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Argos Jeria

Carambolas presidenciales

Argos Jeria | Domingo 29 de noviembre 2009 23:09 hrs.

Le propongo rescatar la idea misma de una elección, donde se supone que vamos a manifestar nuestras preferencias y no a jugar billar donde lo importante son las carambolas.


Una pareja joven, profesionales inteligentes, me contaba de sus preferencias presidenciales. “Nos gusta el candidato A pero estamos pensado en votar por C, ya que si este saca pocos votos podría pasar B a segunda vuelta y perdería contra D, que es el peor de todos”, me explicaban. Un estudiante recién inscrito en los registros electorales también me daba sus razones: “C representa más de lo mismo; y aunque B no tiene equipo, las encuestas muestran que tiene más apoyo que A y que podría ganarle a D”. Y un joven hijo de profesores me dice que no quiere la vuelta de la Unidad Popular ni la continuación del estilo del pituto; “es cierto que D se parece a Berlusconi, con mucha plata y medios de comunicación, pero sin las putas” me explicaba. Y la gentil pareja de la tercera edad planteaba que “el señor A es vecino y nos gusta mucho, pero va muy atrás en las encuestas”. Interesante.

Ninguno de estos testimonios suena muy extraño ¿Verdad? Pero una mirada rigurosa logra detectar algo peculiar común a tres de ellos: el resultado que se cree más probable en primera vuelta condiciona el voto que finalmente… decidirá el resultado de primera vuelta. Puesto de otra manera, nuestro voto estaría influido por cifras probabilísticas que se suponen habrían representado el total de los votos, incluido el nuestro. Como estas cifras varían en el tiempo, cabe preguntarse si este proceso dinámico – en que la intención influye el voto y el voto a la intención – permite realmente predecir. Le propongo romper este proceso.

Le propongo rescatar la idea misma de una elección, donde se supone que vamos a manifestar nuestras preferencias y no a jugar billar donde lo importante son las carambolas. Veámoslo de otra manera: si usted quiere influir con su voto en lo que pase en este país, deje que su voto refleje lo que usted desea en educación, en salud, en las leyes laborales, en la cultura, en la previsión y en todas esas dimensiones de la vida en sociedad que no pueden sino resolverse colectivamente. Salga o no salga elegido su candidato, usted habrá manifestado hacia dónde quiere que vaya el país y cómo debemos organizarnos para ello. Tal vez sin carambolas resultemos muchos los que buscamos un Bello Sino, y en una de esas…

El contenido vertido en esta Columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Diario y Radio Universidad de Chile.