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¿Escalona ministro de Bachelet?

Columna de opinión por Hugo Mery
Martes 28 de mayo 2013 10:26 hrs.


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La caída de Camilo Escalona fue mucho más que la réplica al rechazo ciudadano a la política. La negativa del senador a repostularse captó la idea de que ella representaba, de todos modos, una modalidad cupular.

Como muchas veces durante su larga carrera política tildó de “farsa” la medida de sus compañeros. Con el agravante de que no pudo ocultar sus deseos de reelegirse para la Cámara Alta.

Su contradicción fue evidente: acuerdo de cúpulas no, sino primarias legales, pero en su caso, para seguir como parlamentario 8 años más, en un escenario que, según el, lo favorece, (sin que él cuente el gran ascendiente regional de su desafiante, Rabindranath Quinteros).

Si el episodio detonó una gran crisis partidaria entre los socialistas, la UDI no tuvo ningún empacho en trasladar a las circunscripciones de los Los Ríos y Los Lagos (misma de Escalona) a los dos candidatos que hacían campaña en Santiago Oriente.

Fue un portazo a la competencia de Iván Moreira y Eva Von Baer y a la nueva ley de primarias legales y vinculantes.

Es la conducta que la hizo extensiva a todas las circunscripciones su candidato presidencial Pablo Longueira, revestido con plenos poderes por su partido para confeccionar la plantilla parlamentaria. El No a la nueva ley fue asumido en la práctica por todos los partidos, puesto que Renovación Nacional y la Concertación la aplicaron en sólo unas pocas divisiones electorales.

La Alianza no lo hará ni siquiera en las presidenciales, al contrario de la Nueva Mayoría, que cotejará, a 6 candidatos.

En este plano, la UDI, fue aún más lejos, al defenestrar sin piedad y rápidamente a su candidato Laurence Golborne, al constatarle heridas en el ala y una real y eventual baja en las encuestas.

¿Qué harán las cúpulas supervivientes en lo que se ha calificado profusamente como una nueva era en la política chilena? Seguramente tratar de conservar sus cuotas de poder, a pesar que todos dicen que se necesita un nuevo aire y algunos hasta un recambio.

El gran herido en esta pasada se atrincherará en el partido Socialista, del que ha sido tres veces presidente desde los años 90.

Su otra opción es asumir un ministerio en un eventual gobierno de Michelle Bachelet. Camilo Escalona le sería funcional como ministro del Interior o Secretario General de la Presidencia (como vocero no, por su mal carácter), porque siempre ha demostrado capacidad de diálogo y de acuerdos incluso con la derecha (ahí está su reciente performance como presidente del Senado).
Dicen que la larga amistad con la ex Presidenta quedó dañada porque ella contrarió su rechazo a una primaria convencional. Pero los que rompen pueden “reacercarse”.

Como dicen los operadores del poder en Washington DC “en política no hay amigos. Sólo adversarios y aliados”.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.