Brasil se prepara para acudir este domingo 4 de octubre a las urnas en unas elecciones presidenciales marcadas por la polarización entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La primera vuelta contempla además la elección de autoridades legislativas y regionales, mientras que una eventual segunda vuelta está fijada para el 25 de octubre.
Desde Brasil, el analista político del Instituto Libertad, Hugo Jofré, describió un escenario donde, pese a la relevancia de los comicios, no se percibe un ambiente electoral particularmente intenso entre la ciudadanía.
“Al llegar acá uno nota un poco de apatía respecto a la ciudadanía. No hay tanto ambiente como uno habría esperado antes de llegar”, sostuvo. A su juicio, esta percepción también estaría relacionada con la sensación de que la elección se ha concentrado principalmente en dos candidaturas, mientras el resto de los postulantes aparece con niveles de apoyo considerablemente menores.
“Es una elección muy polarizada, que genera mucha atención en un proceso que pareciera más una suerte de ratificación de lo que todos más o menos esperamos”, afirmó Jofré. La tensión entre ambos sectores quedó reflejada en la cancelación del último debate televisivo previo al balotaje, luego de que tanto Lula como Flávio Bolsonaro decidieran no participar.
Para el analista, uno de los elementos que explica la importancia de estos comicios es el peso político y económico de Brasil dentro de América Latina. “Brasil representa un socio comercial muy importante. Después de China y Estados Unidos, el tercer socio comercial”, señaló, agregando que el país cuenta con una población que supera los 200 millones de habitantes.
“Por eso es tan importante esta elección, porque se juega la orientación ideológica de la región. Brasil es un jugador global en cuanto a magnitudes de intercambio comercial, y también político”, planteó.
En materia internacional, Jofré apuntó a las diferencias entre las figuras de Lula y Flávio Bolsonaro, especialmente respecto de la relación con Estados Unidos y China. Mientras China es actualmente el principal socio comercial de Brasil, el candidato del Partido Liberal ha mostrado una mayor cercanía ideológica con el sector político estadounidense asociado a Donald Trump.
“Dudo que sea un cambio en que se deje de tener relaciones comerciales con China, pero sí, obviamente, la afinidad ideológica podría contribuir a algún tipo de acuerdo o diálogo mucho más fluido que lo que actualmente hay”, explicó.

Seguridad, economía y religión
De acuerdo con el analista, la campaña brasileña también ha estado atravesada por preocupaciones que se repiten en otros países de la región, como la delincuencia, el narcotráfico y el costo de vida. A estos factores se suma un componente religioso que ha adquirido especial relevancia durante las últimas semanas.
Uno de los episodios mencionados por Jofré fue la circulación de publicaciones falsas que atribuían a Flávio Bolsonaro la intención de retirar a Nuestra Señora Aparecida como patrona de Brasil en caso de llegar a la Presidencia. La información fue desmentida y calificada como falsa por la Justicia Electoral, pero, según el analista, terminó instalándose en la campaña.
“Economía y seguridad son los ejes centrales, pero también con estos componentes religiosos que le dan a la contienda aquí en Brasil un toque un poco distinto a lo que ha sido el resto de los países de la región que han tenido elecciones este año”, afirmó.
Respecto de Lula, Jofré sostuvo que el mandatario llega a la elección enfrentando el desgaste propio de un gobierno que busca mantenerse en el poder, mientras que Flávio Bolsonaro ha debido cargar con la relación política y familiar con su padre.

“La existencia de Flávio Bolsonaro como candidato no se explica sin, obviamente, el triunfo de su padre en 2018. Entonces, está muy ligado a lo que es la figura de su padre”, señaló.
A su juicio, esa vinculación también supone una carga respecto de los cuestionamientos surgidos tras los acontecimientos posteriores a las elecciones de 2022. Sin embargo, marcó matices entre ambos liderazgos: “Yo veo un candidato que tiene diferencias muy marcadas con su padre, donde no tiene el nivel de histrionismo o el carisma que puede tener él”.
Las últimas encuestas muestran una disputa estrecha entre ambos candidatos y escenarios diferentes según el estudio, especialmente ante una eventual segunda vuelta. Un sondeo Datafolha publicado el 1 de octubre ubicó a Lula con 45% de los votos válidos frente a 40% de Flávio Bolsonaro en primera vuelta, mientras que para un eventual balotaje registró 48% y 45%, respectivamente, dentro de un escenario considerado técnicamente estrecho.
De cara a la relación con Chile, Jofré planteó que, independiente del resultado, el país debería privilegiar el vínculo institucional entre ambos. “Lo relevante es que la relación entre Estados se lleve de la forma más acorde con los principios de la diplomacia y que, independiente de la amistad, podemos seguir potenciando una relación comercial que es muy relevante tanto para ellos como para nosotros”, concluyó.






