Diario y Radio U Chile

Año X, 20 de abril de 2018

Escritorio

El culto del dinero

Arturo Chacón Cartas al Director |

  Martes 9 de enero 2018 6:38 hrs. 

Señor Director:

Antes de la dictadura, durante una buena parte de lo que había transcurrido del siglo XX, en muchos países de América latina que debían soportar como una fatalidad elegir como Presidente al más millonario, se  miraba con admiración lo que sucedía en Chile. Aquí, los presidentes salían de la clase media, provenían generalmente de profesiones liberales y, sobre todo, habían hecho una largo recorrido en la arena política antes de alcanzar la primera magistratura.

Hoy la situación se ha invertido. En algunos de aquellos países en los que se nos admiraba hoy existen presidentes como eran antaño los nuestros y que liderean procesos reformistas que responden a los anhelos de las grandes mayorías. En el nuestro en cambio en el corto periodo de ocho años nuestro pueblo ha elegido y acaba de reelegir a un millonario, a uno de esos millonarios que figuran en todos los rankings de los pudientes mundiales.

Esos son los hechos. Sin embargo la interpretación de los mismos nos debiera llevar a retener algunas consideraciones precisas. En primer lugar, como el presidente electo es de derecha y que ha obtenido–sin olvidar la abstención- una contundente victoria electoral su reelección confirma la preferencia ancestral de una parte de nuestra población por los que la dominan. En segundo lugar, como la preferencia no favorece a cualquier personero derechista sino que a uno que  tiene un bagaje político ligero pero que es rico, debemos pensar que es éste elemento que prima sobre los votantes.

En tercer lugar, si aceptamos que hay una relación más o menos estrecha entre la sociología y la mentalidad de una población y sus preferencias políticas debemos aceptar también que en nuestro caso es un verdadero culto del dinero que prevalece cuando llega el momento de votar.

Para cualquier observador más o menos advertido las consideraciones precedentes no deben constituir ninguna novedad . Ellas no hacen más que expresar el lamentable giro que ha tomado nuestro país y esto con la ayuda activa de una centro-izquierda obnubilada a menudo por la plata. Llegamos así a una de esas situaciones que la humanidad ha conocido tantas veces y que a menudo se ilustra con la historia de Moisés abandonado por  sus seguidores que reemplazaron a su Dios por el culto del oro. En nuestro caso no es un dios que los chilenos han abandonado para lanzarse a la búsqueda del dinero sino los principios de la fraternidad, de la justicia y también de la razón.

Envíanos tu carta al director a: cardenas@u.uchile.cl

Señor Director:

Antes de la dictadura, durante una buena parte de lo que había transcurrido del siglo XX, en muchos países de América latina que debían soportar como una fatalidad elegir como Presidente al más millonario, se  miraba con admiración lo que sucedía en Chile. Aquí, los presidentes salían de la clase media, provenían generalmente de profesiones liberales y, sobre todo, habían hecho una largo recorrido en la arena política antes de alcanzar la primera magistratura.

Hoy la situación se ha invertido. En algunos de aquellos países en los que se nos admiraba hoy existen presidentes como eran antaño los nuestros y que liderean procesos reformistas que responden a los anhelos de las grandes mayorías. En el nuestro en cambio en el corto periodo de ocho años nuestro pueblo ha elegido y acaba de reelegir a un millonario, a uno de esos millonarios que figuran en todos los rankings de los pudientes mundiales.

Esos son los hechos. Sin embargo la interpretación de los mismos nos debiera llevar a retener algunas consideraciones precisas. En primer lugar, como el presidente electo es de derecha y que ha obtenido–sin olvidar la abstención- una contundente victoria electoral su reelección confirma la preferencia ancestral de una parte de nuestra población por los que la dominan. En segundo lugar, como la preferencia no favorece a cualquier personero derechista sino que a uno que  tiene un bagaje político ligero pero que es rico, debemos pensar que es éste elemento que prima sobre los votantes.

En tercer lugar, si aceptamos que hay una relación más o menos estrecha entre la sociología y la mentalidad de una población y sus preferencias políticas debemos aceptar también que en nuestro caso es un verdadero culto del dinero que prevalece cuando llega el momento de votar.

Para cualquier observador más o menos advertido las consideraciones precedentes no deben constituir ninguna novedad . Ellas no hacen más que expresar el lamentable giro que ha tomado nuestro país y esto con la ayuda activa de una centro-izquierda obnubilada a menudo por la plata. Llegamos así a una de esas situaciones que la humanidad ha conocido tantas veces y que a menudo se ilustra con la historia de Moisés abandonado por  sus seguidores que reemplazaron a su Dios por el culto del oro. En nuestro caso no es un dios que los chilenos han abandonado para lanzarse a la búsqueda del dinero sino los principios de la fraternidad, de la justicia y también de la razón.

Envíanos tu carta al director a: cardenas@u.uchile.cl