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Año IX, 19 de octubre de 2017

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Incendios obligan a suspender diálogo entre el gobierno y los mineros de Curanilahue

Claudio Medrano |Jueves 2 de febrero 2017 13:32 hrs.

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Luego que se pusiera fin a la ocupación que mantuvo a 70 trabajadores en el fondo del pique Santa Ana, la contingencia obligó a suspender las negociaciones las que se deberán retomar luego de la emergencia.

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Suspendida se encuentra la mesa de trabajo entre los mineros del pique Santa Ana de Curanilahue y el gobierno debido a la emergencia que afecta a la zona centro sur del país a causa de los incendios forestales.

Luis Chandía, presidente del sindicato de trabajadores del pique, afirmó que luego que surgiera la posibilidad de que un privado comprara la mina y se decidiera terminar con la ocupación del yacimiento, se instaló una mesa de trabajo la cual está abocada a encontrar una solución a la totalidad de las demandas de los mineros.

El representante de los trabajadores comentó cuáles han sido los puntos que se han tratado desde que se retomaron las conversaciones “nosotros hemos establecido una línea de trabajo con el gobierno y hemos logrado algunos compromisos, pero todo eso ha quedado congelado por el tema de los incendios”, afirmó.

La emergencia de los incendios forestales obligó a suspender las negociaciones con el gobierno y movilizó además a los trabajadores quienes han colaborado de manera activa para terminar con los siniestros. De hecho se canceló una marcha programada para este 1 de febrero debido a la contingencia que afecta a la zona.

De todas formas esperan que una vez superada esta situación, se retome el trabajo de las mesas de diálogo para lo cual ya tienen establecido un petitorio “hay disposición así que tenemos esperanzas de que continúen las conversaciones y se dé solución a nuestras demandas”, agregó.

Recordemos que los trabajadores de la mina Santa Ana permanecieron por casi dos meses a 700 metros de profundidad luego que el gobierno no destinara los recursos necesarios para reactivar el trabajo del pique.

Este conflicto se arrastra desde el año 2015 cuando la mina, en ese entonces propiedad de los empresarios Rodrigo Danús y Paul Fontaine, se declaró en quiebra lo que dejó sin su fuente laboral a centenares de trabajadores.