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Ciencia y tecnología por mujeres: Sin pedir perdón ni permiso

Columna de opinión por Victoria Uranga
Lunes 12 de abril 2010 12:17 hrs.


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Invitación a congreso…otro país, un tiempo con otras prisas y la posibilidad de sorprenderse en el encuentro con personas maravillosas que te conmueve pensamientos y emociones. Para mí el más reciente es el VIII Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Género en Curitiba, Brasil. País que acaba de construir su política de género con los aportes de 200 mil mujeres.

Según UNESCO, en el mundo el promedio de mujeres en la ciencia alcanza sólo un 27%. Desde esta débil presencia, parten o siguen un compendio de ideas múltiples que provocan. Lo que está claro es que mayor participación contribuiría con otras miradas para hacer una mejor ciencia. ¿Es posible desde la igualdad construir un referente sin lo masculino como único referente? Sí lo es y en esa búsqueda se hace evidente que las mujeres están presentes en las universidades y las ciencias, pero aún bastante eclipsadas y la mayoría de las veces construyendo desde las periferias.

La pregunta por la apropiación social de la ciencia y la tecnología fue una de las transversales. ¿Para qué sirve lo que estamos investigando? Irónicamente lo dijo hace un tiempo el brasileño Nobel de medicina (1943) Drauzio Varella: “En el mundo actual se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres que en la cura del Alzheimer. De aquí en algunos años tendremos viejas de tetas grandes y viejos con el pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirve”. Imposible olvidar que la OMS estimó que menos del 10% de los recursos de investigación en salud están destinados al 90% de las enfermedades. Imposible olvidar que las mujeres viven más tiempo que los hombres, pero en peor estado de salud. Imposible olvidar que el aborto es la primera causa de mortalidad materna.

También se habló de justicia cognitiva y ahí la pregunta por el lenguaje fue clave. Desde el rol de la lengua materna en las ciencias en que el inglés domina, hasta la necesidad de renombrar las cosas como una manera de que tomen cuerpo. Así la lengua se visibiliza como decodificadora de sentidos y el lenguaje como forma de categorizar el mundo. Por lo tanto, se hace necesario el mantener unidos el cuerpo y la experiencia en nuestros relatos.

En las preguntas por la manera de estar en el mundo se destacó el valor de la polifonía de diversidad. Ahí el mito del dualismo, se cae a pedazos porque los temas en discusión son de mujeres, hombres y tod@s los otr@s. En esta línea, también estuvo presente la reflexión en torno a la democracia también como multiplicidad de cuerpos y a la responsabilidad de los medios de comunicación en esta construcción. ¿Cuáles son los cuerpos pensables y deseables? Me lo pregunto, mientras veo a la intersexualidad como asignatura aún pendiente en Chile. Y siguen los cuestionamientos: ¿Cuáles los imaginarios que prevalecen en el concierto mediático? La más recurrente es la mujer objeto sexual. Sin embargo, también hay otras igualmente parciales que dominan: niña obediente, adolescente consumista, madre-esposa y adulta enferma.

Espero poder haberles compartido algo del vértigo de este congreso repleto de mujeres que no piden perdón ni permiso para lo que están haciendo en ciencia y tecnología. Vértigo que atrae porque invita a deconstruir lo femenino y lo masculino y porque motiva a crear con tesón nuevos espacios, desde el saber y el hacer de las mujeres. No tesón desde la terquedad, sino desde el/la que tiene claras sus metas: un mundo mejor y más justo para tod@s.

Más información: http://www.ppgte.ct.utfpr.edu.br/cictg/espanhol/index.html

Directora de la Cátedra UNESCO-UDP

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.