció en su puesto y un 87% completó el acompañamiento. Ese acompañamiento, a las y los jóvenes y también a las empresas, fue el factor que marcó la diferencia.

Sus alcances van más allá del aprendizaje y pueden servir al propio subsidio recién ampliado. Primero, dar facilidades para que los privados accedan al programa, simplificando procesos y ofreciendo orientación técnica, que es donde hoy se pierde la convocatoria. Segundo, focalizar el esfuerzo en empresas con capacidad real de contratar y sincronizar los tiempos del Estado con sus ciclos. Y tercero, robustecer el acompañamiento sociolaboral, que es lo que sostiene la permanencia, y adaptarlo a quienes estudian o ejercen labores de cuidado, con especial atención a la incorporación de mujeres.

La Ley de Presupuestos 2027 ofrece un punto de encuentro: complementar el subsidio general con un Programa Aprendices fortalecido, que combine contrato, subsidio y formación en el puesto de trabajo en un mismo instrumento, con reglas que faciliten su uso. El desafío, entonces, no es elegir entre el Estado y los privados para abordar el aumento del desempleo, sino articular la capacidad pública de definir el camino con la capacidad privada de generar y sostener empleo en el tiempo.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.

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