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Análisis Económico

“Tierras Raras”: ¿Nuevo Cobre?

Columna de opinión por Roberto Meza
Martes 5 de febrero 2013 12:58 hrs.


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Aparte de contar con el 36% de las reservas de cobre del mundo, Chile es el principal productor de litio del orbe y sus salares nortinos proveen además una relevante cuota de yodo y boro. Adicionalmente, podría ser rico en reservas de las llamadas “tierras raras”, nombre común de 17 minerales no metálicos fundamentales para la fabricación de productos de alta tecnología como pantallas planas, smartphones, automóviles eléctricos y entre los que se cuentan el escandio e itrio y 15 elementos del grupo de los lantánidos (lantano, cerio, neodimio, europio, iterbio y lutecio, entre otros).

El crecimiento y rápida expansión mundial de estos mercados está, empero, suscitando alta preocupación geopolítica de naciones industriales sobre la seguridad de abastecimiento de estas y otras materias primas, razón por la que durante la reciente visita de la canciller alemana Angela Merkel a Chile, suscribió un convenio para ampliar y diversificar la explotación y procesamiento de estas materias primas básicas para la sustentabilidad industrial del siglo XXI.

De acuerdo la DW, esta preocupación por el abastecimiento de materias primas hizo que un grupo de multinacionales y empresas de alta tecnología germanas crearan una “alianza para las materias primas” (Rohstoffallianz). Entre los fundadores se encuentran grupos del sector automotriz, química, metales y de la industria pesada, tales como BASF, Bayer, Aurubis (productor de cobre), Bosch, Thyssen-Krupp, BMW y Daimler, entre otros. En opinión de estas firmas, la fortaleza alemana es su know how y desarrollo tecnológico, por lo que no es buen negocio invertir en comprar  yacimientos mineros, como hace China, pues implica no sólo altos riesgos, sino que amarra miles de millones de dólares que pueden utilizarse en más innovación e investigación.

Cornelia Sonnenberg, gerente general de la Cámara Chileno-Alemana de Comercio (CAMCHAL), dijo a DW que Alemania, al igual que Japón, es un país pobre en materias primas como metales y minerales. Pero su futuro como polo de desarrollo de nuevas tecnologías depende del suministro de estos recursos. La declaración conjunta chileno-alemana “otorga un marco institucional a la intención de dar nueva calidad a las relaciones en el ámbito minero, que ambos países tienen interés en ampliar y diversificar, formando capital humano para una minería más sustentable, productiva y eficiente”, dijo. Ya el año pasado se había creado en Santiago un centro para impulsar iniciativas gubernamentales en el ámbito de materias primas, apuntado a temas medioambientales y energéticos, que son prioritarios para Chile.

Pero estas energías renovables consumen muchos elementos específicos que no siempre están en suficiente cantidad o no hay acceso a ellos de modo libre y a precios transparentes. Recientemente, el ministro del Exterior británico. William Hague, mostró preocupación por la fuerte presencia de China en el suministro de “tierras raras”, las que, empero, importa más que exporta, siendo el principal proveedor mundial. Los precios de estos productos se han disparado no sólo por su alta demanda, sino por las limitaciones a las exportaciones de estos minerales impuesta por Beiging, hecho que provocó un reclamo conjunto ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) por parte de EE.UU., la UE y Japón.

Diversos estudios preliminares, muestran que Chile cuenta con reservas de “tierras raras”, pero confirmar su volumen exige destinar recursos a su exploración. En Alemania se indicó que por ahora se dará prioridad a los puntos formulados en el acuerdo Merkel-Piñera, en el que también figuran cuestiones prioritarias para Chile, como el futuro suministro de energía, agua y protección al medioambiente, donde la transferencia de nuevas tecnologías es un mercado de gran potencial para Alemania y las “tierras raras” chilenas, la base potencial de lo que pudiera ser una nueva gran oportunidad de mayores ingresos mineros para nuestro país.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.