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Julio Hurtado

Sí a la democracia, pero lejos de mi barrio

Julio Hurtado | Domingo 18 de diciembre 2011 18:42 hrs.


En las últimas semanas, en distintas comunas de la capital, se realizaron tres procesos de consulta ciudadana, los cuales tuvieron distintos motivos, diferentes grados de seriedad y distintos grados de certidumbre sobre su resultado. Pero, en los tres ejercicios, tanto en la intención de la consulta como en la respuesta de los habitantes, se puede apreciar la idea “en mi jardín no”.

En aras de una mayor democracia urbana,  es necesario repensar y profundizar esos procesos, ya que se evidencia que los convocantes intentaron utilizar el mecanismo del plebiscito para reafirmar posiciones que, a la luz de la discusión pública, son difíciles de sostener, especialmente en los casos de las consultas de Santiago y de Las Condes.

En el caso de la comuna de Santiago, el llamado a plebiscito constituyó una grotesca maniobra, cuyo objeto fue entregar un respaldo a las autoridades comunales en su afán de dificultar una de las expresiones de las movilizaciones sociales. Pero, a su vez, el resultado de la consulta presenta una situación curiosa, ya que seguramente los mismos que votaron para que las manifestaciones no pasen por su barrio, son los mismos que en un alto porcentaje apoyan las movilizaciones sociales… siempre que no sean en su barrio.

En el caso de los vecinos al estadio San Carlos de Apoquindo, era previsible el resultado. Es evidente que frente a la falta de argumentos de las autoridades comunales para segregar por su condición social a espectadores que puedan asistir a ese estadio, es necesario el respaldo de la opinión de la gente (aunque sea una pequeña parte del vecindario de la comuna), para ser esgrimido ante las autoridades, políticas y deportivas. Este plebiscito es poco relevante por lo pequeño, por lo discriminador (¿por qué no se hace también en vecinos de otros estadios en comunas de menores ingresos?) y por el hecho que el estadio estaba allí antes que llegaran las casas.

Sin duda que el más serio y masivo de estos plebiscitos fue el de la comuna de Peñalolén, en el cual se les consultó a los vecinos acerca de la aprobación o rechazo del plan regulador. Quizás el error estuvo en preguntar a fardo cerrado temas muy diversos y al hecho que no hubo la suficiente participación en el proceso de elaboración del plan regulador. Queda la sensación que en el rechazo a esta iniciativa jugó un papel importante el temor de importantes sectores (incluso algunos autodenominados “progresistas”) a radicar en la comuna a pobladores y vivienda social. De todas maneras, este constituyó un gran ejercicio, hubo una impresionante votación de los vecinos y seriedad de parte de las autoridades.

En resumen, tanto en la intencionalidad de la convocatoria como en los resultados, observamos en los tres casos el temor a lo distinto (siempre es más cómodo vivir entre iguales). Es decir, estamos de acuerdo con el fútbol, con las movilizaciones sociales y con la no segregación de la vivienda social, pero que sea en otra parte, no en mi barrio.