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Año XIV, 5 de octubre de 2022

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Santiago: Entre la enfermedad y la esperanza

Columna de opinión por Julio Hurtado
Martes 13 de noviembre 2012 15:10 hrs.


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Después de las elecciones de alcaldes y concejales, en nuestra ciudad capital  se han resaltado con fuerza sus falencias, pero también sus oportunidades. Esto se refleja en pequeños detalles que muestran que Santiago se debate entre la enfermedad y la esperanza.

Es así que vemos que en el último mes, en la calle Merced, en el  barrio Lastarria-Forestal, dos librerías han cerrado. Seguramente serán reemplazadas por restaurantes o bares, que son más rentables.

En segundo lugar, la Empresa de Ferrocarriles del Estado ordena demoler el estadio San Eugenio, enclavado en uno de los lugares más hermosos, tradicionales y dignos de la comuna de Santiago. El estadio San Eugenio y su entorno urbano, fue un elemento muy representativo del deporte, de la gran empresa ferrocarrilera y de la dignidad sindical. Es curioso como ejecutivos, pasajeros de empresas estatales, presentan como un gran logro de su gestión el hecho de facilitar futuros emprendimientos inmobiliarios. Estoy seguro que estos ejecutivos no conocen, ni menos valoran, este barrio.

Un tercer síntoma es que en el barrio Yungay, en la calle Compañía, entre las calles Esperanza y Libertad se está convirtiendo en un polo turístico-gastronómico, colorinche y ruidoso. ¿Estaremos en presencia de un surgimiento de un nuevo fenómeno como el de la calle Suecia o del barrio Bellavista?

Un cuarto síntoma, esta vez positivo. ¿Sabía usted que en la comuna de Macul, los vecinos, espontáneamente, se organizaron para exigir participación y tener opinión frente a la invasiva y deteriorante posible construcción de una autopista urbana concesionada?

Un quinto hecho, es la próxima resolución del Ministerio de Bienes Nacionales respecto al tradicional club de tenis de Bellavista, lugar emblemático de la ciudad, sobrio y útil. Hay cinco propuestas, todas relacionadas con emprendimientos privados y con fines de lucro. Una de ellas es la instalación de un polo gastronómico (con todo lo invasivo que ello significa); otra, más peligrosa aun, es de una universidad, privada, con fines de lucro, que quiere instalar una de sus carreras en dicho recinto. Es la misma universidad que, sin ningún respeto arquitectónico y urbano, se instaló brutalmente frente a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y que quiso destruir el parque Gómez Rojas con un proyecto de estacionamientos y una horrorosa y gigantesca estatua de un controvertido personaje.

Como estos, hay cientos de otros síntomas. Largo de enumerar. ¿Qué dirán, acerca de estos síntomas, la mayoría de los alcaldes y alcaldesas del casco histórico de Santiago, quienes en su discurso para ser electos le dieron alta importancia a los temas urbanos?

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.