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Año IX, 18 de noviembre de 2017

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Ricardo Farrú

¿Quo vadis Chile?

Ricardo Farrú | Martes 31 de octubre 2017 6:37 hrs.

La campaña presidencial va lanzada en su recta final y cada uno de los 8 participantes

  1. Sebastián Piñera por la alianza de derecha Chile Vamos
  2. Alejandro Guillier por la ex Concertación, ex Nueva Mayoría,
  3. Beatriz Sánchez por el Frente Amplio, alianza de centro izquierda
  4. Carolina Goic, por la Democracia Cristiana,
  5. José Antonio Kast independiente de ultra derecha y representante del pinochetismo duro
  6. Eduardo Artés por el UPA, Unión Patriótica, ultraizquierda
  7. Alejandro Navarro, por PAIS, agrupación de izquierda
  8. Marco Enríquez-Ominami (MEO) por el PRO, de centro izquierda

han mostrado tanto en televisión como en radio y otros medios solamente palabrería vana, tal y como se dio en los debates, cero contenido y más cargado a las descalificaciones personales y a los anuncios marqueteros, muy lejos de lo que se esperaría de una campaña donde se discute el futuro del país y, curiosamente, donde ninguno de los ocho postulantes ha demostrado tener visiones claras de los reales problemas de la ciudadanía.

Los principales competidores en esta elección son tres, Piñera, Guillier y Sánchez, aunque la remontada de Kast en desmedro de Piñera no deja de ser interesante, pero, probablemente lejos de una hipotética segunda vuelta donde lo más probable es que pasen Piñera en primer lugar y Guillier en segundo.

Este hecho ha llevado a que las propuestas se diluyan aún más y sólo estén abocados a lograr acuerdos para la segunda vuelta, sobre todo entre las fragmentadas fuerzas de la ex Nueva Mayoría para lograr asegurar un triunfo en el balotaje.

Sin embargo, entre las pobres propuestas de un lado y otro, no se le ha escuchado a ningún candidato poner realmente el dedo en la llaga y entregar una visión macro y de largo aliento para terminar con la enorme desigualdad existente en el país, la cual nos lleva a estar por lejos en el primer lugar de los países de la OCDE, seguidos por México.

Pareciera que todos, con excepción de Artés que quiere refundar el país pero sin mayor sustento, cual más cual menos, sólo se conforman con lavarle la cara al sistema neo liberal imperante para que esa cara se vea menos sucia, pero no por eso menos andrajosa, porque para eso debería existir un profundo cambio de paradigma tanto social, como político y económico, ya que estar todo el día hablando sobre las bondades del crecimiento económico por el crecimiento económico desde hace tantos años y centrar el futuro del país en seguir y acentuar el mismo camino ya recorrido no tiene sentido cuando se analizan las cifras de manera simple.

Chile debería avanzar en un camino nuevo, de crecimiento con equidad real, donde el indicador GINI, que mide los niveles de desigualdad entre 1 y 0, donde 1 es la desigualdad absoluta y 0 la igualdad total, descienda al nivel del resto de los países OCDE con indicadores cercanos, a lo menos al 0,3 y no como estamos ahora oscilando en torno al 0,5.

Si vemos el cuadro de reducción de la desigualdad en Chile vía GINI notaremos una disminución desde el año 2000, pero absolutamente insuficiente, ya que porcentualmente el GINI se redujo apenas en un 7% en 23 años, mientras el PIB – Producto Interno Bruto- crecía de manera acelerada en un 88,1 % en el período como se demuestra en los gráficos a continuación.

Farrú 6

 

 

 

 

 

 

 

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En resumen, la riqueza total del país en 23 años se ha prácticamente duplicado, mientras que la desigualdad ha disminuido de manera poco sustantiva y es la demostración más fehaciente que el modelo sólo está permitiendo una alta concentración de los ingresos nacionales a costa de una mayoría que vive el día a día sin mayores expectativas que la sobrevivencia, malas pensiones en su vejez y una salud y educación pública deficiente que sólo hace girar la rueda del círculo vicioso para el mismo lado eternamente.