Diario y Radio Universidad Chile

Año XVI, 22 de junio de 2024


Escritorio

Asmar y Pascua Lama: el lado oscuro de la cita Fernández-Piñera

Columna de opinión por Hugo Mery
Viernes 9 de abril 2010 12:39 hrs.


Compartir en

Como siempre, el fantasma del conflicto ronda las relaciones entre Argentina y Chile y la visita allí de Piñera lo confirmó una vez más. Sin embargo, esta vez se trata de situaciones sólo potencialmente conflictivas, que pueden aventarse por la destreza diplomática que muestren en primer lugar los dos Jefes de Estado y por los intereses de cada parte.

Resultó redundante que la presidenta Cristina Fernández citara a quienes “pensaron que un gobierno de un signo político no similar al de la Argentina podría afectar nuestras relaciones”. Redundante en la medida que permitió reconstruir un mensaje. El matrimonio presidencial instalado en Quinta de Olivos apuntó al apoyo que espera del nuevo colega para que el ex mandatario Néstor Kirchner asuma la secretaría general de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), proceso que tendrá un momento decisivo en la Cumbre del grupo en Buenos Aires, a finales de abril o principios de mayo próximo.

A cambio, Cristina y el primer marido de la Nación hicieron trascender en los medios el conflicto que les provocaba conceder el placet para que asuma como nuevo Embajador en Buenos Aires un político vinculado a la dictadura de Pinochet, luz verde que concedieron finalmente, como gesto de buena voluntad.

En un plano más neutral, los dos Mandatarios discutieron –en un clima distendido- sobre la cooperación para enfrentar las secuelas del terre-maremoto del 27-F y en todos los ámbitos consolidados en el estratégico Tratado de Integración de Maipú firmado en octubre último con la presidenta Bachelet.

Pero hay dos puntos que rondaron la agenda, la que según destacaron medios trasandinos no se dio a conocer. Uno fue la mina Pascua Lama, proyecto binacional de explotación de oro que generó un fuerte rechazo de la población de San Juan por el posible impacto ambiental que tendría en esa provincia. Justo en la víspera del arribo de Piñera, las máximas autoridades sanjuaninas -junto al secretario de Minería de la Nación y los representantes de la empresa Barrick- dieron el vamos oficial al emprendimiento binacional más grande de Suramérica y el mayormente vilipendiado por los ambientalistas.

En un lado más oscuro se sitúa  un tema que -también horas antes de la llegada del visitante- dio pie a un comunicado del ministerio de Defensa trasandino sobre un escandaloso supuesto cobro de coimas por esa cartera y que implicaría una intervención de Chile.

En efecto, el 20 de diciembre de 2007 la Armada argentina y Astilleros y Maestranzas de su congénere chilena (Asmar) celebraron, después de tres años de negociaciones, un contrato que permitió a aquella comprar ingeniería básica para la construcción de barcos.

La empresa que proveía a Asmar desde 2004 de esa ingeniería básica era la alemana Fassmer. Para obtener la adjudicación de tales contratos la compañía, al igual que la Ferrostaal, habría ejecutado sobornos a las autoridades argentinas. Claro que el comunicado de Defensa del miércoles dice que durante “la gestión de la ministra Nilda Garré nunca hubo negocios con Ferrostaal ni otro astillero alemán”. Sin embargo, medios argentinos sostienen que la nota oficial permite “reconstruir los vínculos entre Chile y Argentina y las dos empresas alemanas”.

Se evocasen o no estos temas en las conversaciones de Fernández y Piñera, fue evidente el buen ánimo con que éste –después de ver también a empresarios y el líder derechista Macri- partió a encontrarse con Lula, el candidato opositor Serra e industriales brasileños, en un periplo que lo llevará a Washington, a sentarse junto a Obama en una Conferencia Nuclear.

Al fin y al cabo, desprendido ya de Lan, y por tanto, de cualquier vínculo con Lan Argentina, el Presidente chileno tuvo en Buenos Aires un único conflicto de interés: la participación de su hermano Miguel en la competencia de la televisión local “Bailando por un Sueño”.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.