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Año XIV, 25 de mayo de 2022

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Calle Monjitas, ¿el nuevo Pio Nono?

Columna de opinión por Julio Hurtado
Miércoles 10 de julio 2013 10:01 hrs.



El barrio Lastarria-parque Forestal y el Museo de Bellas Artes, constituye un lugar maravilloso dentro de la ciudad. Posee una dotación física extraordinaria, edificios de excelente arquitectura, casi no hay torres, predominando las fachadas continuas. Está al lado del centro, posee una gran conectividad, muchos servicios gran diversidad cultural y funcional.

En este momento sucede algo positivo y preocupante. Positivo, ya que han llegado al barrio miles de nuevos usuarios, una verdadera invasión multicultural y multi-clasista, lo cual enriquece el perfil del lugar. Frente a esta situación, algunos negocios han respondido a esta nueva demanda de carácter más popular, los cuales fundamentalmente se han localizado en la vereda sur de la calle Monjitas entre José Miguel de la Barra y Mosqueto. En ese lugar se ubicaban tradicionales locales de anticuarios, después se convirtieron en ciber cafés y ahora en cervecerías. El peligro radica en que esta concentración de actividades homogéneas perjudique la vida de los habitantes de ese sector, con ruidos y otras molestias.

Reitero que este es un barrio en que hay una interesante mezcla funcional y diversidad social. Lugar con viviendas, oficinas y comercio diversificado, tales como librerías, disquerías, cafés, restaurantes, bares, tiendas, almacenes, cines, teatros y galerías. Es un lugar en que además se hace evidente la tolerancia cultural.

La ciudad no planifica, es el mercado el que decide, entonces, se corre el riesgo de la saturación y que los sectores tradicionales usuarios y habitantes del sector se trasladen a otros barrios de la ciudad, alarmados por la llegada de estos nuevos usuarios. Sería el inicio de la decadencia de este barrio, tal como sucedió con Bellavista y Suecia. De esta manera se estaría profundizado la segregación y se perdería otra batalla por una ciudad mas igualitaria y respetuosa de las diferencias, lo cual sería una lástima, ya que este barrio constituye un buen ejemplo de integración social.

Por otro lado, cabe preguntarse, cuanto tiempo resistirán económicamente los almacenes, las disquerías y las librerías la presión por convertirse en restaurantes o en cervecerías? Debemos tener en cuenta que los barrios tienen un punto de equilibrio. Un barrio, para seguir siendo viable, no se puede llenar solamente de discotecas o de restaurantes. Lo ideal es la variedad funcional y la diversidad social.

El mercado por sí solo no es capaz de garantizar esta variedad, la cual hace más rica y democrática a la ciudad, sino que es necesaria la planificación, producto del acuerdo del sector público y privado y de la población organizada.

No exagero al decir que, producto del crecimiento económico, de la acción sin control del mercado, y de la ausencia del sector público, este lugar de la ciudad comienza a presentar los primeros signos de decadencia y deterioro. Es preocupante que este barrio siga los pasos de Suecia y Bellavista, en los cuales, la acción descontrolada del mercado, los llevó a su decadencia y cuasi desaparición.

Una pregunta final:

¿Por qué las autoridades no intervienen para mantener la multiculturidad y multiuso de un barrio, permitiendo con su ausencia el alejamiento de las elites a lugares exclusivos? ¿es solo falla de las autoridades o es una característica congénita de las elites el huir de los diferentes?

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.