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Traspaso de mando tembloroso

Columna de opinión por Rafael Ruiz
Viernes 12 de marzo 2010 4:23 hrs.


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Tuvimos un cambio de mando literalmente tembloroso. Nos tembló el alma ante la posibilidad de que las réplicas repitieran la posibilidad de un maremoto, como el que dañó a Talcahuano, Constitución, Dichato y tantas ciudades costeras. Y el terremoto del 11 nuevamente provocó daños y alteraciones que afectan el funcionamiento del país. Los presidentes asistentes a la ceremonia dieron muestra de su compostura y cierto humor la mayoría no conocía estas tembladeras tan imprevisibles como incontrolables. Al unísono se nos movía el alma pues hay un giro político importante la derecha llega al gobierno en democracia, ahora debe mostrar si es su especialidad. Aunque han logrado supeditar a los más facciosos, el país observa, porque cuando las cosas llegaron al límite con el cataclismo, reaparecieron aquellos que en ves de asumir su liderazgo y hablarle a la gente y orientarla -para eso los eligieron- suplicaban que otras autoridades impusieran orden. Esos liderazgos llorones suelen tener consecuencias nefastas. En Concepción escuchamos, vimos y leímos mensajes demasiado destemplados.
 
Con todo, la reparación y reconstrucción para reiniciar la vida en todos sus aspectos es el único programa viable. No habrá forma de hacer otra cosa durante un buen tiempo. Para realizar el programa las autoridades deben generar espacio para que todos puedan participar y ser reparados en sus daños materiales y actividades y el dolor. Es una tarea de todos juntos pero no de todos revueltos, menos los negocios y la política, hay una oportunidad para no repetir errores. Hacer el bien es indispensable. Hay que actuar con desapego sin aferrarse al lucro como motor de la refacción del país. Se requiere transparencia y control y una cierta idea compartida de las prioridades de la reconstrucción y la reparación, esta última es básica para ordenar y mostrar que efectivamente las instituciones también funcionan ante las catástrofes.

Chile no está  solo pero no vivimos en el mundo de fantasía que nos pintan pero no logran mostrarnos. La crisis económica y financiera que vive Estados Unidos y Europa habría desquiciado a Max Weber, el teórico de un capitalismo probo, austero y eficaz. Y con seguridad debe satisfacer la ambición de los secuaces del Padrino. En la actualidad reina la especulación; ya no circula el dinero, circulan ideas de dinero inventadas en bancos e instituciones financieras, productos financieros cuyo valor pende de un hilo que a su vez depende de una mezcla de valores y seguros de difícil pronóstico. En este caos sólo lo público terminó siendo un refugio, las incompetencias privadas ahora se refugian en bonos estatales con el dinero que les pasó el estado para impedir sus quiebras. Bajo el sarcasmo económico de “eran bancos tan grandes que no se podían dejar caer” se oculta el “re” enriquecimiento de los causantes de la mayor crisis que ha enfrentado el capitalismo. Las teorías económicas se caen a pedazos los ilusos confían en un sistema que cambia todos los días y no da certeza de nada. Los más astutos se dejan llevar por una realidad que no controlan pero que les da utilidades. En Europa expertos especulan con seguros de deuda pública estimulada por ellos mismos para salvar sus negocios amenazados por su propia especulación. Amenazan a gobiernos, les exigen ordenar las finanzas porque necesitan valorizar sus fondos de inversión. Son desalmados, ya se sabe.

Justifican sus grandes ingresos y reclaman porque los pensionados no quieren perder parte de sus pequeños estipendios. Un par de gobernantes y autoridades europeas y estadounidense enfrentaron a estos “Neopadrinos” porque atacaron al euro. En Estados Unidos, las noticias sobre la recuperación son contradictorias, los aspavientos del Bernacke Presidente del Banco Central del país del norte, son inocuos como lo fueron al comienzo de esta crisis. El dato duro en Usa, es que la morosidad en el pago de las hipotecas no baja, eso agrava la situación de la banca comercial que es la que otorga crédito a la mediana y pequeña empresa. En su tiempo Max Weber,  creyó que el abuso y la moral mafiosa se terminarían y unos industriales y banqueros espartanos inspirarían  las sociedades. Desde la Teacher nadie  logró frenar al nuevo tipo de magnate que abusa porque no reconoce los límites de sus actividades.  

Chile y Sudamérica, e incluso China no obstante tener cifras positivas en tiempos de globalización son parte de la crisis. El nuevo gobierno cuyo gabinete está formado por técnicos, lo debe saber. Los abusos de Reagan fueron intercontinentales y con los años se han hecho sentir, la desregulación total desfavorece al sistema y solo beneficia a algunos personajes dentro del mismo, lo que termina por debilitar el sustento ético y practico del capitalismo. Insistir, -en una situación como la chilena después de terremotos y maremoto-  en las recetas de los fundamentalistas de Chicago no permitirá reparación alguna, y después del terremoto Chile necesita más que antes disminuir las desigualdades.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.