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Roberto Meza

El potencial económico de Asia

Roberto Meza | Jueves 1 de abril 2010 18:21 hrs.


Chile sustenta parte relevante de su desarrollo en las exportaciones. Por consiguiente, sus perspectivas de crecimiento dependen fuertemente de los envíos de bienes y servicios que realiza al exterior. Para este año, las estimaciones son que podremos vender fuera alrededor de sesenta mil millones de dólares, de los cuales, la minería del cobre sigue siendo clave, aunque menos que hace unas décadas. En la tarea de exportar, las empresas chilenas se enfrentan para vender sus productos, con millones de competidores de todo el mundo.

Una reciente encuesta del Economist Intelligence Unit (EIU) ha concluido que menos del veinte por ciento  de las firmas mundiales cree estar preparadas para competir con empresas de Asia. Con la recesión, dos tercios de los encuestados en Europa, por ejemplo, piensan que ésta beneficiará a Asia y a sus compañías. Algunos resultados de la encuesta pronostican que Shangai se convertirá en la tercera capital financiera del mundo, detrás de Nueva York y Londres.

Asimismo, el noventa por ciento de las compañías consultadas piensa que, en los próximos diez años, las compras corporativas asiáticas en el mundo van a dominar el mercado, dejando atrás a las no asiáticas. Solo el cuarenta por ciento espera que las inversiones corporativas no asiáticas en Asia crecerán.

También el ochenta por ciento piensa que las economías asiáticas van a depender cada vez más de su zona, la más poblada del mundo, y aumentará su consumo doméstico y el comercio intra-asiático. De allí que se estima que la forma más importantes de defenderse frente a la creciente competencia asiática será cuidando mejor a los clientes y reduciendo gastos.

Casi la mitad de las empresas que consideran que están bien preparadas para competir en los mercados asiáticos lo hacen a través de innovación y asociándose con empresas y clientes de esas naciones y casi la mitad de estas firmas trabajan para entender las culturas locales. En resumen, el estudio muestra un claro temor sobre Asia y sus empresas.

Recientemente, la firma china Geely compró de Volvo. También Tata está comprando Jaguar y Land Rover. Si añadimos al poder competitivo de las firmas asiáticas el de sus gobiernos que las respaldan –China es campeona de ese modelo de negocios- la previsión es que será muy difícil competir con esas empresas, incluso en los propios mercados domésticos de los países donde van a tener presencia directa, asociada o vía compras de empresas locales.

Comprar empresas locales, como ya lo están haciendo en América latina, con trabajadores locales presionando para mantener sus trabajos, va a ayudar mucho al capital asiático cuando encuentren resistencia para la importación de componentes y productos asiáticos que pudieran comprarse en los países anfitriones.

La cuestión que queda planteada es, entonces, si las naciones capitalistas que se sustenta en un sector privado independiente, aceptarán que empresas respaldadas por sus Estados, es decir, capitalistas de Estado, compitan con esas empresas locales, entregadas al arbitrio de mercados cada vez más imperfectos por la intervención geopolítica y económica de los gobiernos capitalistas de Estado.

El contenido vertido en esta Columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Diario y Radio Universidad de Chile.