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Encarando la realidad

Columna de opinión por Roberto Meza
Viernes 21 de octubre 2011 13:53 hrs.


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Los sindicatos de Grecia realizaron una huelga general que se extendió por 48 horas en protesta contra el más reciente paquete de medidas de austeridad que el Gobierno busca aprobar en el Parlamento. Las propuestas del líder socialista Papandreu para asegurarse el tramo de ayuda internacional que recibió son diversas, pero algunas explican la reacción ciudadana. Por ejemplo, los dueños de bienes inmuebles deberán pagar un impuesto medio anual de US$ 5,4 por metro cuadrado. Los trabajadores deberán pagar un impuesto solidario anual de entre el 1% y 5% de su salario bruto. El número de funcionarios del Estado se reducirá hasta 2015 en 150.000 personas, lo que equivale al 20% del total. Los sueldos de los funcionarios serán unificados disminuyendo en promedio 20% y eliminando casi todos los bonos. La parte de las pensiones que supere los 1.000 euros sufrirá un recorte de 20%.

Como es obvio, estas decisiones, que desde el punto de vista de la racionalidad económica pueden ser necesarias, no son bienvenidas desde una perspectiva política y social, pues las personas estiman que pagarán una deuda que no ayudaron a provocar. Por eso, el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, llamando al realismo, ha dicho que los bancos alemanes y franceses deberán aceptar pérdidas en sus préstamos a Grecia. Schäuble reconoció que el gobierno está intentando persuadir a los bancos a aceptar un recorte del 50% de la deuda helena y hasta del 60%, admitiendo que la Unión Europea está bajo enorme presión para presentar un plan creíble en la cumbre del 23 de octubre –y que podría aplazarse-, plan que a su juicio pasa por una importante condonación de la deuda griega.

Este encontronazo con la realidad nos muestra que Grecia está en una recesión más profunda de lo estimado y que sus planes de austeridad están hundiendo su economía y estabilidad social, mientras los intereses de su deuda siguen subiendo. Aunque se esperaba que Grecia comenzaría a crecer el 2012, la realidad indica que sólo podrá hacerlo hacia fines de 2013, lo que presionará por más ayuda financiera.

Schäuble dijo que los bancos han perdido la confianza en sí mismos y se niegan a realizar préstamos normales, ya sea a otros bancos o a empresas comerciales. Como solución, cree necesaria una recapitalización y más regulación pues parte de la banca se encuentra en serio peligro de ser nacionalizada, dado que a lo menos 30 bancos de le eurozona podrían verse en dificultades tras la condonación a Grecia. El sistema financiero y los líderes políticos comienzan, pues, a encarar una realidad que, con el recorte de la deuda griega daría recién un primer paso. Luego deberán seguir con Irlanda y Portugal y el resto de los países más afectados por la burbuja financiera.

Y quienes no habían tenido palabra en funeral ahora comienzan a exigir cambios. El presidente  de Confederación Europea de Sindicatos (CES) Ignacio Fernández Toxo, dijo que pedirán a los líderes políticos que aprueben una tasa –similar a la Tobin- sobre las transacciones financieras antes de conceder nuevas ayudas para la recapitalizar los bancos. Toxo dijo que los trabajadores conocen la importancia del sistema financiero para la estabilidad económica, pero también que es muy difícil hacer entender a los ciudadanos que acepten un nuevo rescate, sin que se hayan depurado las responsabilidades de la banca. Los sindicatos europeos están recalcando la necesidad de un cambio de rumbo en Bruselas: pasar de la estabilización presupuestaria al incentivo de la actividad, a través de nuevos estímulos a la economía, amenazada con una nueva recesión.  En conclusión, tal como reconociera el presidente del Banco Central, José De Gregorio, esta no es una nueva crisis; la crisis de 2008 aún no termina –y no lo hará muy rápido- porque la desconfianza de los inversionistas ante el débil manejo político y financiero de los dirigentes políticos y económicos, seguirá ralentizando las economías desarrolladas.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.