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Año X, 18 de octubre de 2018

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Pescadores y marea roja: “Gobierno da bonos pero no ofrece solución”

La alerta sanitaria emitida por el Ministerio de Salud en las zonas afectadas por el fenómeno impide la extracción de mariscos hasta el 12 de mayo, tiempo en que los pescadores artesanales quedarán sin sus ingresos económicos. Para Greenpeace es hora de poner freno a la industria salmonera.

Camilo Villa J.

  Martes 13 de febrero 2018 17:03 hrs. 
foto si marea roja

La preocupación crece entre los pescadores de la Región de Aysén y Los Lagos ante la imposibilidad de extraer mariscos. Esto debido a la alerta sanitaria emitida este lunes por el Ministerio de Salud (Minsal) a raíz de la marea roja que afecta a la zona.

La medida obedece a una rápida floración algal que trajo como consecuencia un incremento en los niveles de toxicidad de moluscos bivalvos. Según un comunicado emitido desde el Minsal, la alerta sanitaria estará vigente hasta el 12 de mayo.

Actualmente en la Región de Los Lagos está prohibida  la extracción de mariscos en el sur de la isla de Chiloé, mientras que el fenómeno se ha extendido en toda la Región de Aysén, a excepción de la localidad de Raúl Marín Balmaceda.

Para Onorino Angulo, pescador oriundo de Puerto Aguirre, Región de Aysén, este tipo de medidas serían totalmente innecesarias si es que las autoridades realmente se preocuparan del asunto. En ese sentido alega que no existe en la zona un laboratorio “como la gente” ni profesionales eficaces que trabajen en la prevención de este fenómeno.

Angulo expresó que la alerta sanitaria es una “solución parche” en el que los más perjudicados son los propios pescadores artesanales, porque son los que finalmente se quedan sin poder trabajar y por ende sin su sustento económico.

“Es medio denigrante lo que pasa acá. Lo único que hacen las autoridades es dar bonos y no han ofrecido una solución en el largo plazo. Se limitan a dar un bono de 160 mil pesos mensuales por tres meses, que es una migaja. 160 mil en Puerto Aguirre, donde un kilo de tomates cuesta 1200 pesos, solo sirve para pagar los servicios básicos, pero no alcanza para la alimentación”, afirmó.

Subiendo un poco más al norte, nos encontramos con Chiloé. Aun cuando la isla no está afectada en su totalidad, gran parte de los pescadores  trabajan en las localidades en que la extracción de mariscos está prohibida. En ese sentido, Richard Ojeda, pescador artesanal de la ciudad de Ancud, dijo que la alerta sanitaria afecta a trabajadores de toda la provincia.

“Nos preocupa lo que es la masa flotante, que es lo que más aqueja a los compañeros pescadores que son de la localidad de Ancud y deben salir a trabajar a los sectores que han sido afectados. Tenemos alrededor de mil pescadores que son de Ancud  y que están impedidos de trabajar en las zonas donde ellos tienen sus embarcaciones”.

“Para los compañeros que ya están inhabilitados para trabajar la pérdida es casi total, porque ellos ya no tienen fuente de ingresos y por tanto no tienen como llevar el sustento familiar. Recordemos que ellos también son padres y jefes de hogar, y si promediamos tres personas por pescador, ya tenemos 3mil personas sin ingresos. Es realmente preocupante”, enfatizó Ojeda.

El también dirigente sindical comentó que,ante la inminente llegada de la marea roja al norte de Chiloé, los pescadores locales se han juntado con autoridades de la zona para tomar medidas preventivas, entre las que destaca el monitoreo, cada dos días, de los sectores donde se extraen maricos.

Por su parte, Estefanía González, vocera de Greenpeace, dijo que la marea roja perjudica enormemente el medio ambiente y también el ámbito social.  Al respecto dijo que los pescadores artesanales son los más afectados, cuando, a su juicio, debiesen ser las empresas salmoneras, sindicadas como responsables del fenómeno.

“Afecta muchísimo porque acá hay que entender que también la reputación del producto que ellos extraen se ve afectada. El 2016 nosotros estuvimos allá, ya no había marea roja en la zona y a la gente todavía le daba miedo consumir los productos. Acá nos gustaría que a raíz de esta alerta sanitaria se revisaran los centros salmoneros, porque resulta que la gente no puede extraer mariscos pero los salmoneros pueden seguir produciendo salmones, y además en un contexto donde se les está muriendo y no han sido capaces de manejar esta crisis. Ya es hora de ponerle un freno a la industria”, exigió González.

En ese sentido la activista criticó las malas condiciones sanitarias en las que se cultiva salmón en nuestro país y el desconocimiento que tienen las autoridades y la población en cuanto a la cantidad de salmones que se mueren, cuáles son la causas de sus muertes, y dónde se disponen esas mortandades.

Pues los salmones que perecen en las regiones de Aysén y Magallanes deben ser trasladados a la Región de Los Lagos para poder ser eliminados, región que según Estefanía González no cuenta con vertederos suficientes. Al respecto, dijo que no coincidentemente las zonas que se han salvado de la marea roja, son precisamente las que no cuentan con centros de cultivo salmonero.

“Por lo mismo no se puede negar el nivel de toxicidad y extensión que tiene este fenómeno, recordemos que la industria salmonera está aportando nutrientes al agua que fortalecen a las microalgas provocadoras de la marea roja”, comentó la activista.

“Marea Roja” es el término comúnmente utilizado para referirse a los Fenómenos Algales Nocivos (FAN), caracterizados por un aumento excesivo en el número de algas microscópicas que producen toxinas que afectan al ser humano y a los animales. Estos compuestos son acumulados en los mariscos.