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Irán

Que Alláh lo proteja

Columna de opinión por Pablo Jofré
Martes 24 de enero 2012 17:27 hrs.


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Con el inicio del año 2012 ha aumentado la presión sobre el régimen de Teherán, bajo la acusación que su programa de energía atómica está destinado a la fabricación de armas nucleares. Esto en clara oposición a las prohibiciones que el mundo occidental propicia a aquellos que no son parte de su red de alianzas.

En pleno desarrollo del contencioso, que enfrenta a Irán contra  la alianza Estados Unidos-Israel- OTAN  el gobierno de Teherán acusó a Tel Aviv de estar tras los asesinatos de científicos nucleares de su país, el último de los cuales fue, a principios de enero: Mostafa Ahmadi Roshan, quien al salir de su casa en Teherán camino a la planta de enriquecimiento de Uranio Natanz, donde cumplía funciones de subdirector, murió al explotar su auto por la colocación de una bomba lapa. Esa carga explosiva hizo estallar, no sólo a un ser humano, un científico vinculado a proyectos de un país soberano, sino también el necesario camino de solución a un conflicto que cada día adquiere mayor profundidad. Ahmadi Roshan es el tercer científico asesinado en los últimos dos años,  lo que se suma el General Hassan Moqddam, uno de los principales impulsores del programa de nuclearización de Irán y quien fue uno de los 16 muertos en una explosión ocurrida en una base de la Guardia Revolucionaria iraní en noviembre del 2011.

Todo vale para desestabilizar

Para el vicegobernador de Teherán, Mohamed Rea Rahimi “en la muerte de Ahmadi se usó una bomba magnética del mismo tipo de las que se han utilizado con anterioridad para asesinar a científicos, y fue obra de los sionistas y de Estados Unidos quienes están detrás de los ataques pero, ello no detendrá los progresos del programa nuclear del país”. Los aludidos no tardaron en responder. El portavoz del Ejército israelí, Yoav Poli Mordechail, aseguró escuetamente respecto del asesinato del experto nuclear iraní que “no sé quién lo mató, pero no lo estamos llorando”. Por su parte EE.UU, a través de la Casa Blanca negó que haya tenido algún rol en el asesinato de Roshan, mientras que la secretaria del Departamento de Estado, Hillary Clinton, dijo: “Quiero negar categóricamente la participación de EE.UU. en cualquier acto de violencia dentro de Irán”.

El presidente del Consejo nacional Iraní-Norteamericano Trita Parsi declaró que “el candidato a ser responsable de los asesinatos contra científico iraníes es Israel, quien en cooperación con los muyahidín iraníes ha cometido estas acciones. Israel no tiene nada que perder pues los asesinatos merman los recursos nucleares y dejan a Irán en evidencia porque muestran que el régimen no puede evitarlos. Y si Irán responde con un acto violento, entonces Israel puede usarlo como excusa para atacar al régimen de Teherán”. Fuentes de inteligencia citadas por el diario inglés The Guardian, como es el caso del ex agente de la CIA, Robert Baer han afirmado que “lo más probable es que Israel esté asesinado científico iraníes, en un intento de provocar una reacción del gobierno de  Ahmenediyav y llevar a Estados Unidos a declarar la guerra. Mi teoría es que Israel no pudo lograr que la Casa Blanca estuviera de acuerdo con bombardear Irán, no está tampoco satisfecho con las sanciones, de modo que trata de provocar a los iraníes para que lacen un misil y comiencen una guerra”

Los medios de comunicación en Irán no escatimaron adjetivos de condena frente a al asesinato del científico de Ahmadi Roshan, coincidiendo que las represalias de Teherán son una exigencia frente a un país que realiza acciones contrarias al Derecho internacional. Los diarios Resalat, Keyhan, Rajanews entre otros señalaron que “occidente calla ominosamente frente a los asesinatos de nuestros científicos lo que obliga a nuestro gobierno a tomar represalias, permitido incluso por el derecho internacional. La República islámica ha acumulado mucha experiencia en 32 años, por tanto la ejecución de funcionarios y miembros de las Fuerzas Armadas israelíes son objetivos factibles”

Las exigencias en este contencioso se intensifican diariamente. Al cierre de esta edición la OTAN instó  a Irán a garantizar el suministro energético a través del estrecho de Ormuz, que ha sido mencionado por Teherán como un objetivo de bloqueo para la salida de los buque tanques que transportan el 40% del oro negro que consume el mundo y el 90% de la producción de los países del Golfo Pérsico.  A pesar de esta advertencia, la OTAN señaló que no tiene planes de intervenir en la zona ante un eventual bloqueo marítimo.”Obviamente, es de la mayor importancia que los suministros de energía continúen fluyendo. Las autoridades iraníes tienen el deber de actuar como actores internacionales responsables” declaró el secretario general de la Alianza, el danés Anders Fogh Rasmussen. Según el político danés, las autoridades iraníes debe actuar responsablemente. Pero, la pregunta que surge  nítida es preguntar a este político y en general a todos aquellos que con sus acciones y omisiones ponen en peligro la paz mundial ¿Quién les exige a cada uno de ellos actuar responsablemente con el 95% restante de la humanidad?. Esta es una interrogante que cada día cobra más fuerzas en la comunidad internacional.

Cae un Damasco en Mesopotamia

En cualquier análisis de la situación en Irán no se puede obviar los acontecimientos en Siria, pieza clave a la hora de entender por qué Estados Unidos y sus aliados han intensificado su presión sobre el régimen de Bashir El Assad antes de pensar en cualquier iniciativa militar contra Irán. Para el analista de The Guardian,  Alastair Crooke,  en esos objetivos contra Siria e Irán hay que incorporar un actor relevante en la región, aliado de Estados Unidos y enemigo religiosos de Irán y de los aliados políticos de este: nos referimos a Arabia Saudita. El rico país peninsular está interesado sobremanera en desestabilizar al régimen de Damasco y los afanes de potencia regional de Irán, con una corriente religiosa – Chiita – contraria al Wahhabismo Saudí – corriente  religiosa musulmana surgida del sunnismo y en especial de la denominada escuela Hanbali – trascendió en medios de prensa internacional que un alto miembro de la Casa Real Saudí señaló a John Hannah, ex jefe de gabinete de Dick Cheney, que desde el comienzo de la agitación en Siria,  el Rey de la Casa Real Saudí, Abdala bin Abdelaziz al Saud ha opinado que el cambio de régimen sería favorable a los intereses saudíes “El rey sabe que nada, fuera del propio colapso de la República Islámica, debilitaría más a Irán que la pérdida de Siria”.

Para Crooke ese es el “gran juego” que se está implementando como un gran rompecabezas en Oriente medio e Irán – la pérdida de Siria, para luego continuar con Teherán y todos los intereses políticos  y económicos que están en juego. Parte de esa dinámica se vislumbra con el establecimiento, tras la probable caída de Siria, de un consejo de transición como único representante del pueblo sirio, sin consideración a si tiene verdadero apoyo dentro de Siria; introducir insurgentes armados desde Estados vecinos; imponer sanciones que afecten a las clases medias; montar una campaña en los medios para denigrar cualquier esfuerzo sirio de reforma; tratar de instigar divisiones dentro del ejército y de la elite; y el presidente Assad terminará por caer…en términos de política regional.

Irán sabe con certeza que Siria tiene una importancia radical para su propia supervivencia como república Islámica y por ello el gobierno de Teherán ha señalado reiteradamente que reaccionará ante cualquier intervención extranjera en Siria…El verdadero peligro, como lo señaló el propio Hannah, es que los saudíes puedan “instigar nuevamente la antigua red yihadista suní y apuntarla en la dirección general de Irán chií”, lo que pone a Siria en la primera línea. De hecho, es exactamente lo que está ocurriendo, pero Occidente, como antes en Afganistán, prefiere hacer caso omiso – mientras el drama se presente bien ante audiencias occidentales.

Estos movimientos opositores internos al régimen iraní, según informó la revista Foreign Affairs, instigados por el dinero saudí y el apoyo logístico de Estados Unidos son los denominados salafistas radicales (suníes fundamentalistas), que se unen a los grupos reclutados por Israel, como son los miembros del grupo terrorista Jundalá – también adscritos a la filosofía suní y calificado por los Estados Unidos como un grupo terrorista – a fin de efectuar atentados y ataques en Teherán como parte de la guerra sucia que el Mossad sostiene contra Irán. Rusia, china y en la última semana Turquía se han negado a respaldar una guerra contra irán, lo que plantea una importante limitación a los fanes occidentales de entrar a disputar esa rica tajada geoestratégica ubicada en la moderna medialuna hidrocarburífera. El Ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu fue más lejos y está propiciando una conferencia internacional sobre el tema nuclear iraní.

Rusia, por su parte advirtió, a través del Secretario General del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia, Nikolai Patrushev, de una posible escalada militar del conflicto y afirmó que Israel está incitando a Washington a tomar posiciones militares más agresivas “durante años nos han dicho que los iraníes fabrican bombas atómicas pero todavía nadie ha demostrado la existencia de un componente militar en  el programa nuclear iraní. El problema es que actualmente, Estados unidos ve a irán como su principal problema. Trata de imponer que Irán pase de ser enemigo a ser un socio que lo apoye y para lograrlo se propone cambiar el actual régimen por todos los medios a su alcance” finalizó Patrushev China mantiene una posición muy similar y se ha negado a cualquier acción que impida el normal suministro de crudo a su pujante modelo económico.

Desde el propio Estados Unidos han salido voces disonantes al discurso oficial respecto a Irán y su aparente peligro a la paz mundial. El New York Times citó a Gary Sick, especialista en temas internacionales, específicamente Irán,  por la neoyorquina Universidad de Columbia para señalar que “la campaña encubierta que lleva a cabo estados unidos, combinada con sanciones, no disuadirá a Irán de abandonar su programa nuclear. Es importante dar un giro y preguntar ¿Cómo se sentiría Estados unidos si se cortaran sus ingresos, se asesinase a sus científicos y estuviéramos bajo constantes ataques? ¿Nos rendiríamos o redoblaríamos nuestros esfuerzos? Pienso que contraatacaríamos e Irán hará lo mismo?

Interesante reflexión la de Sick, pues efectivamente los medios de prensa internacional, salvo contadas excepciones, suelen no detenerse que en el hecho que aquellos que tratan de impedir el programa nuclear iraní son los mismos que investigan desarrollan y almacenan, no sólo armamento nuclear sino también otras armas de destrucción masiva. Es el caso de Israel quien el año 2006 reconoció a través de su ex primer Ministro Ehud Holmert, que poseía un arsenal nuclear que los medios de inteligencia occidentales sitúan entre los 120 a 130 artefactos, y que tienen como objetivo prioritario a Irán.

Ya en el 2002, la prestigiosa revista de defensa británica Jane’s había informado de que Israel tenía planes de ataques “preventivos” contra las instalaciones nucleares iraníes y desde el año 2003 se conoce que los submarinos «Delfín U212A» de fabricación alemana fueron adaptados por Israel para ser dotados de misiles con cabezas nucleares Harpoon norteamericanas y que están dirigidos contra Irán. Desde 2004 Israel ha recibido de los Estados Unidos varios miles “de armas inteligentes” que pueden lanzarse desde aviones, entre ellas 500 bombas anti-búnker que pueden llevar cabezas nucleares tácticas.

Resulta paradójico por decir lo menos, que tanto Estados Unidos como Israel, los principales enemigos de Irán no hayan reconocido el tratado de No proliferación nuclear, que si lo ha hecho Irán y que ello signifique el país persa haya recibido innumerable inspecciones de la Organización Internacional de Energía Nuclear (OIEA) en cambio Israel se resiste permanentemente a ser inspeccionada y los países occidentales no han planteado ni bloqueo, ni dejar de comprar sus productos y menos amenazar con represalias o ataques militares. En el análisis de los acontecimientos en Oriente Medio y Asia Central queda claro que existe un doble rasero internacional de las potencias occidentales, trátese de Israel o palestina, Israel o Siria, Israel o Irán. Lo que se persigue más allá de los discursos de las potencias occidentales, claramente fraudulentos respecto “a la necesidad de democratizar ese mundo” es hacer realidad aquella máxima ya ocupada en Afganistán e Irak: “es el petróleo estúpido” así de crudo, obscuro  y trágico.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.