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En Rumbo de Recesión

Columna de opinión por Roberto Meza
Viernes 18 de noviembre 2011 12:40 hrs.


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La Autoridad Bancaria Europea (EBA) dará a conocer mañana los datos individualizados de cuánto capital necesitan los bancos de la zona para cumplir con la exigencia de tener el llamado “ratio de capital principal”, en un 9%. El mes pasado, la EBA estimó que la cifra global rondaría unos 106 mil millones de euros. El anuncio se produce en momentos en que la economía de los 17 países que comparten el euro y del conjunto de la Unión Europea creció apenas 0,2% en el tercer trimestre respecto al trimestre anterior y 1,4% comparado con el mismo periodo de 2010.

Estas y otras malas noticias que veremos, hicieron que los principales mercados de Europa siguieran hundiéndose esta semana, de la mano de una crisis de deuda que da señales de propagación hacia toda región. La Canciller alemana no reparó en calificar la situación como “la más grave desde la II Guerra Mundial”, mientras el Centro para la Investigación Económica Europea informaba que su índice de confianza inversora en Alemania cayó en noviembre casi 7 puntos, hasta menos 55 puntos, muy por debajo de su media histórica de 25 puntos positivos y la más baja desde la quiebra de Lehman Brothers.

Todos estos datos se han traducido en una prima de riego y de rendimiento de bonos de esas economías que han alcanzado los intereses más altos desde el inicio de la zona euro. Según el diario español Expansión, la prima de riesgo de Italia supera los 500 puntos y el interés exigido a los bonos griegos roza el 130%. Y no podía ser menos: la economía griega se contrajo 5,2% en el tercer trimestre de este año, mientras el desempleo en agosto fue del 18,4%, pese al aumento del empleo estacional, relacionado con el turismo.

Pero el efecto contagio y castigo no se limita solo a los países de la periferia. Los diferenciales de deuda de Francia, Bélgica, Austria y Holanda alcanzan las cotas más altas desde 2009. Y siendo Europa gran comprador de productos asiáticos, estos niveles de la primas de riesgo han impulsado a la mayoría de las bolsas orientales a la baja. Para completar el cuadro, expertos de la FED norteamericana actualizaron la probabilidad de recesión para la economía estadounidense en los próximos 24 meses, informando que las expectativas para 2012 avanzaron a 50%. “La deuda fiscal europea ha agravado las amenazas sobre la economía de EE.UU. mientras el terremoto de Japón demostró que la economía es muy vulnerable a las crisis externas”, dijo el informe.

Con una Europa en graves problemas y EE.UU. con crecimiento exiguo, la preocupación sobre China se ha elevado, pues las esperanzas se concentran en que Beijing sea el motor económico mundial. Pero la manufactura de ese país ha empezado a entrar en leve contracción, aunque con una inflación en descenso –desde el 6,1% al 5,5% este año-, que demostraría que los esfuerzos del gobierno por desacelerar su economía están teniendo éxito. Con la caída en los precios, la autoridad tiene más espacio para suavizar su política monetaria y apoyar el crecimiento y consumo interno, frente a un panorama económico mundial pesimista. Los expertos esperan que la inflación siga cayendo, de la mano de condiciones monetarias aún restrictivas, menor actividad y una cosecha que se pronostica buena.

Como se sabe, las autoridades chinas han elevado las tasas de interés cinco veces este último año y aumentaron en nueve oportunidades el encaje de los bancos. Asimismo, han obligado a las instituciones financieras a reducir el crédito e imponer límites a la compra de viviendas, donde el stock de departamentos sin vender alcanza a la magna cifra de 64 millones de unidades. Pero dichos esfuerzos por detener la burbuja inmobiliaria conllevan riesgos. Las transacciones de vivienda cayeron 25% en octubre respecto a septiembre en su segundo mes de declive, y es probable que disminuya aún más.

Aunque muchos confían en que Beijing logrará desacelerar la economía en los próximos meses y conseguirán un aterrizaje suave, para el mediano y largo plazo los temores han aumentado, pues, como dijo el economista Nouriel Roubini, la sobreinversión siempre lleva a un frenazo económico. En efecto, las autoridades chinas enfrentaron la crisis de 2008 con un aumento record en la obras públicas, inversión que desde entonces pasó de 42% a casi 50% del PIB. Roubini cree que ningún país es suficientemente productivo para reinvertir esa porción de su PIB, sin enfrentar problemas de sobrecapacidad y préstamos de dudosa recuperación. Por eso, los agentes están apostando a un precio del cobre más bajo y a un dólar más alto, en la medida que todo apunta a que la crisis no se superará en corto plazo y que deberá pasar el trago amargo de una recesión.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.