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Parlamentarias 2009

Los amarres del binominalismo

Las estrategias electorales en esta contienda parlamentaria aseguran que buscan cambiar la configuración del escenario político. Cuatro son los pactos y alianzas que se presentan en esta elección: La Concertación apostó por terminar con la exclusión del PC, la Alianza por "caras nuevas", mientras las listas de MEO y  del PRI-MAS llevan a un número no despreciable de independientes que buscan escaños por fuera de los dos grandes bloques. ¿Qué tan efectivos serán estos intentos por terminar con la exclusión, o es que la lógica del sistema sólo puede ser cambiada con una reforma política profunda?

Andrea Domedel

  Jueves 17 de septiembre 2009 17:45 hrs. 
Radio-Uchile

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Las estrategias electorales en esta contienda parlamentaria aseguran que buscan cambiar la configuración del escenario político. Cuatro son los pactos y alianzas que se presentan en esta elección: La Concertación apostó por terminar con la exclusión del PC, la Alianza por "caras nuevas", mientras las listas de MEO y  del PRI-MAS llevan a un número no despreciable de independientes que buscan escaños por fuera de los dos grandes bloques. ¿Qué tan efectivos serán estos intentos por terminar con la exclusión, o es que la lógica del sistema sólo puede ser cambiada con una reforma política profunda?

“Concertación y Juntos Podemos por más democracia”, “Coalición por el Cambio”, “Nueva Mayoría”, “Chile Limpio Voto Feliz”. ¿Cuál de todos estos nombres le suena a algo nuevo para las próximas elecciones parlamentarias?.

Así se presentan las cuatro plantillas de candidatos que aspiran a llegar al Congreso en 2010. Y todas ellas apuestan, de distintas maneras, a introducir elementos novedosos en la elección de diciembre.

Los dos principales bloques políticos buscan llevar nuevos rostros al Parlamento. La Concertación repitió la estrategia que tan buenos dividendos le dio en las pasadas municipales y se alió en un pacto instrumental con el Juntos Podemos, que representa el Partido Comunista
.
Los líderes de ambos sectores calificaron la presentación de esta nómina conjunta como “histórica”. Su objetivo es romper con los veinte años de exclusión de los sectores de izquierda, en particular del PC. Pero esta idea de terminar con una de las consecuencias más perversas del sistema político chileno se topó con un obstáculo: los 57 “descolgados” que van por fuera de la coalición de gobierno.

Por su parte, la Alianza por Chile hace lo suyo y buscó “rostros nuevos”, en su mayoría hijos de políticos y personajes de la televisión y el espectáculo para renovar un Congreso donde la mayoría de los parlamentarios llevan más de dos periodos en su cargo, situación que en esta elección se agrava cuando más del 80 por ciento de los candidatos buscan ser reelegidos en sus respectivos distritos y circunscripciones. 

A esta fórmula, se le suma el pacto que concretó con Chile Primero, un movimiento fundado por ex concertacionistas y que tiene a una de sus principales figuras, Fernando Flores, como senador por la I Región.

Ante este panorama, ¿hay alguna opción de quebrar, en los comicios de diciembre, una de las consecuencias más perversas del sistema binominal que es la exclusión de grupos políticos que sí tienen porcentajes de votación importantes en el universo electoral?
Para el magister en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile, y académico del Departamento de Ciencia Política de esta casa de estudios, Guillermo Holzmann, el quiebre del binominalismo ya se produjo con la fragmentación de la coalición de gobierno.

Holzmann cree que este quiebre ocurre cuando aparecen los denominados díscolos, que son aquellos diputados que habiendo sido elegidos mientras estaban en un partido, se alejan de él y asumen una posición de independiente. “El sistema binominal no asegura necesariamente la presencia de todos en los partidos políticos, por lo que la expresión de los dos bloques pasa a ser una figura dibujada en la política chilena,  más que una realidad”.

A su juicio, esta nueva tendencia en el Parlamento traerá consecuencias para los futuros gobiernos, ya que tendrán serios problemas para negociar proyectos de ley, independiente de si tiene o no mayoría.

La ilusión de la “tercera fuerza”

Pero el pacto Concertación-PC deberá enfrentarse a los independientes, que van por la reelección, y que le complican su opción de doblaje en los distritos y circunscripciones donde llevarán a candidatos comunistas.

Por un lado, están aquellos ex oficialistas que decidieron irse con el  más emblemático de los díscolos en estas elecciones y que logró desequilibrar a una fragmentada Concertación: Marco Enríquez Ominami. Entre ellos están nombres como Marcelo Trivelli, el dirigente gremial Esteban Maturana o el futbolista Leonardo Véliz.

Aunque también hay varios que van a la reelección y que tienen grandes posibilidades de resultar electos, por las mayorías que obtuvieron mientras formaban parte de alguno de los partidos de bloque oficialista. Ejemplos son el del diputado independiente, ex PPD, Lábaro Escobar o el del propio padre de Marco Enríquez, Carlos Ominami, quien renunció al Partido Socialista por apoyar la campaña de su hijo.
En la lista “Nueva Mayoría” también se incluyeron ecologistas y humanistas, quienes hasta hace un tiempo figuraban dentro del bloque Juntos Podemos Más.

Pero la alianza que más sorpresa causó fue la del MAS con el PRI. Con la no despreciable suma de 104 candidatos inscritos en casi todo el país, ambas tiendas políticas incluyen entre sus dirigentes a personajes emblemáticos de la Concertación como el senador ex DC Adolfo Zaldívar, por el Partido Regionalista Independiente, y al presidenciable del Movimiento Amplio Social, el senador ex PS y actual candidato a la presidencia, Alejandro Navarro.

Es este panorama el que, a juicio de Holzmann complicaría bastante las posibilidades de terminar con los sectores excluidos del Congreso. “A mayor fragmentación de la Concertación, menores posibilidades  tienen de mantener doblajes que eran históricos, o incluso traspasar votación, por lo que los partidos de la Concertación han optado por concentrarse en mantener sus candidatos”.

En este sentido, el analista señala que hay dos estrategias en juego: la de la Concertación “que apuesta a que el padrón no ha cambiado, por lo que los partidos van a ganar y aquellos que van por fuera perderán”, mientras los independientes se la juegan por un escenario donde “los votantes eligen a personas porque están cansados de los partidos políticos”.

Un antecedente de ello fue la elección del senador Bianchi, ex RN, por la Duodécima Región,  quien se presentó como independiente en los comicios de 2005. 

¿Pero la exclusión es responsabilidad exclusiva del binominal? Según Holzmann no, ya que a su juicio “pretender que la democracia en Chile mejora superando el binominalismo es un error. Hay otros problemas anteriores que se hacen mucho más evidentes e intensos  con el binominalismo, pero es un error pretender que si uno cambia el sistema electoral  a uno proporcional la forma de hacer política en Chile cambiará”.

Para Carolina Aguilera, investigadora del programa de gobernabilidad de la Flacso, ningún esfuerzo o estrategia que se plantee en esta elección puede romper con la exclusión que produce el sistema político chileno.

Y la razón es simple, la lógica de las dos fuerzas: “El principal problema del binominal es que se pueden elegir sólo dos personas en cada cupo, por lo tanto, siempre están ocupados por las primeras dos mayorías. En este escenario, es muy difícil que entre un tercero independiente, a menos que tenga una fuerza local muy grande, lo que ocurre en ocasiones excepcionales”.

En el único caso que esta situación se revierte es en las candidaturas de los que postulan por fuera de las dos grandes coaliciones políticas, pero que van por la reelección. “Ellos tienen muchas más posibilidades de ser electos como independientes porque son figuras conocidas y tienen apoyo local, como Álvaro Escobar, que sacó la primera mayoría de diputado en la elección anterior. Pero esta es la lógica de la reelección que es distinta de los lógica de los independientes, porque ellos se independizaron una vez estando en el Congreso”.

Para Carolina Aguilera, uno de los puntos “más perversos” del binominal es la casi nula posibilidad de competencia entre candidatos, ya que “la real y feroz pelea dentro de la Concertación y la Alianza por Chile está en la confección de las listas parlamentarias, es ahí donde se debe competir para llegar a ser candidato”. 

En este sentido, la investigadora de la Flacso afirma que pese a que el pacto por la no exclusión es un intento por incluir a una tercera fuerza, no producen cambios de fondo. (…) no es romper la lógica del binominal, porque es una regla que está formalizada en la Constitución, sino que es una estrategia, pero que no le agrega mayor competencia”.

Para ella, estas estrategias no cambian en nada el sistema, aunque sí introducen “nuevas prácticas”. Algo que a su juicio no es más que un juego de suma y resta, ya que en el caso del pacto por la no exclusión todos ganan: el PC consigue un par de parlamentarios en los lugares donde la Concertación cree que pueden llegar a doblar a la Alianza por Chile.

La otra exclusión

Pero el binominalismo no sólo provoca la ausencia de la izquierda en los escaños del Parlamento, también de otros grupos que buscan representación. Según un estudio de la Corporación Humanas, menos del 15 por ciento de las candidaturas en las próximas elecciones parlamentarias corresponden a cupos entregados a mujeres.

En los dos principales bloques políticos la participación femenina se mantiene respecto a los comicios de 2005. La Concertación postula a catorce diputadas, cinco menos que en el proceso electoral anterior, mientras que la Alianza sólo aumentó en cinco cupos.
En el caso de la Cámara Alta de un total de 18 senadores, sólo dos son mujeres, mientras que en la Cámara Baja, este número llega apenas a 19, de los 120 diputados.

En el programa Humanas, de Radio Universidad de Chile, la vocera de gobierno, Carolina Tohá hizo una fuerte crítica a esta realidad. “Esto es bien indignante y desconcertante, porque son muy fuertes y claros los síntomas de que es positivo para el país que haya mujeres en política, y que la ciudadanía aprecia eso. Porque se comprendería si los partidos no las pusieran porque son un riesgo electoral, pero no es así, todo demuestra que tener mujeres no empeora la performance electoral, sino que la puede mejorar”, aseguró.

Para la secretaria de Estado, “esto sólo prueba lo profundo que son los obstáculos para cambiar de manera significativa la baja presencia de mujeres en las candidaturas”, agregando que tiene que ver “con razones profundas de cómo están organizados los partidos, además con este sistema electoral que abre poco margen a la competencia, por lo que los cupos o cargos nuevos, donde pueden entrar mujeres, son muy escasos”.

Su sentencia en este caso es clara: “Los que pensaron que cuando elegimos  a una Presidenta y las raíces del machismo se cortaron con una tijera, no es así”, afirmó.

Otro ejemplo de este tipo de exclusión son los pueblos originarios. Durante esta campaña presidencial, el vocero del Consejo de Todas las Tierras, Aucán Huilcamán planteó la idea de entregar un número determinado de cupos en el Congreso a representantes de las distintas etnias, sin entrar a una competencia electoral. Esto porque hoy en el Parlamento no existe ningún parlamentario que sea la voz de esta minoría en Chile.

Pero también existen exclusiones consignadas por la Constitución, como es el caso de los dirigentes sindicales y sociales que por primera competirán por un lugar en el Parlamento. Un artículo de la carta magna establece como incompatible el ejercicio del cargo dirigencial con el de parlamentario.

Pero en esta elección los líderes de la CUT, Arturo Martínez y Cristián Cuevas, quien también es presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre,  se inscribieron como candidatos, desafiando esta prohibición instaurada por la dictadura. Ambos van por el pacto de la Concertación y el Juntos Podemos Más.

De ser electos deberán dejar sus respectivos cargos, pero Martínez no está dispuesto a cumplir con esta disposición. “no voy a renunciar nunca a mi condición de presidente de la Central, yo soy presidente de la CUT en campaña a parlamentario, y si salgo elegido seguiré siéndolo. Yo no voy a presentar ninguna cosa al Servel, vamos a ver con la CUT qué haremos, porque tengo un compromiso más allá de lo legal”, aseveró.

Para Guillermo Holzmann, el tema de las minorías tiene que ver con la democracia que queremos construir y los mecanismos de participación. “Si no hay más participación orientada a generar espacios de influencia para poder tomar decisiones la exclusión siempre va a existir”, afirmó.

En este sentido afirmó que “la democracia no se perfecciona cuando todo el mundo está integrado, sino que cuando toda la gente sea escuchada. Ese es el primer objetivo de la democracia, no que todo el mundo tenga representación, porque sino llegamos a una situación límite en que cualquier grupo minoritario debería estar representado y eso asegura una mejor calidad de la democracia”.

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