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Mejores ciudades con inmigrantes

Columna de opinión por Julio Hurtado
Lunes 19 de octubre 2009 18:17 hrs.


En el acontecer diario, recogido por la prensa, nuestras ciudades se ven impactadas por diversos motivos. Es así que la semana pasada dos hechos removieron la conciencia de los santiaguinos, vinculados a los inmigrantes que pueblan, trabajan y enriquecen nuestras ciudades...


En el acontecer diario, recogido por la prensa, nuestras ciudades se ven impactadas por diversos motivos. Es así que la semana pasada dos hechos removieron la conciencia de los santiaguinos, vinculados a los inmigrantes que pueblan, trabajan y enriquecen nuestras ciudades. En primer lugar, un viejo caserón de un antiguo barrio santiaguino ardió totalmente, dejando a setenta personas damnificadas. Sí, leyó bien, en ese caserón vivían hacinadas setenta personas, la gran mayoría de origen ecuatoriano. Afortunadamente, no hubo víctimas fatales que lamentar, pese a la magnitud del siniestro.

Además de lamentar el hecho que demuestra la situación de precariedad que sufren miles de actores del “milagro económico” nacional, cabe hacer una reflexión acerca de la mayor ventaja que significa para los sectores más pobres de nuestra ciudad el hecho de habitar lugares centrales, lugar donde se encuentran mejores servicios y oportunidades de trabajo.

Me asiste la más absoluta seguridad que la gran mayoría de las personas a las que se les asigna casa en la periferias de la ciudad, con pésimos o inexistentes servicios, con dificultades de transporte, lejos de los lugares de trabajo, sin historia de convivencia social generadora de redes de apoyo, preferirían tener una casa, quizás de menor tamaño y de menor calidad (¿es eso posible?), pero vivir en lugares más centrales. En definitiva ser ciudadanos, habitantes de la ciudad, capaces de compartir los beneficios que significa vivir en nuestra ciudad.

Será posible que alguna vez nuestras autoridades y las elites en general, comprendan que la pobreza es más llevadera en los lugares centrales, que la ciudad es más democrática cuando se comparten los servicios y la infraestructura, y que las oportunidades (gran nivelador social) son mayores cuando vivimos en igualdad territorial.

Un segundo hecho ocurrido, ha sido una vergonzante declaración de un candidato a diputado por la UDI, quien manifestó que hay que deportar a los peruanos ilegales, porque, además del ámbito delictual, les quitan cupos sociales a los chilenos.

Además de faltar a las más mínimas normas de convivencia, estas declaraciones demuestran un insoportable chovinismo, nacionalismo con olor fascistoide. Lamentablemente, esta, que es una estrategia electoral, puede ser exitosa en determinados sectores, emergentes, y poco ilustrados.

Estos son líderes y personas que no entienden que las sociedades y las ciudades se enriquecen debido a la diversidad, que el ejemplo de Estados Unidos, Canadá, Australia, Europa, incluso Argentina, así lo demuestra.

Acaso estos primitivos no se dan cuenta que Santiago y otras ciudades del país, hoy son mejores por el aporte, no tan sólo de los peruanos, sino que de los coreanos, palestinos, chinos, ecuatorianos y colombianos. Es así que en nuestras calles se han diversificado los olores, los colores, la música ambiente, las costumbres, se habla un mejor español.

Por otro lado, no debemos olvidar que chilenos también viven y trabajan en otros países (Suecia, Argentina, Ecuador, Canadá, etc.), sin que ningún político, por más nazi o fascista que sea, haya amenazado con expulsarlos.

Con actitudes como esta se puede entender el no arrepentimiento histórico del sector político al que pertenece dicho candidato a diputado por la masiva política estatal de violación de derechos humanos vivida durante la dictadura, régimen que ese sector político apoyó con entusiasmo.

Creo firmemente que el mundo mejora su economía y su cultura por las migraciones. Creo que nuestras ciudades en Chile, especialmente Santiago,  han mejorado notablemente con las inmigraciones, todas, incluidas las de latinoamericanos. Para finalizar, quisiera agregar un solo dato, si se fueran los médicos extranjeros, especialmente ecuatorianos, cubanos y colombianos nuestro sistema de salud pública colapsaría.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.