Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 19 de mayo de 2022

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García Linera, Bachelet y Bolivia


Martes 9 de abril 2013 16:28 hrs.



Señor director:

El Vicepresidente de Bolivia -según se informa- deposita esperanza de poner fin al encierro de su país a través de nuevo mandato presidencial de Michele Bachelet. Desde la ribera izquierda del Mapocho lo invitamos a revisar ese enfoque. Los dos mandatarios “socialistas” que han pasado por La Moneda -la ya nombrada y Ricardo Lagos- han sido no sólo pronoteamericanos y adscritos al neoliberalismo, sino también adversos a negociaciones en lo relativo a otorgar a la patria de Andrés Santa Cruz y Germán Busch Becerra un enclave portuario útil y con soberanía. Junto con esa negativa implementan un desorbitado armamentismo convirtiéndo al país en arsenal, Con ello comprometieron nuestra seguridad externa al alterar el equilibrio de poder en el Cono Sur.

El apetito de insularidad de nuestra elite se manifiesta en la incompetencia para negociar con los vecinos inmediatos. En el régimen de Allende hubo quienes promovimos el acercamiento con el Perú de Velasco Alvarado y al iniciarse  1973, a título de urgencia, con la Argentina de Cámpora-Peròn. En ese contexto se insistió en la urgencia de resolver el problema conosureño que implica el enclaustramiento de Bolivia. Ello, sosteniase, vigorizará  la Presidencia del general Torres. Visualizamos el esquema como un cuadrilátero antimperiasta. Hubo oídos sordos. Toda la esperanza, entonces, se depositaba en el bloque soviético y en Cuba. El Vicepresidente debe comprender que la patriotería en Chile es transversal.

Nuestra oligarquía -eso no siempre se comprende- ha conseguido con éxito internalizar el excepcionalismo traducido en desdenes y recelos contra los vecinos. De tal tejido de prenociones, preconceptos y prejuicios no escapa ningún estrato de la sociedad. El virus inficiona las tiendas que se proclaman “internacionalistas” . Allí son campanas de palo el abogar por resolver las controversias con Bolivia, Perù y Argentina en un plano fraternal. La bandera chavista del bolivarismo tuvo una aceptación sólo protocolar. El  “socialismo del siglo XXI” se concibe apenas como fórmula de administración de oxigeno de urgencia para un moribundo marxismo-leninismo. Ni siquiera el movimiento estudiantil que suele posar de iconolasta quiebra este esquema.

Como estadista Bachelet promociona el ALCA. Siendo titular de la cartera de Defensa hace Curso en el Pentágono. Al regresar propone una OTAN hemisférica. Continùa desde La Moneda el armamentismo paranoico de Ricardo Lagos en que se mixtura el insularismo chilensis con turbios negocios. Profundiza la economìa neoliberal. La salud y la educaciòn enferman de  afán de lucro. Las privatizaciones continúan y  la famosa agenda chilenoboliviana queda atascada en lo atingente al enclave portuario que solicita La Paz para cerrar el capítulo de la Guerra Anglochilena del Guano y del Salitre que, como se sabe, implica a Bolivia la amputaciòn de Antofagasta. En ese contexto la esperanza que albergaría García Lineras en  Bachelet reelecta carece de asidero.

Prof. Pedro Godoy  P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECh
profe@cedech.cl–
www.premionacionaldeeducacion.blogspot.com

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