Diario y Radio Universidad Chile

Año XVI, 25 de abril de 2024


Escritorio

EE.UU. y la Moneda de Platino

Columna de opinión por Roberto Meza
Martes 8 de enero 2013 17:14 hrs.


Compartir en

El pacto para suspender el “abismo fiscal” en EE.UU. corresponde a mínimos que no solucionan la base del problema. La economía norteamericana presenta un desequilibrio fiscal relevante (US$ 16,1 millones de millones o más del 100% de su PIB anual) tanto por el déficit alcanzado, como por el volumen de deuda pública en circulación, razón por la que tanto demócratas como republicanos, tendrán que establecer un nuevo marco fiscal a corto plazo.

El “abismo fiscal” describe los aumentos de impuestos y recortes de gasto público –especialmente sociales- por un monto equivalente al 4,5% del PIB  de EE.UU. (unos US$ 720 mil de millones) que entrarían en vigor de manera automática el 31 de diciembre pasado, cuando caducaron los planes de estímulo que, desde finales del 2009 y 2010, puso en marcha el Presidente Obama con el objetivo de detener el desempleo y la recesión.

El acuerdo alcanzado la semana pasada, empero, es insuficiente. En efecto, mientras los demócratas querían subir impuestos a quienes ganaran más de 250 mil dólares anuales y los republicanos abogaban por no subirlos y, en cambio, reducir el gasto público en programas de salud y empleo, el acuerdo del 1º de enero sólo consiguió un alza de tributos para rentas superiores a US$ 450 mil,  ajustes en las cotizaciones sociales y aumentar impuestos a las herencias, sin recortes de gastos de administración de programas de salud.

En EE.UU., el Gobierno tiene un techo legal de deuda pública en circulación que no puede pasar los US$ 16,1 millones de millones. Pero este ya se superó, y por tanto, Washington no podrá seguir financiando su deuda con más deuda. En el ínterin, al alza de impuestos acordada no alcanza para reducir el desequilibrio en las cuentas públicas.

Con el techo de deuda superado, los informes más optimistas han fijado hasta finales del próximo mes de febrero como plazo máximo de EE.UU. para poder seguir haciendo pagos. Si dicho techo no aumenta y/o no se realiza un recorte gigantesco del gasto público, el “default” es inminente.

Según algunos economistas, el déficit de EE.UU. es más un problema político que económico. La presión fiscal en ese país es baja si se compara con el resto de la OCDE, por lo que tendría margen para elevar impuestos y cerrar el déficit, aunque, por cierto, no en US$ 740 mil millones de una sola vez. Por lo demás EE.UU. no tienen problemas de financiación, a pesar que S&P redujo su tradicional calificación de triple A. Como se sabe, los inversionistas siguen prestando dinero a EE.UU. y su  economía, a pesar de su actual lentitud, está remontando, por lo que no pareciera aconsejable un inminente ajuste duro.

Pero si se prorrogaran las partidas de estímulo fiscal, subiendo algunos impuesto a la renta y aumentando el límite de déficit fiscal; se definiera un plan de recortes de gasto público automáticos para cuando el desempleo baje de 6% y se eliminara el requisito de aprobar aumentos en el techo de deuda en ambas cámaras todos los años, las perspectivas de esa economía podrían mejorar, según los expertos.

También han surgido voces para que el Gobierno acuñe una moneda de platino por un billón de dólares, aumentando así, mediante un resquicio legal, el techo de endeudamiento sin pasar por el Congreso. Se trata de una triquiñuela que apela a un vacío jurídico que permite al Tesoro acuñar monedas de platino, lo que,  aunque pareciera una solución ridícula, hasta Paul Krugman, la planteó como una alternativa posible a un momento de incertidumbre política.

Jerrold Nadler, congresista demócrata, dijo que la idea “suena estúpida, pero es absolutamente legal”, pues la moneda de platino de un billón de dólares permitiría resolver el problema de la financiación del déficit presupuestario, sin aumentar la deuda y sin pasar por la brega entre demócratas y republicanos.

En EE.UU. hay límites sobre cuánto papel moneda puede circular y normas que rigen la acuñación de monedas de oro, plata y cobre, pero el Departamento del Tesoro tiene amplias facultades discrecionales para emitir monedas de platino de cualquier denominación, razón por la que el Secretario del Tesoro, Tim Geithner, podría crear esa moneda, entregarla a la FED y depositarla en la cuenta bancaria del Tesoro, dijo Chris Krueger, analista de Washington Research Group al American Enterprise Institute.

Con dicha moneda depositada, Washington podría respaldar endeudamiento por la citada cantidad, la que suficiente para elevar virtualmente, de un golpe, el techo de la deuda nacional. Como se ve, en momentos de crisis, no sólo los venezolanos tienen imaginación para las interpretaciones jurídicas.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.