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Antonio Infante

Isapre y Fonasa

Antonio Infante | Miércoles 28 de julio 2010 19:09 hrs.


Una encuesta reciente compara la calidad de atención percibida por usuarios de Isapre y Fonasa en Valparaíso y Santiago.

Los resultados globales del estudio son desalentadores. La evaluación del público castiga a ambos sistemas y curiosamente las diferencias entre ambos no son llamativas.

Para descargo de Fonasa se puede señalar que en la región Metropolitana y Valparaíso se concentran los principales problemas de atención del sistema público y, por otra parte, donde el sector privado se despliega con mayor glamour. Otra consideración que vale la pena tener en cuenta es que la cifra de gasto en salud de las Isapre casi duplica la de Fonasa.

Pero finalmente de lo que hablan las encuestas es que ninguno de los dos sistemas está a la altura de las expectativas. Contra el sector público conspiran los problemas de hotelería, accesibilidad y trato. Los usuarios del sector privado tienen razón en esperar mejor calidad porque están gastando mucho dinero.

El estudio debe preocupar al gobierno que confiaba que el sector privado solucionaría sus problemas. Una mayor demanda sobre las clínicas profundizará la mala evaluación por parte de los usuarios habituales de éstas. Lo que no se puede discutir es que comercialmente es una solución atractiva y que las presiones vendrán por ese lado. Total los usuarios pueden esperar.

Desde el punto de vista de las políticas públicas, y en esto quiero ser majadero, estos datos son casi anecdóticos. La atención de salud contribuye poco a mejorar el nivel de salud de la población.

Está bueno de preocuparse tanto de clínicas, hospitales, Isapre o Fonasa, concesiones, tablas de riesgo. Tienen que aparecer a la brevedad políticas que intervengan sobre los reales problemas de salud de chilenas y chilenos. El silencio y anonimato de la subsecretaría de Salud Pública es más que preocupante. Está bien que el ministro se declare del Partido de los Enfermos, pero la subsecretaría no puede militar allí.

Necesitamos una autoridad que mire el futuro y no se maree con la contingencia; una autoridad dispuesta a señalar que si no se regula la industria de los alimentos, el consumo de alcohol, el sedentarismo y los accidentes, el Partido de los Enfermos, el partido del ministro tendrá cada vez más militantes ¿Eso es lo que quiere el Gobierno?

No por un llamado de atención desde Hacienda, preocupada probablemente del dinamismo de la economía y no de los estragos que produce el alcohol, vamos a tirar por la borda políticas preventivas de eficacia comprobada.

El ministerio de Salud Pública no puede militar en el Partido de los Enfermos.

El contenido vertido en esta Columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Diario y Radio Universidad de Chile.