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Año XII, 27 de noviembre de 2020

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El “abollón” a la confianza en las universidades privadas

Una merma importante en las cifras de confianza que los jóvenes tienen hacia este sector de la educación superior demostró el Índice de Confianza Pública dado a conocer este martes. Una cifra que se suma a las bajas en matrículas y el cierre de carreras en algunas de las instituciones cuestionadas. Analistas y dirigentes estudiantiles de los planteles investigados aseguran que esto se explica por las irregularidades conocidas y al lucro.

Carolina Blanche Goldsack

  Martes 5 de marzo 2013 20:25 hrs. 
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El índice de Confianza Pública correspondiente a febrero de 2013 publicado este miércoles señala  que la confianza en las universidades privadas cayó de forma estrepitosa, lo que coincidió con el término de del período de postulaciones y el escándalo de la Universidad del Mar y los conflictos con las acreditaciones. Los números indican que en diciembre de 2012 había un 37 por ciento de confianza hacia estas instituciones, cifra que en  febrero de 2013 cayó a un 27 por ciento.

Se trata de una merma de  10 puntos porcentuales que contrasta con la mantención de la confianza de los jóvenes hacia  el movimiento estudiantil,  que según el estudio “se mantiene de forma absolutamente pareja entre  el 51 por ciento registrado en diciembre de 2012 y el 50 por ciento de febrero de 2013.

Para el especialista de Asia Marketing, Claudio Palma, el caso de la Universidad  del Mar dramatiza la distancia entre dos polos,  ya que el lucro está en un lado y la calidad en otro.

El encargado de la elaboración de esta encuesta señaló además que “cuando hay un manto de dudas sobre las competencias profesionales de las personas y las instituciones es  difícil encontrara a alguien que confíe en la administración educacional de la educación superior”.

El especialista agregó que pese a que hay planteles privados que lo hacen bien, el conjunto de universidades privadas se ha visto afectadas por la desconfianza de los jóvenes hacia estas instituciones.

En este sentido, Claudio Palma explicó que “lo que vemos aquí es un gran  abollón a la marca de la educación superior privada. Algunos lo hacen en serio, con pulcritud y valores y tienen una oferta educacional de alto nivel, pero al lado hay otros que lo están haciendo pésimo y que están horadando la confianza. No sólo es un tema de un caso particular, sino que mancilla al mercado de la educación superior, un mercado que no se alcanza a legitimar, empieza a ser objeto de sospechas sostenidas”.

Para el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Bernardo O Higgins – una de las instituciones cuestionadas- Pablo Reyes, no es sorprendente que haya bajado la confianza hacia la educación superior privada por los antecedentes de lucro que se han registrado.

Reyes señaló a Radio Universidad de Chile que si bien la desacreditación de la Universidad Bernardo O Higgins  pasa por factores internos de mala gestión de las autoridades, influye también el vínculo de éstas con el ex presidente interino de la CNA, Eugenio Díaz  y su colaboradora María Isabel Roldán, y  que mientras siga esta situación la desconfianza se mantendrá y la merma de matrículas continuará.

El estudiante agregó además que “nosotros entendemos que mientras sigan estas relaciones y no se compruebe nada y sigan las autoridades que tenemos en la universidad, esto no va a cambiar e influye en la baja de más matrículas de las matriculas y por lo que se cerraron cuatro carreras este año y ya la matricula en otras carreras es baja. Si esto no se soluciona a corto plazo tienen que desencadenar la salida de las autoridades de la universidad  en todo su conjunto, desde el rector y vicerrector hacia abajo y que la junta directiva de la universidad se haga responsable”.

Todas las universidades que han sido investigadas por fraude y lucro registraron una merma  importante en sus matrículas para alumnos nuevos para el 2013. Se calcula que son 36 las carreras que han cerrado su ingreso a primer año por falta de postulantes, situación que ha sido clave para acrecentar la desconfianza registrada por los jóvenes hacia un sistema que no garantiza la calidad de su educación.